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Dante Brasa y Fuego, entre toques argentinos y mexicanos

Texto: Christian Martínez
Fotos: Edgar Xolot

La vaca es mía… y de los bienaventurados que comparten esta mesa.

Los primeros indicios del consumo de carne por nuestros antepasados, los homínidos, se remontan a hace 2.5 millones de años. La teoría más aceptada entre la comunidad científica es que a partir de ese momento, la evolución hasta lo que hoy somos (seres humanos modernos), se aceleró gracias a la modificación genética que permitió el desarrollo de nuestro cerebro.

No es extraño descubrir que en la actualidad hay algo en la carne y el fuego que nos conecta con nuestra propia evolución y supervivencia. Este primitivo placer se replica en las mesas de todo el mundo, y aquí en México contamos con un gran exponente del culto a la buena carne y, sobre todo, al buen asado.

Dante Brasa y Fuego es, desde hace unos meses, el lugar en donde el famoso chef Dante Ferrero luce toda su experiencia por los asadores de su natal Argentina y de su querido Monterrey.

En su cocina, la misión es cerrar el círculo virtuoso de quienes criaron al mejor ganado con respeto y cuidado, hasta quienes consumen su carne, pasando por supuesto, por meticulosos procesos de añejamiento, una elección perfecta del término adecuado para cada uno de los cortes y una vasta selección de orígenes, desde el top 1.5 % de la selección Certified Angus Beef Prime, hasta el wagyu de calificación A5.

Para complementar la experiencia, los toques argentinos y mexicanos se mezclan en una gran variedad de entradas, como el imperdible matambrito de suadero con dip de vinagreta al limón, los tacos de brisket y las clásicas empanadas de quesos, elote, carne o camarón. Mención aparte merece su caprichosa lista de vinos, en la que el Nuevo Mundo predomina y resaltan exquisitas etiquetas difíciles de encontrar en cualquier otro lugar.

Finalmente, no podemos dejar de mencionar #LaVacaEsMía, el festín espectacular que el chef Dante ha convertido en un fenómeno de las redes sociales. Sólo hay que buscar este hashtag en Instagram y sorprenderse con las capacidades de un hombre que, hasta el momento de escribir estas líneas, ha cocinado 51 vacas completas. Trasladar esa experiencia de un asado a la mesa de un restaurante, es hacer honor a la carne pero además, a su relación intrínseca con nuestra humana existencia.

 

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