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Birra Baladin: una revolución cervecera que llega a México

La cervecería Baladin, situada en la renombrada región vitivinícola del Piamonte, es la pionera del movimiento artesanal en Italia y ampliamente reconocida por ser la mejor.

En el ámbito de la cerveza artesanal, son cada vez más las opciones que los consumidores tienen para probar; combinaciones exóticas, sabores complejos e inusuales, características sobresalientes son algunos puntos que los nuevos cerveceros buscan dar a sus creaciones para que las personas las sigan pidiendo en restaurantes, bares y hasta tiendas de autoservicio. Sin embargo, pocas veces penamos en el inicio de este movimiento, que revolucionó nuestra manera de tomar cerveza.

Fue en medio de la renombrada región vitivinícola de Piamonte, en el norte de Italia, que Teo Musso, hijo rebelde de una familia vinícola decidió fundar el movimiento artesanal de la cerveza en este país. La herencia del oficio de su padre lo llevó a cuidar del terruño, los ingredientes de sus fermentados y el sometimiento a barrica de bebidas que eran tratadas más bien como un gran vino italiano.

Baladin llega a México como una cerveza ultra premium con una variedad de etiquetas dispuesta a sorprender al bebedor más exigente; consta de dieciséis etiquetas cada una con sabores y características únicos. Para su elaboración, se utilizan levaduras autóctonas, frescas en cada lote, además de especias africanas, resinas como la mirra, trigo egipcio milenario y, para su gama más alta, maduración en barricas de vino, tanto tinto como blanco.

Dos interesantes variedades, ideales para el paladar no entrenado son Nora y Mielika. La primera inspirada en la manera milenaria de elaborar cerveza a base de trigo y adicionada con cáscara de naranja y hojas de dátil, mientras que la segunda es una birra alla miele, en la que el dulzor y el amargor se equilibran dando como resultado el perfecto maridaje con quesos maduros. Otras creaciones únicas de Baladin son los denominados barleywines, cervezas maduradas en madera de grandes vinos italianos como Sassicaia y Antinori.

El paso por las barricas de esos vinos supertoscanos aporta a estas muy peculiares cervezas las propiedades de notas amaderadas, tostadas, nuez moscada y clavo de olor, así como de regaliz, piel de animal y establo.

Sin duda, la estrella de la noche fue Metodo Classico, cerveza elaborada a través del mismo método utilizado en el champagne. Se somete a una segunda fermentación dentro de la botella dando como resultado un líquido lujoso, complejo y con mucho carácter: burbujas intensas y muy finas, con notas especiadas, de cereales y una acidez muy balanceada. Una perfecta fusión entre cerveza y vino.

 

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