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Cervezas de Brasil

Uno de los países americanos más conocidos y visitados en el mundo es sin duda Brasil; este territorio enclavado en el corazón de Sudamérica genera toda clase de anhelos, deseos e inquietudes, casi todas generadas por sus rasgos más conocidos (al punto de convertirse en molestos clichés).

Sin embargo, entre los muchos tesoros bien escondidos de esta bella nación, está la cerveza, sobre todo la cerveza artesanal, que para este momento vive un momento de especial valoración dentro y fuera de sus fronteras.

La hija de la cebada no es nueva en Brasil; desde la llegada de inmigrantes alemanes a las regiones del sur (Río de Janeiro, Belo Horizonte, Río Grande do Sul) a lo largo del siglo XIX, éstos llevaron consigo la tradición germana de elaborar sus propias cervezas y consumirlas como parte de su dieta cotidiana. Esta enorme ola migratoria obedeció a diversos factores: una profunda crisis en Alemania, el desarrollo de las ciudades y la incentivación que el gobierno alemán promovió, facilitó la salida de campesinos, artesanos y hasta intelectuales hacia las zonas sureñas de Brasil. El estilo cervecero alemán dominante en la época era el Lager, que para cuando llegaron los primeros colonos a tierras cariocas, era todavía un estilo algo turbio y ambarino; los primeros elaboradores fueron sobre todo bávaros, austriacos o suizos (germano parlantes), que desarrollaron la cerveza para sus aisladas comunidades. Es justo este aislamiento (cultural y geográfico), lo que provocaría una mini industria cervecera de características teutonas. En 1842 un alemán crea la Lager Pils, con su inconfundible aspecto rubio y buena carbonatación y se crea toda una moda que alcanzaría el sur brasileño, sentando las bases para la fabricación del estilo que hoy copa el 98 % del mercado local.

El “boom” cervecero

Gracias al crecimiento demográfico de estas colonias y las facilidades que algunos fabricantes encontraron para colocar sus cervezas en un mercado casi sin competencia, es que la cerveza se vuelve masiva en el Brasil de finales del XIX y principios del siglo XX. Las condiciones estaban dadas (un clima cálido, un país de naturaleza agitada y fiestera) para un producto accesible y de precio razonable; se antoja como la fórmula de un éxito casi imparable.

Las grandes cervecerías, como Brahma y Companhia Antarctica Paulista (actualmente ambas parte de Ambev/AB Inveb), constituyeron el pilar de la industria cervecera brasileña, generando casi un imperio de cervezas sin ninguna otra finalidad que la de quitar la sed y hacer que la gente la pasara bien con una bebida sin ningún interés organoléptico. Lejos habían ya quedado las cervezas pioneras que tanto gustaban a los alemanes y a los primeros paladares brasileños aventureros en busca de sabor y calidad. En relación con las marcas de producción masiva más famosas están (además de ya mencionadas): Skol, Bohemia, Kaiser, Nova Schin, Stella Artois y Heineken (ambas elaboradas bajo licencia en Brasil).

El principio del siglo XX fue desfavorable para el desarrollo industrial en general, debido a los trastornos por la alternancia de gobiernos democráticos y dictaduras (sin olvidar las oligarquías cafetaleras), y es hasta 1985 que los brasileños encuentran caminos libres y se planta la semilla de la esperanza.

Afortunadamente, en las últimas décadas apareció una joven generación de inquietos e inconformes cerveceros, quienes han creado una plétora muy atractiva de cervezas, casi insólitas en aquel país. El movimiento micro cervecero que estallaría en los años 90, tomaría por sorpresa a propios y ajenos. De un momento a otro, comenzaban a surgir nombres como Wäls, Eisenbahn, Gaudenbier, Cervejaria Way Beer y más, que ahora proponían cervezas de corte Porter, IPA, Tripel, Weizen, Belgian Strong Ale o Barleywine, por citar solo algunos estilos, que encantarían a los cervesófilos brasileiros. Hasta ahora se cuentan alrededor de unas 100 micro cerveceras y cobran el 0.15 % de la producción nacional. El gran corazón del movimiento esta en Blumenau, una antigua ciudad fundada por los pioneros alemanes (esta ciudad es también el escenario del segundo festival cervecero más grande después del Oktoberfest alemán).

Cervejas artesanais

De entre las micro cervecerías más famosas, podemos mencionar algunas de sus cervejas artesanais, mismas que son una autentica invitación a un universo pleno de aromas y sabores únicos. Un buen ejemplo es la micro cervecería Eisenbahn fundada en 2002, cuya filosofía está basada en la producción de cerveza según la Ley de la Pureza (Reinheintsgebot), son también promotores de la actividad cervecera con iniciativas como el concurso Mestre Cervejeiro, que desde el 2007 premia a los noveles talentos. Algunas de sus cervezas son Pale Ale, Dunkel y una variedad de Kölsch, así como una joya llamada Lust, que es una Biére de Champagne, una cerveza elaborada siguiendo el método champenoise. Esta cervecería pertenece en la actualidad al grupo Kirin Brasil Ltd, lo mismo que la también prestigiosa Baden Baden Cervejaria (Sao Paolo, 1999), que ofrece un abanico de estilos que van desde el Weiss, Stout, Bock, Red Ale hasta una Tripel estilo belga.

En 1999 en Belo Horizonte nace otra emblemática micro cervecera llamada Wäls; entre sus joyas no se puede uno perder la Petroleum, que es una poderosa Russian Imperial Stout; una rareza llamada Saison de Caipira, elaborada con azúcar de caña en join venture con Garret Oliver, de Brookling Brewery, NY; sus estilos Tripel, Dubbel y Quadrupel impresionan por su gran factura y por si esto fuera poco, nos entrega la Wäls Brut, una Biére de Champagne superlativa.

Está claro: el hermoso Brasil es mucho más que fútbol, samba, carnaval y favelas.