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Calurosas delicias invernales

Los campos de cebada lucen callados y ausentes. La noche marca el ritmo de la temperatura, y las habitaciones de la casa ofrecen poca protección contra el gélido viento. Al tiempo que se enfrían los muros, se enciende también el deseo de una bebida caliente, o bien, alguna que por su contenido alcohólico otorgue una reparadora dosis de calor. El tiritar se acompasa con los cortos pasos de un cuerpo contraído por el frío. El camino hacia el botellero se acorta alargando el brazo, que finaliza su ansioso camino al encuentro de una botella, cuyo contenido es una cerveza de una riqueza proteica, alcohólica y (por ende) calórica, que las temblorosas manos campesinas vierten con poca destreza en un rústico vaso de cerámica. El néctar es llevado a la boca, el efecto es casi inmediato, la sensación de bienestar no tarda en surtir efecto y los aromas de especias y malta inundan los sentidos, mientras la mente y el corazón se alinean para concordar que no hay nada mejor en este frágil momento, que una cerveza invernal. La anterior es la imagen que me viene a la mente cuando pienso en los orígenes campesinos de las cervezas invernales de la Europa medieval. Aquellos remotos días en los que las cervezas no se filtraban y eran poco carbonatadas, era frecuente la adición de toda clase de especias y hierbas, por supuesto, el alcohol, que en aquellas cervezas no tan alto como lo es en la actualidad, ya que era muy difícil subirlo por encima de los 6 a 7.5° sin los conocimientos acerca de las levaduras y las maltas de los que gozamos hoy. o-beer-day-facebook Cervezas invernales reconfortantes Empero, estas cervezas cumplían su función: restituir las energías perdidas en las arduas jornadas laborales y además ser una importante fuente de nutrientes y calorías. Pero aquellos días campiranos perviven como un eco hasta la actualidad. Si bien en la industria moderna estas cervezas han sufrido importantes cambios, sólo ha sido en la forma, no en el fondo. Aún se mantiene la tradición de elaborarse únicamente en temporada decembrina (o invernal, según sea el caso), con los rasgos que las caracterizan: fuerza de alcohol, importantes notas de malta y adiciones de especias de la temporada. Cuando hablo de “cambios de forma”, me refiero a que ahora son cervezas mejor estructuradas en todo sentido, es decir, que son mejor carbonatadas, de sabores y aromas estables y bien balanceados, así como de una riqueza alcohólica inédita, gracias a las mejoras técnicas y a los conocimientos científicos. Es cierto que han perdido su carácter campesino y se han urbanizado e internacionalizado, pero su corazón romántico se mantiene. Por otra parte, no resulta una tarea fácil generalizar los rasgos de estas delicias invernales; sin embargo, podría decir que mantienen en común una marcada nota de maltas, las cuales van desde colores rojizos hasta los negros, pasando por los ambarinos, lo que a su vez redunda en notas de variadas tonalidades que dan aromas de caramelo, galleta dulce o notas de café y chocolate. En cuanto a su fuerza de alcohol, es común que se encuentren entre los 8 hasta los 10°; en este rubro podríamos clasificarlas en las cervezas navideñas de tipo inglés, las cuales rondan los 8 o 9°, mientras que sus contrapartes belgas pueden ser más potentes y alcanzar los 12°. De igual manera en el tema de la adición de especias, los belgas tienen una larga tradición en el uso de estos adjuntos, mientras que las versiones británicas, suelen ser “limpias” en ese sentido, y basar sus sabores sólo en los ingredientes “básicos”. birraslide1 Recomendaciones para disfrutar esta temporada Las nomenclaturas comunes para las cervezas invernales son Winter Warmer (no hay que confundirse, ya que algunos cerveceros ingleses también usan esta frase para sus cervezas especiadas, las cuales se producen en cualquier temporada del año), Winter Ale, o Christmas Ale. Una particularidad es que los cerveceros han adoptado la sana postura de únicamente editarlas en esta temporada, ya que es una forma de mantener la tradición de sus humildes orígenes y rendir, de alguna manera, un homenaje a aquellos cerveceros que en el pasado dedicaron sus esfuerzos para mantener felices a sus vecinos, amigos y familiares, cosa que aún ocurre cada vez que un hábil cervecero pone a la venta sus creaciones. Algunas de las cervezas que podemos disfrutar: Samuel Adams Old Fizziwig Ale, que con su 5.9 % aporta deliciosas notas de malta y caramelo y un cuerpo medio. Una infaltable es la Samuel Smith Winter Ale, de 6 % de alcohol, que sin duda es uno de los ejemplos más refinados en este género. Siguiendo con la tradición inglesa encontramos la St. Peters Winter Ale, de aromas maltosos, gran cuerpo, final largo y ligeramente dulce, que calienta con su 6.5 %. La nipona Hitachino Nest Celebration Ale es una magnífica Winter Warmer, plena de notas de especias y fruta madura, en boca es de gran cuerpo y un final delicadamente dulce y largo, 9 % que hace entibiar a un hielo. La Gouden Carolus Christmas es una de las favoritas de los amantes de este estilo, ya que con sus ardientes 10° y sus exquisitos aromas de frutas maduras y especias, hacen las delicias de quien la bebe. Una discreta Winter Warmer es la magnífica Old Tom, de la cervecería inglesa Robinson’s, una cerveza oscura como noche de invierno y cálida como sol de verano, llena de aromas de fruta madura y fondo especiado. No podría faltar la Delirium Nöel, que con sus dulces 10° es una alucinante experiencia. Por último (aunque sin duda me faltan muchísimas), no dejaré fuera de estas recomendaciones la creación de Mikkel Borg, que es la siempre interesante y exquisita Mikkeller Santa’s Little Helper. ¡Salud!  

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