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Corazón de Tinto: blanco, rosado y espumoso

Una gran selección de vinos, sumada a un gran diseño y privilegiada ubicación, dan como resultado un wine bar único en la ciudad.

La Ciudad de México es un monstruo urbano que abarca distintos tipos de negocios inspirados por el furor que causan ciertos establecimientos en otras localidades de América o Europa. A pesar de esto, las barras de vinos o wine bars siguen siendo difíciles de encontrar en esta metrópolis latinoamericana, por lo que su mera existencia supone una revolución en la escena enófila de una capital que se empieza a apasionar por el vino.

Vino para todos

Corazón de Tinto nace a partir de la idea de que en el mundo existen grandes vinos que no son suficientemente reconocidos. La calidad es un importante factor del concepto, mientras que su atmósfera invita a cada persona a vivir una experiencia única, a emocionarse y descubrir etiquetas poco comunes y a productores poco conocidos. Es un espacio en el que pequeños importadores y productores pueden ser descubiertos por los consumidores, sin importar lo adentrados que estén en el mundo del vino.

La barra no se cierra a las regiones o productores más populares, sino que conjunta etiquetas menos conocidas para permitir a sus visitantes entender el vino desde una perspectiva diferente. La selección de esta barra se autodefine íntima, pero nosotros preferimos denominarla inspiradora; es un viaje a través del cosmos de la vinicultura que observa a esta bebida sin prejuicios ni estereotipos: “un homenaje al producto por sus cualidades intrínsecas”.

Un oasis no tan secreto

Corazón de Tinto está ubicado dentro de un discreto mercado gourmet en la calle de Versalles de la Ciudad de México que, a pesar de su diseño industrial basado en contenedores ultramarinos, logra crear una atmósfera acogedora en cada uno de sus especializados rincones. Dentro de este espacio, la inspiración del bar nace del estilo rústico que caracteriza a los viñedos y bodegas del mundo, en el que la madera y las plantas contrastan con la frialdad metálica del contenedor que lo aloja. El ambiente resulta íntimo y relajado con tintes industriales que son recuerdo constante de la modernidad del establecimiento; un rincón perfecto para una plática amena.

Este sitio nos gusta por su disposición para recibir tanto a conocedores como a personas que apenas se introducen a este ámbito, también por su carta abierta, pero sobre todo por la atmósfera única que logra construir alrededor de dos ingredientes básicos: una botella de vino y personas dispuestas a disfrutarla.

Reconocido exponente de la sommeliería en México, Pablo Mata, es la nariz detrás de Corazón de Tinto. Mata cuenta con destacadas participaciones en festivales y concursos internacionales, entre ellos Alfombra Roja de la revista El Conocedor; es sommelier certificado por la Court of Master Sommelier en México, además de haber fungido como head sommelier en el restaurante Pujol de Enrique Olvera durante cinco años. Actualmente dedica sus esfuerzos a dar consultorías privadas, así como en el restaurante Roma Bistrot y, por supuesto, en este wine bar.

No cabe duda de que la oferta de vino en la Ciudad de México crece exponencialmente. Con los años, sin duda nos encontraremos con más wine bars, movimiento inspirado por Corazón de Tinto. Vale la pena darse una vuelta por esta barra para conocer una propuesta joven y degustar una o dos copas de alguna etiqueta poco habitual recomendada por su conocedor equipo, para así hacer de ese momento, algo muy especial.

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