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Catar un té

Conoce y descubre los secretos que envuelven a una taza de té, aprende a catar un té y sé parte de este mundo lleno de matices y grandes contrastes.

 

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Pasos para catar un té

Las hojas de té guardan secretos que se develan al momento de la infusión. La mejor manera de develar los secretos de las hojas es utilizando tus cinco sentidos: la vista, el olfato, el tacto, el gusto y el oído.

Para el éxito de la degustación es muy importante tomar en cuenta la calidad y frescura de las hojas, es preferible que se caten las variedades puras. Asimismo, el té servido debe estar puro, es decir, sin edulcorantes ni leche, para no alterar el gusto de la hoja y percibir al máximo la riqueza de su sabor.

Durante la cata se deben de tener expuestas las hojas secas del té que se va a degustar. Esto con el fin de observar las hojas, analizar su textura, color y composición. Después se recomienda sentir estas hojas en las manos y acercarlas a la nariz para olerlas y distinguir aromas para poder relacionarlos con olores que ya se hayan percibido antes.

Al prepararse la infusión es muy importante que el agua sea pura, de calidad y de baja mineralización, por ello es mejor recurrir al agua embotellada. No se recomienda utilizar el agua que ya ha sido hervida, sino solo el agua recién calentada, lo que asegura su equilibrio de oxígeno y otras cualidades. De acuerdo a la gama que se esté catando se calienta el agua a la temperatura que le corresponde. Es importante cumplir con este requisito, ya que de lo contrario una hoja quemada ofrece un licor de sabor alterado, imposible de catar.

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Una vez que se inicia el tiempo de infusión es importante que también se tomen en cuenta los minutos que le corresponden a cada gama, y con ello evitar afectar las cualidades del té. Ya listo, se observa el licor, se analiza su color, sus matices y se trata de imaginar la sensación que se va a probar. El color es un rasgo importante, pues gracias a él se descubren datos como la variedad, el origen, la oxidación, la graduación de las hojas y la calidad de infusión que se le brindó. Las dos cualidades esenciales que debemos observar son la saturación de color y su limpieza.

Después se debe oler y tratar de distinguir lo que se aspira, buscar notas, dependiendo de la gama podremos encontrar desde frescas a terrosas. Sólo entonces se procede a probar el té. Hay que sorberlo rápido para que entre fuerte en la lengua y se quede en el paladar. Ahí se pueden sentir los matices de sabor, es preciso apuntar todo tipo de características, entre ellas la astringencia o sabor tánico (no amargo). Una vez analizado el primer sorbo, se disfruta y analizan las sensaciones que tiene sobre uno el té.

Si bien las percepciones del gusto son personales, y como Sommelier me considero defensora del gusto propio, hay ciertas ideas establecidas respecto a las distintas gamas de té. Sin embargo, la idea de una cata es dar la oportunidad a los participantes de conocer las distintas gamas, sus diferencias, su historia y modo de preparación para que encuentren sus favoritos.

 

Leticia Sáenz / Tea Sommelier

www.leticiasaenz.com

@LS_TeaSommelier