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¿Cómo llenar tu cava de vinos?

 

Hoy en día todos queremos empaparnos del mundo del vino, y si como mexicanos la mayoría de las veces no nacimos con la costumbre de tomarlo, definitivamente es un gusto que fácilmente se adquiere. Aunque estemos lejos de adaptarlo como una forma de vida y de que el consumo sea de la mayoría de la población, es impresionante el interés que demuestran cada vez más personas por esta milenaria bebida.

Nuestro consumo per cápita anual está cerca de una botella por persona, pero si aislamos a los consumidores reales de nuestro país por edad y clase socioeconómica, los bebedores de vino somos mucho menos, lo que significa que bebemos mucho más de una botella al año.

Para todo ese segmento es interesante tener un lugar correcto donde almacenar nuestros preciados vinos, pero una vez que hemos identificado el lugar donde los resguardaremos; como lo he platicado en las entregas de Cava de ediciones anteriores, considero sumamente importante tener un plan sobre qué se va a tener en esa cava, por lo que este plan no puede ser único, ya que no existen dos consumidores idénticos: cada persona adquiere vinos con base en sus experiencias, viajes, gustos y hasta por casualidad, por lo que la intención de este artículo no es tanto sugerir vinos específicos, sino una guía para comprarlos basados en el gusto de cada lector.

El primer punto importante es que una cava debe ser acorde al consumo personal y de los gustos de aquellos con los que se comparte este espacio; si bien como anfitriones debemos de tener algunos vinos de gusto común, éste no deberá ser la mayoría de su contenido, pues una cava refleja la personalidad del propietario.

Los vinos del diario: a menos que nuestros ingresos nos permitan abrir grandes vinos sin el menor reparo, debemos considerar una buena parte de nuestra cava al vino de consumo frecuente; me refiero a esa botella que vamos a abrir cuando llegamos de trabajar para tomar una copa, no necesariamente con un gran platillo, o a ese vino que tomaremos sin preocupaciones. Entonces, sus características girarán sobre un precio accesible y suave al paladar, ya que habrá veces que lo bebamos solo o con bocadillos.

Variedad de estilos: la selección de vinos para otros eventos se hará con base en países, cepas y estilos de vino; por ello, es importante contar con alguna referencias de los principales países productores, así como de tipos de vino: blancos, rosados, tintos, espumosos y, por supuesto, de postre, recuerden que el pensar que sólo el vino tinto es “bueno” y que los blancos y rosados son de “menor calidad”, simplemente denota una falta de cultura.

La guarda de los vinos: es indispensable tener en mente que cada vino tiene una vida y que el vino, mientras más viejo mejor, es una total mentira. Comprar un vino costoso es una inversión que seguro rendirá frutos en unos años, pero esperarnos demasiado y que este vino se muera, es tirar nuestro dinero a la basura, por lo que es importante tener un control de los vinos que tenemos. Prácticamente todos los rosados, la mayoría de los espumosos y una buena parte de los blancos están elaborados para consumirse jóvenes, esto es, dentro de los primeros dos años de vida, y difícilmente mejorarán con el paso de los años. En cuanto a los tintos, existen de todos tipos, desde los que están listos para beberse desde el momento de la compra, hasta los que necesitarán años en botella para alcanzar un estado óptimo para poder ser apreciados; por ello, así como es importante no dejarlos demasiado tiempo, es igual de primordial no cometer “infanticidios” con los vinos de guarda al abrirlos antes de tiempo.

Los vinos de ocasión: muy de la mano con el punto anterior, es lamentable el hecho de que muchas veces ciertos vinos que pudieron consumirse en diversos momentos los guardamos “para después” o para una “ocasión especial”, sin darnos cuenta que el día que lo abrimos ya es de por sí una ocasión especial y el dejar pasar los años se traducirá en que deje de estar en óptimas condiciones y termine por ser imbebible.

Etiquetar los vinos: por último, mi mayor recomendación es identificar cada uno de nuestros vinos con anotaciones para guiarnos sobre cuál vamos a abrir; esta nota puede mencionar si es de alto precio, si necesita ser decantado, si necesita años de guarda y tal vez una sugerencia de maridaje o de sus características; también es importante poner la fecha en la que ingresó a la cava como referencia para la calcular el tiempo en el que debe ser consumido. Todo lo anterior incluso puede hacerse pictográficamente para hacerlo más fácil de leer e identificar.

Con estas sugerencias, tendrán una mejor organización de cava y evitarán perder esos vinos preciados y, en consecuencia, disfrutarán plenamente de esas ocasiones especiales.

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