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Analizamos la tendencia millenial sobre el consumo del vino

El vino millennial se muestra tal cual es: natural, consciente, vistoso, práctico, accesible, cosmopolita, en contante evolución y cambio.

Toda publicación y estudios apuntan a los millennials. En diferentes países con distintos poderes adquisitivos mencionan a esta generación nacida entre 1982 y 1994, la cual está arrasando con la forma de conceptualizar el mundo generando cambios incluso en el vino, esperándose que para 2026 sean los mayores consumidores e influenciadores de la industria vitivinícola global en diversos puntos.

Los millennials consideran que el consumo de rosado está in. Su inclinación hacia él, desde hace ya una década, ha generado una creciente sed, mostrándonos un nicho muy particular hacia este tipo de vino que mucho tiempo fue el estilo intermedio entre el blanco y el tinto. Hoy el vino rosado muestra su versatilidad adaptándose a diferentes uvas de distintas regiones productoras, mostrándose con diferentes grados de dulzor, siendo espumoso y hasta fortificado, haciéndole ideal para diversas comidas de variados orígenes.

 

Las nuevas propuestas

Este grupo tiene gusto también por el precio competitivo, donde propuestas con calidad-precio congruente ganarán la carrera. Buscan eficiencia ante todo, así que un packaging práctico-atractivo que sea acorde a las necesidades del momento es ideal, y si posee una huella de carbono mínima, es aún mejor.

Esto ha permitido la entrada de vinos de presentación en lata y de los wine in box en distintos países como Estados Unidos e Inglaterra, sin amenazar la existencia de la botella, pero sí generando una propuesta nutrida en los anaqueles. La razón es porque este tipo de presentaciones disminuye la sensación de intimidación ante las diferentes opciones sin dejar de lado la experiencia del vino y su calidad, lo que genera que más bodegas empiecen a interesarse en colocar sus vinos en este tipo de envases, así que seguramente en muy poco tiempo veremos más y mejores propuestas que optarán por este formato.

Por otro lado, esta generación siempre está buscando un servicio moderno y las bebidas en drafts, aunque no es muy común verlo aún en nuestro país aplicado al servicio del vino, han ido adaptándose a grandes wine bars en el orbe, quienes ya experimentan el presentarlo de esta manera, lo cual reduce costos y permite mantenerlo de forma fresca y adecuada, despojándole de su estatus elitista.

Como el mundo es muy pequeño y las redes sociales despiertan la conciencia de esta generación sobre el impacto de nuestro paso por la Tierra, buscan lo natural ante todo, es por ello que el creciente interés sobre vinos que se adapten a esta conciencia seguirá durante 2019 con vinos naranjas, naturales, orgánicos, biodinámicos, pét-nat, entre otros. Ellos en particular han ganado gran cantidad de adeptos en el planeta entero y aunque se ame o no esta tendencia, y se crea o no que existe una diferencia en el momento de la cata, sin duda ha generado un interés creciente sobre los procesos que suceden en la elaboración del vino y el impacto que se puede tener en el viñedo, generando tendencia por la mínima intervención.

Y porque las experiencias son cruciales, las bodegas urbanas crecen a paso acelerado (aunque en la Ciudad de México no están en cada esquina), grandes ciudades ya se inclinan hacia este concepto que permite acercar el vino y la magia de su producción de una forma tan orgánica y natural que crea conocimiento e interés entre los enófilos.

Si a todo esto agregamos que muchas veces la vista dice más que mil palabras, sin duda se pone de manifiesto que esta generación tiene gran apreciación sobre lo que se ve y las bodegas no pueden pasar por alto el color, el tamaño y el tipo del logo en el etiquetado, así que lo visual sigue con fuerza y pone a tope la creatividad.

 

Y el vino se volvió global…

Se pertenezca o no a esta generación, esto ha permitido que se abran las fronteras, y aunque en nuestro país hay un creciente interés por el vino local, en otros en donde la industria está más establecida y ostenta siglos de consumo de esta bebida, la apertura a vinos de otras zonas productoras se ha vuelto mayor, generando curiosidad en las regiones incipientes y en variedades no comunes, permitiendo hacer el vino aún más global.

Así pues en grandes países importadores como Estados Unidos, Reino Unido, Hong Kong, los vinos de lugares como Bulgaria, Armenia, Moldavia, Turquía, están volviéndose bastante populares, además generando un desarrollo en zonas en donde jamás hubiéramos puesto los ojos para pensar en la producción de vino, como China, Haití, Perú, entre muchas otras, haciendo el playground para los sommeliers  y los wine lovers.

Porque donde no hay renovación se desvanece en el olvido, es tiempo de ver el presente y dejarnos sorprender por esta concepción del vino millennial el cual se muestra natural, consciente, vistoso, práctico, accesible, cosmopolita, y que sin importar a qué generación pertenezcas alcanzará tu experiencia como una onda expansiva sorprendiéndote de alguna manera en este 2019.

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