Te gusta

El balance lo es todo en los cocteles

Bartenders y mixólogos tienen una tarea de lo más importante: innovar y preservar a la vez las técnicas clásicas, con el objetivo de perpetuar el disfrute de una bebida.

A pesar de que mi área de expertise no es elaborar cocteles, los disfruto sobremanera; me intriga la unión entre diferentes elementos que resaltan y crean una dimensión completamente distinta en una bebida contenida en un recipiente con formas diversas. Es sorprendente no sólo cómo conecta al comensal con un espíritu festivo, sino que además trae la experiencia y la historia de vida de quienes los preparan, generando así estímulos visuales, olfativos, gustativos y táctiles que nos hacen sorprendernos en cada sorbo.

Así como el vino requiere que sus elementos tengan armonía o los alimentos se benefician por la suma de su todo, en el mismo tenor la construcción de bebidas le añade encanto cuando encontramos que sus ingredientes fusionan en forma sinérgica y se resaltan sin opacarse. Curiosamente, y si lo pensamos bien, es una armonización dentro de un espacio tan pequeño que surge a partir de prueba y error, donde su percepción y éxito puede ser bastante subjetiva.

Entre lo tradicional y lo actual

Aún me debato entre la coctelería clásica y las nuevas tendencias que montan un show sensitivo, ya que la vieja escuela, en muchos casos purista, manifiesta la forma clásica de preparación de bebidas basada en la porción justa, y muestra una perfecta ejecución que ha marcado pasajes de la historia, manteniéndose imperturbable al paso del tiempo.

Por otro lado, la necesidad de reinventar ha creado nuevas olas de experimentación y los mixólogos aparecen triunfantes mostrando que la creatividad es el límite, retomando lo clásico y llevándolo a lugares estratosféricos tan divertidos de observar y probar; en algunos casos son simples y simpáticas uniones de elementos, en otras son intrincadas formas de presentación que hacen la delicia de los sentidos. Pero al final todos buscan un mismo objetivo: perpetuar el disfrute de una bebida.

Sin duda, hay varios elementos que se deben tomar en cuenta para tener un coctel de calidad sin importar si es de la vieja o nueva era, lo más importante antes de empezar es establecer una idea o concepto de lo que se busca, la idea será resaltar los destilados o licores y sus características particulares de elaboración y el perfil aromático, o será crear algo emocionante en la suma de sus partes.

Cualquiera que sea esa preconcepción de la bebida en cuestión, la estética es fundamental, y si tiene contenido nos quedamos con ganas de probar más; es por eso que no puede faltar la calidad y frescura de elementos que le otorgarán a la bebida una chispa particular de pureza en sabores y aromas, aportando dulzor natural y no el proveniente de un concentrado.

También se valorará el impacto del uso de productos Premium, esos destilados (licores, bitters) son esenciales y tampoco es tema escatimar en ellos, la riqueza y calidad de los mismos contribuirá en algo crucial que, aunque se muestren en mezcla, marcará la diferencia.

Por último, hay que hablar del poco valorado hielo, que permite mantener la bebida en la temperatura correcta. Cada vez más lugares le dan el peso que le corresponde, usando este elemento de gran calidad o con figuras que retrasen su deshielo, pues no hay que olvidar que más allá de la generación de una sensación termotáctil, si la calidad del agua con la que está preparado y la forma en la que se presenta es precaria, irá en detrimento de la calidad del coctel. 

Técnicas, balance y disfrute

Es verdad que cualquiera puede mezclar y hacer una bebida, pero no cualquiera puede generar esa sinergia-cerebral-sensitiva entre los elementos. Es por eso que se han desarrollado diversas técnicas como son: blending, stirring, shaking o building, las cuales marcan la forma en la que se integran los ingredientes e influyen en la consistencia del trago y su calidad. El uso de la más alta tecnología se refleja en la nueva generación que suma máquinas de destilación y vacío, infusores, deshidratadores, todo con la intención de capturar la esencia y generar algo de calidad superior.

Pero ¿qué sería de todos estos esfuerzos sin balance? Esto es lo más importante para lograr un coctel que permita ser disfrutado sin llegar al hastío, sin importar si se usa una máquina de vacío o simplemente se realiza una maceración tradicional; dicho balance se logra a partir de colocar de forma inteligente los ingredientes en la mezcla rindiendo honor a su origen, enalteciéndolos sin sobrepasar, a través de entenderles y aprender su historia de forma individual, así como las técnicas que conservarán, pero a la vez resaltarán su mojo y traerán algo estimulante y divertido.

Aquellos que se distinguen en la industria como bartenders y mixólogos hoy tienen una tarea muy importante al no dejar que se pierda la coctelería clásica de cara a las nuevas tendencias y sabores contemporáneos, proponiendo un patrón pensante de cómo tomar algo generando nuevos estímulos e interés en esta industria; tienen la responsabilidad de saber que no hay nada mejor que la experiencia y, que en muchos casos, con la correcta selección y presentación de elementos, menos es más.

Calificación de los lectores
.