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Aguas grandes, las cataratas de Iguazú

Cruzar la frontera inmerso en la vegetación selvática, con vistas extraordinarias de las cascadas de Iguazú, difícilmente se borrará de tus recuerdos.

Una de las maravillas naturales que atrae a miles de turistas para admirar su exuberante belleza en medio de la selva, es el punto de unión de tres países sudamericanos, cuya vegetación se refresca por la brisa del agua con caídas que embelesan la vista. Su nombre, de origen guaraní, quiere decir “aguas grandes”.

Se trata de las cataratas de Iguazú, compartidas por Argentina, Brasil y Paraguay. El río del mismo nombre es el límite entre estos tres países que resguardan este Patrimonio Natural de la Humanidad, declarado así por la Unesco en 1985, y que reúne parques y reservas nacionales que ofrecen la posibilidad de acercarte y admirar la caída del agua, así como hacer senderismo en medio de la selva.

En total, la zona está formada por 275 cascadas de hasta 80 m de altura; para conocer todas se requiere de aproximadamente dos días: uno para recorrer la zona del lado argentino en la localidad Puerto Iguazú de la provincia de Misiones, y el segundo para cruzar la frontera a Brasil, en Foz do Iguaçú, del departamento de Paraná

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Del lado argentino

Las cataratas del Iguazú se encuentran a 17 km de Puerto Iguazú. El parque nacional ofrece diversos circuitos para recorrer y adentrarte en la selva: circuito inferior, circuito superior, Garganta del Diablo, isla de San Martín, y los senderos Macuco y Yacaratiá; todos incluidos en el costo de la entrada al parque.

El circuito inferior se compone por grandes escaleras que atraviesan la zona y ofrecen amplias vistas con un íntimo encuentro con las cascadas y la selva; el recorrido por este circuito te llevará alrededor de dos horas. El circuito superior se caracteriza por ofrecer vistas panorámicas de las caídas de agua y el delta del río Iguazú formado por un conjunto de frondosas islas; el tiempo que toma recorrerlo es de una hora con veinte minutos.

Por otra parte, la Garganta del Diablo suele ser uno de los circuitos más concurridos por su belleza y energía que emociona a todos. Ofrece una hermosa mezcla de sonidos del entorno y una vista impresionante hacia el vacío, desde la cual podrás admirar la caída y la potencia del agua al chocar contra la superficie. Como se trata del circuito más concurrido, lo recomendable es visitarlo lo más temprano posible o bien por las tardes.

Para adentrarte en la selva y convivir con la flora y fauna puedes tomar los senderos Macuco y el Verde. El primero es la mejor opción para conocer a los habitantes del lugar, además culmina en la costa del río en la que encontrarás otra caída de agua. El sendero Verde, por su parte, comunica la estación central del parque con el área de cataratas y se extiende a lo largo de 600 m; este sendero es ideal para quienes prefieren caminar en lugar de utilizar el tren.

Del lado brasileño

Aquí las cataratas están ubicadas a 28 km de la ciudad de Foz do Iguaçú, desde donde es posible entrar al parque con transporte propio, en excursiones privadas o a través del autobús público que parte cada hora.

Muchos viajeros coinciden en que las vistas a las cataratas desde esta parte son mucho mejores que las que ofrece el lado argentino. Los miradores con los que cuenta el Parque do Iguaçú ofrecen una panorámica de casi la totalidad de los saltos, además de tener una mayor cercanía a la imponente Garganta del Diablo. El recorrido por el parque cuenta con un solo camino que puedes hacer a pie y desemboca en el punto central de las cataratas.

Recomiendo abordar uno de los camiones panorámicos del parque, los mejores asientos están en la parte superior ya que, al no estar cubierto, permite una mejor apreciación de la zona hasta la llegada a las cataratas.

En este parque brasileño podrás disfrutar otros recorridos; uno de ellos es el sendero de las cataratas que se extiende por 1200 m en el margen derecho del río Iguaçú. Este camino permite admirar en diferentes ángulos las cascadas, y por supuesto, es el que se acerca más a la Garganta del Diablo.
Para conocer mejor el parque y empaparte de la selva, lo mejor es tomar el sendero del Pozo Negro con una longitud de 9 km, los cuales puedes recorrer a pie o en bicicleta. Este paseo toma medio día, por ello es importante considerar un día más de viaje para conocer toda la reserva y sus distintos recorridos que también incluyen el sendero de las bananeras, cuyas aves cautivarán tu corazón al explorar la zona.

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Para tomar en cuenta

  • La mejor época del año para visitar esta maravilla natural es a finales de la primavera, en el curso del verano o a inicios del otoño, más adelante no, ya que las lluvias son muy densas y en ocasiones complican el acceso a las reservas debido al aumento del caudal del río.
  • Conocer ambos lados de las cataratas te tomará aproximadamente cuatro días para recorrerlas con calma, descansar lo suficiente y recuperarte de las caminatas que los diversos recorridos incluyen.
  • Recuerda siempre llevar moneda argentina y brasileña; aunque en el lado de Brasil puedes pagar en dólares. Es importante llevar pasaporte y documentación al cruzar la frontera para realizar de manera ágil los trámites de migración.
  • Además de visitar los parques o reservas, recorrer los poblados aledaños, degustar la comida tradicional y refrescar tu cuerpo con las bebidas que preparan los locales, te dejará un gran sabor de boca.
  • No olvides llevar una muda de ropa extra y algún impermeable si eres de los que no les gusta mojarse: póntelo al pasar cerca de alguna cascada, ya que la brisa puede llegar a cubrirte por completo.
  • En temporada alta, los cafés y restaurantes dentro de los parques suelen quedarse en desabasto, por ello prevé y lleva algo de fruta o alimentos fáciles de manejar para que sobrelleves el hambre mientras regresas a tu hotel.
  • Considera llevar también un cargador o baterías adicionales para tu cámara de video u otros dispositivos, las vistas en verdad son tan bellas que no podrás dejar de tomar cientos de fotografías.

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Visitar las cascadas de Iguazú es sin duda la oportunidad para admirar lo grandioso que es nuestro planeta y reconocer el valor de cada uno de los escenarios naturales que podemos visitar. Siendo una zona que comparten distintos países, lo peculiar es que cada uno de los lados genera diferentes sensaciones, por ello es obligado conocer las cascadas desde Argentina y Brasil.

Cruzar la frontera en medio de la vegetación selvática, a más de 30 °C, con un marco de sonidos naturales y los diversos recorridos en ambas reservas, ofrece perspectivas tan distintas de la zona que difícilmente se borrarán de tus recuerdos.

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