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Cerveza y quesos, el maridaje idílico

En el mundo existen tantos quesos como variantes de estilos cerveceros.

Una gran ventaja que podemos encontrar en los rasgos organolépticos de las cervezas es su gran ductilidad, otorgada por la gran cantidad de aromas y sabores que ofrecen. Esta ductilidad le permite a la cerveza adaptarse con relativa facilidad a una enorme cantidad de sabores y texturas, que se puedan encontrar en los quesos.

Hasta el día de hoy, muchos productores y otros profesionales, han mantenido la creencia en que lo mejor para maridar quesos, son los vinos. Es cierto que algunos vinos blancos secos, dulces o fortificados van muy bien con algunos estilos, pero por ejemplo, en el caso de los tintos no siempre hacen un buen papel en estas circunstancias. Especialistas como Joanna Simon o Brian St. Pierre (colaborador de la prestigiada Decanter), aseguran que no siempre los vinos (particularmente los tintos) son la mejor opción para acompañar quesos.

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El principio de intensidad-complejidad

Un estilo de cerveza podría encontrar armonía con una variedad interesante de quesos, incluso de distintas intensidades. Es importante recordar, no obstante, que hay que cuidar que un queso ligero y fresco vaya bien con cervezas ligeras; los quesos de mediana complejidad van bien con cervezas de complejidad media; mientras que los quesos muy maduros y complejos, se llevan bien con cervezas de aromas y sabores complejos. Es vital cuidar este principio de intensidad-complejidad. Sobre todo hay que dejarse llevar por la experimentación y el juego, porque en ocasiones pueden resultar en cosas muy interesantes.

Al hablar de buscar verdadero placer al maridar cervezas y quesos, se debe de considerar la opción de contar con quesos de calidad, de preferencia artesanales; para nada hablo de quesos de manufactura industrial (que ni siquiera son quesos). Bien vale la pena buscar un buen cheddar madurado y casarlo con una IPA inglesa. (Nada de “tipo cheddar” de supermercado).

A continuación doy algunas propuestas que pueden servir para explorar este delicioso campo:

Quesos artesanales y cervezas

Pensemos en un brie ligeramente pasado por la plancha, con una Hefeweizen; los sabores frutales casarán muy bien con las notas dulces y los puntos ligeramente ácidos y picantes del queso. Un gouda holandés será una gran compañía para una Witbier belga o IPA inglesa. El queso manchego joven, se acompaña de maravilla con Helles Pilsner o con una Pilsner checa (de notas muy maltosas); el manchego semicurado podría ir bien con una Pale Ale británica o una IPA inglesa; para un manchego maduro, donde se podría jugar con la frutalidad, los aromas de amontillado y la acidez de una Gueuze belga.

Las cervezas Bock e incluso Doppelbock, van muy bien con el gruyère. Para un emmental, si es suave va bien una Roggenbier; si es fuerte le quedará una Golden Strong Ale, Old Ale y hasta una Pale Barleywine.

El camembert puede ir muy bien una Saison o una American Red Ale. Un port salut, haría un buen papel con una Brown Ale inglesa; un morbier queda de maravilla con una Bitter o American Pale Ale. Un delicioso comté puede maridar con Bitter, Berliner Weiss o una Kellerbier. El munster alsaciano de sabor profundo y complejo, es un lujo con Strong Ales, Doppelbock, o incluso con una Barlewine.

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El gorgonzola que va extraordinario con las Barley Wine, pero también podría contrastarse con una Faro; la cremosidad y sabores dulces y salados del cambozola, harán las delicias al encontrarse con una Winter Ale o una Wee Heavy; el cotija puede quedar con una IPA inglesa, pero si se pone a la plancha, lo que pide a gritos es una Schwarzeweizen; una Dry Stout daría mucha riqueza sápida a un queso Chihuahua.

Un pecorino romano, con sus notas punzantes y algo saladas, podría contrastarse con una Ouid Bruin o acompañarse con una Special Best Bitter. No es muy común que el parmesano se coma en rebanadas, pero para aquellos que lo aman tanto como yo, es buena idea acompañarlo con Pilsner checas, American Pale Ale, Witbier (belga) o una Fruit Ale (durazno).

Imaginemos un queso de cabra natural, nada como una buena Weissbier o una Witbier; pero también pensemos en un queso de cabra a la finas hierbas con las mismas cervezas (sería glorioso). ¿Qué tal un queso cenizo con Schwarzeweisse? Un mozzarela es delicioso con Lager Pils, mientras que una poción interesante es el feta (original) con cervezas de trigo o en su defecto Pils checas. Ricotta y mascarpone, son aún más ricos cuando se hacen escoltar por fruits beers (fresa, frambuesa, manzana y más). El queso crema va bien con cervezas Lager Pils ligeras, y para un queso bola, recomiendo cervezas de trigo.

Un provolone natural (dolce), va muy bien con cervezas ligeras como una English Pale Ale, Vienna o Kölsch; la versión del provolone piccante con sus notas saladas, gracias a su maduración de minimo 4 meses, podría casar con Bock, incluso una Doppelbock; para un provolone ahumado, una Marzen Rauchbier sería una locura.

El stilton, es la perfecta compañía de una Barleywine; un queso de Cabrales y una Porter inglesa harán una fiesta de sabores; un roquefort se contrasta bellamente con Faro o Gueuze, o bien con cervezas Tripel, Dubbel, Belgian Golden Strong Ale. El cantal francés, con sus sabores robustos y picantes, será una exquisitez acompañado de IPA inglesa, Best Bitter, American Pale Ale (hasta con una Old Ale).

En el caso de las preparaciones como las ensaladas, se deben considerar todos los ingredientes y aderezos. Para platillos como el fondue, se debe considerar el queso predominante y con qué se acompañará, lo mismo para el resto de platillos que tengan grandes dosis de queso.

 

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