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Biko cierra temporalmente, el restaurante se despide de Masaryk

El pasado 23 de diciembre, Biko cerró puertas y se despidió de su antigua locación ubicada en una de las avenidas más importantes de la escena culinaria de la Ciudad de México. El lugar de su nueva sede será revelado en abril de 2018.

Desde hace una década, Masaryk 407 fue hogar del restaurante, seis veces galardonado por The World’s 50 Best Restaurants, de Restaurant Magazine, gracias al imparable trabajo y pasión de sus fundadores: Mikel Alonso, Gerard Bellver y Bruno Oteiza.

Hace unos días celebramos la trayectoria del restaurante, y recordamos a partir de una impecable cena de 17 tiempos, los platos insignia que durante estos 10 años han marcado el rumbo de Biko y lo han colocado dentro de las cocinas más respetadas del país.

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Durante la cena, Mikel Alonso recordó con cariño los inicios del restaurante, cuando Bruno Oteiza y él aceptaron el reto tras ocho años de servicio en el restaurante Tezka, de Juan Mari Azrak. Luego de ocho meses de diseño y remodelación, surgió el Biko, un restaurante cuya primera carta aún mantenía una fuerte impresión de su mentores, pero que pronto adquirió una personalidad propia, fuerte y distintiva.

Mikel, autor de esta “cocina gatxupa” que expresa el encuentro de los recuerdos vascos y las vivencias mexicanas, confesó: “Teníamos todo para perder, y ese fue probablemente uno de los éxitos del Biko”.

La decisión de cerrar la antigua locación no ha sido a placer, se debe a la próxima demolición de la plaza en la que se encontraba el restaurante, como parte de las remodelaciones que ha experimentado Masaryk.

Sobre esto, Mikel comentó:

“Hay que renovarse o morir. Pensábamos que íbamos a ser eternos aquí, porque el pensamiento de un cocinero europeo es que cuando monta un restaurante es para morir en él, y resulta que ahora la vida nos fuerza a cambiar”.

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Chef Mikel Alonso.

Habrá que esperar algunos meses para conocer el nuevo Biko, un restaurante totalmente nuevo, aunque bien afianzado a su identidad y sus valores, a quien le será imposible no evolucionar, pero que  lo hará con la maestría con la que estos piratas lo han dirigido por una década.

“No sé cómo vayan a percibir los comensales el nuevo restaurante… va a cambiar la arquitectura, pero la esencia no puede ser otra”, concluyó Mikel.

¡Hasta pronto, Biko!

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2017 – El mundo dulce de los quelites.

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