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Descorchador, el mejor aliado

Los descorchadores que actualmente utilizamos, no distan mucho de la primera versión de ellos, con el paso del tiempo se han ido modificando en la búsqueda de perfeccionar y simplificar la tarea de descorchar una botella de vino.

El surgimiento del descorchador va de la mano con la historia del vino, ya que sin él, el acceso al líquido dentro de la botella sería algo complicado. Se ha vuelto un artefacto tanto útil como codiciado por los coleccionistas. A lo largo de la historia se ha elaborado un sinfín de modelos, algunos prácticos, otros sencillos, ostentosos, ingeniosos, que han capturado la atención de los amantes del vino.

Remontándonos un poco a la historia del vino, recordaremos que al inicio, los griegos guardaban el vino en recipientes hechos de pieles de animales y en ánforas de barro, este método de conservación no era muy eficaz, pues el vino estaba todo el tiempo en contacto con el oxígeno y se oxidaba fácilmente.

La primera referencia de vidrio empleado para contener vino es con los romanos, en el siglo III a.C., material que en ese tiempo además de frágil era muy costoso, así que sólo se utilizaban dichos recipientes para servir y beber el vino.

En el siglo XV, los italianos despuntaron en la fabricación de envases de vidrio soplado y se empezaron a utilizar botellas de vidrio para envasar y consumir el vino. Debido a su fragilidad, implementaron una cubierta elaborada con un tejido de paja para proteger a las botellas y así evitar que se rompieran con facilidad, actualmente aún se pueden ver en algunos vinos italianos como el Chianti.

A partir de ese momento y hasta el siglo XVII, las botellas de vino que se encontraban en el mercado eran de diferentes tamaños, grosores, capacidades y resistencias.

Es en el siglo XVIII cuando se empiezan a producir botellas cilíndricas muy similares a las que conocemos actualmente, esto permitió su almacenamiento horizontal y por esta razón, el corcho comenzó a figurar como el tapón por excelencia de estas botellas, que no dista mucho de como lo conocemos actualmente: un tapón de corcho que entra a presión para ocupar el espacio de la circunferencia del cuello de la botella, que al estar en contacto con el vino se mantendrá ensanchado impidiendo que salga el vino o que entre oxígeno a la botella. Además de mantener el líquido dentro de la botella, se descubrió que el corcho es un gran aliado del vino, ya que al ser microscópicamente poroso, permite que entre un poco de oxígeno a la botella (microoxigenación) y después del paso por botella, se obtienen excelentes resultados en el vino que fue almacenado en ella.

Y es precisamente en este punto de la historia donde el descorchador hace su aparición, motivado por la necesidad de extraer el corcho de la botella de una manera sencilla para consumir el precioso líquido contenido en ella.

Los primeros descorchadores fueron rudimentarios, similares a la herramienta con la que se extraían las balas de las armas de fuego, su base era un espiral metálico que se introducía en el corcho.

La primer patente de descorchador fue la del inglés Samuel Henshall, en 1795, era sencillo y en forma de T, con una especie de tope que marcaba cuando la espiral había penetrado hasta el final del corcho. A partir de esta patente y durante todo el siglo XVIII se extendió la utilización del tapón de corcho, surgieron más de 350 modelos diferentes de descorchador sólo en Inglaterra y muchos más en todo el mundo, sobre todo en Francia, Estados Unidos y Canadá, todos partiendo de una básica T con espiral metálico.

En general, todos los diseños posteriores a la primera patente se han enfocado en hacer del descorche una actividad sencilla y práctica, en algunos casos agregando sofisticación con la adición de materiales ostentosos como oro, bronce, marfil, maderas preciosas, pedrería, etcétera.

Descorchadores más utilizados

  • Descorchador en T. Es el descorchador más simple y austero, es de estructura básica,  se conforma de un espiral metálico y un mango. La complicación a la que nos enfrentamos con este modelo es que cuesta trabajo retirar el corcho de la botella, requiere demasiada fuerza y el vino está en constante movimiento durante el proceso de descorche, situación poco recomendada (sobre todo para vinos con sedimentos).
  • Descorchador de dos pasos. El más utilizado en el medio restaurantero, es pequeño, plegable y cabe en la bolsa, provisto de una navaja para retirar la cápsula, un espiral metálico, dos apoyos y un mango, es el descorchador portátil más práctico y sencillo. Fue patentado en Rostocken, 1882, por Karl F.A. Wienke. El modelo que conocemos actualmente tiene pocas alteraciones respecto a la primera patente.
  • Descorchador de alas (su figura es similar a la de un muñeco).  Es el descorchador que generalmente se utiliza en casa, tiene dos manos con las que se puede hacer palanca, hace del momento de descorche algo muy práctico y resulta poco probable romper el corcho.  Patentado en Estados Unidos en 1928 por Dominick Rosati.
  • Descorchador industrial o de pared. Generalmente utilizado en bares y restaurantes,  que manejan el vino en grandes cantidades, es muy práctico y rápido para descorchar, funciona a presión con una palanca y permanece fijo en la pared.
  • Descorchador de láminas. Es el único que permite extraer el corcho sin agujerearlo. Consiste en dos láminas que, al ser introducidas en el cuello de la botella, permiten la extracción del corcho en una sola pieza, es una forma muy limpia de descorchar y muy recomendable para las botellas que llevan mucho tiempo con el corcho, ello disminuirá el riesgo de que se rompa  por la mitad o que caigan trozos de corcho dentro de la botella.

Como descorchar una botella con un descorchador

  1. Con la ayuda de la navaja, hacer un corte alrededor del cuello de la botella, justamente debajo del área donde el grosor del cuello de la botella cambia (para separar la parte de arriba de la cápsula que tiene forma de capuchón).
  2. Con la navaja, hacer un corte vertical en el capuchón e introducirla en este corte para retirar la parte de arriba de la cápsula.
  3. Introducir el espiral metálico en el corcho (justamente el en centro para evitar que el corcho se rompa), se debe meter el espiral hasta que quede media vuelta antes de que termine.
  4. Colocar el primer apoyo del descorchador en la boca de la botella y con la ayuda del mango sacar la primera parte del corcho.
  5. Colocar el segundo apoyo en la boca de la botella y con el mago, retirar el corcho por completo.

Recuerda que al descorchar una botella de vino siempre hay una historia qué contar.

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