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Qué elegancia, la de Francia

Su belleza e inconmensurable cultura hacen de este país un must en la vida de cualquier viajero.

Hablar del país galo resulta en verdad una difícil tarea, ya que es una de las regiones con una vasta cultura: fue cuna de la Ilustración europea, el movimiento intelectual que revolucionó las artes y humanidades; por otro lado, su gastronomía es una de las más preciadas a nivel mundial, y qué decir de su tradición vitivinícola; además, es sede de las mejores firmas de alta costura y productoras de los perfumes más selectos del orbe. 

La capital del amor

París es el lugar número uno que debes visitar para conocer la emblemática Torre Eiffel, que se encuentra situada en el extremo del Campo de Marte y a la orilla del río Sena. Se inauguró con motivo del centenario de la Revolución francesa y tiene una altura de 324 m. Otro punto importante de la ciudad es el gran Museo del Louvre, el cual exhibe apenas 35 mil piezas de las 300 mil que posee y es considerado el museo de arte más visitado del mundo. Sus dimensiones son imponentes y por ello es importante tener presente que, para recorrerlo y apreciar bien su acervo, es recomendable visitarlo en diferentes días.

En el tenor de visitar museos y monumentos, el Arco del Triunfo es otro atractivo que no debe pasar desapercibido; se encuentra en la Plaza Charles de Gaulle desde donde parten varias de las avenidas más importantes. El monumento fue diseñado y mandado a construir por Jean Chalgrin en 1806 y simboliza a los soldados que lucharon en las guerras napoleónicas y la Revolución francesa.

Otra de las construcciones icónicas es la catedral de Notre-Dame, construida entre los años 1163 y 1345, se encuentra dedicada a la Virgen María y de ahí toma su nombre. Otra joya es el Palacio de Versalles construido por Luis XIV; esta hermosa edificación sirvió de residencia real por varios años, siendo testigo de las transiciones políticas.

Corazón de la cosmopolita París, la avenida Campos Elíseos es una de las arterias más largas de la ciudad, mide 1880 m y se extiende desde el Arco del Triunfo hasta la Plaza de la Concordia. Forman parte del eje histórico de París, que se extiende por el Jardín de las Tullerías hasta el Museo del Louvre.

Dos grandes arterias prolongan los Campos Elíseos, en el lado opuesto del Arco de Triunfo: la avenida de la Gran Armada y la avenida Charles de Gaulle. Esta hermosa vía alberga una gran cantidad de opciones: hoteles, cafés, restaurantes, boutiques de grandes firmas y oficinas corporativas.

París es una ciudad vibrante que día y noche posee una gran actividad, desde itinerarios culturales, gastronómicos, de vida nocturna, de moda y también entretenimiento, como lo muestra el legendario cabaret Moulin Rouge que con más de cien años de vida, sigue siendo la opción para adentrarse al estilo parisino de diversión nocturna que caracterizó al país por muchos años y que dejó huella para siempre. 

Joyas francesas

Además de París, Francia ofrece otras magníficas opciones para conocer y vivir la esencia de uno de los lugares más bellos del mundo. Un buen conocedor deberá visitar Mont Saint Michel, declarada Patrimonio de la Unesco; esta montaña alojada en la zona de Normandía debe su nombre a la abadía construida en honor al arcángel San Miguel. Alrededor de ésta yace un pueblo aislado por altas mareas que, en ocasiones, impiden el paso del visitante por vía terrestre.

Para conocer hermosos castillos, el punto a visitar es el valle de Loira, que alberga 50 de ellos entre los que destaca el Château de Chambord, construido por mandato del rey Francisco I en el siglo XVI.  Este valle está custodiado por el río Loira, y una buena manera de hacer el recorrido es en bicicleta.

Un pueblo fascinante por su belleza y que sirvió de inspiración para el artista Claude Monet, máximo representante del impresionismo, es Giverny, situado al oeste de París. Lagos, puentes, pequeñas casas y un aire de campo serán ideales para pasar uno o dos días.

Otra de las ciudades que destacan es Lyon, que además de ser bellísima, es una gran opción para deleitar el paladar y saborear los secretos de la cocina francesa. Es cuna del famoso cervelle de canut, el poulet Célestine y sus quenelles.

Un sitio histórico imprescindible y que remite a la época del medioevo es Avignon, el mejor umbral a la famosa Provenza francesa, conocida por ser la capital de la cristiandad durante la Edad Media y sede del conocido castillo gótico más grande del mundo: el Palacio de los Papas.

Si de mar se trata, la Riviera Francesa es otra de las visitas obligadas. También conocida como la Costa Azul, no sólo ofrece ciudades míticas como Nice o Cannes, sino también algunas de las mejores rutas del Mediterráneo.

¿Cuándo visitar?

El verano es el mejor tiempo para disfrutar del mar, del trópico francés y de las playas que conforman este atractivo. Paloma Plage se proclama como una de las mejores ensenadas del apacible Cap-Ferrat.

El clima gélido es otro de los excelentes marcos naturales que este grandioso país ofrece. El sitio por predilección son las cumbres del Mont-Blanc, cuya parte francesa presenta algunos de los mejores escenarios para los amantes del esquí y el turismo de aventura. Chamonix-Mont-Blanc se convierte en el pueblo más representativo de estos escarpados paisajes blancos, ideales de surcar en tabla de snowboard o conocer de forma más relajada mediante un paseo en teleférico. Todo un clásico para el turismo de invierno.

Así cerramos el recorrido exprés por Francia, una nación con una variada y grandiosa oferta cultural, artística, con zonas de una belleza inigualable, con climas templados, gélidos, tropicales, además de una cocina deliciosa que marida a la perfección con sus vinos mundialmente reconocidos, cuyos centros de producción también son sitios a visitar para conocer su historia.

Bon voyage!

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