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Enólogos mexicanos, orgullo y carácter

El crecimiento del vino en México se debe, en gran medida, a la enorme pasión y al trabajo incansable que realizan los enólogos. Hoy levantamos la copa y brindamos por ellos: ¡salud!

México es un país orgulloso de sus productos y su gente. Quizás impulsados por la política mundial actual, hemos aprendido a reconocer el valor de lo propio, a darnos la importancia que merecemos y a reconocer que podemos forjar nuestro propio éxito, eso sí, siempre y cuando nos apoyemos.

Hemos dejado atrás la forma de pensar antigua y mediocre de otras generaciones que consideraban que los productos importados eran mejores por el simple hecho de venir de otros países. Si bien sabemos que a la industria nacional del vino le falta mucho, nuestro esfuerzo, tenacidad, conocimientos y profesionales mexicanos (de nacimiento o de corazón), impulsan esta industria que crece a pasos agigantados y con la vista fija en un claro objetivo.

Es así como nuestro país ha tenido un importante crecimiento vinícola en los últimos años, impulsado por una fuerte demanda interna. Es una realidad que tomar vino se ha convertido en una moda, donde el principal actor es el vino mexicano, que se ha visto beneficiado por el auge del orgullo por consumir un producto nacional.

En este marco, algunos enólogos han destacado por formar parte de este proceso y colocar a nuestro país en los ojos de los consumidores, quienes hoy ven al vino mexicano con orgullo como nunca antes.

José Luis Durand

Inició su carrera como enólogo en la Viña Santa Rita en Chile, después emigró a México para hacerse cargo de la Bodega Pedro Domecq en el Valle de Guadalupe, en Ensenada, donde trabajó por cinco años para luego independizarse y fundar su propia bodega. En Durand Viticultura produce Ícaro, su vino insignia. Además, lleva la enología de las Bodegas Norte 32 y Vinícola Fraternidad.

Hoy cuenta con más de 20 etiquetas en el mercado: Ícaro, Ala Rota, Enzo Lado A, Enzo B Side, Planetas, Marcel, Marella, Teziano, Norte 32 Blanco, Norte 32 Negro, Trazo, Boceto, Ímpetu, Nuva, VIO y Amaro.

Hans Paul Backhoff y Hans Joseph Backhoff

El Dr. Hans Paul Backhoff nació en Ensenada, Baja California. Estudió Ingeniería Bioquímica en el Tecnológico de Monterrey y realizó un doctorado en Food Science por parte de la Universidad de Nottingham, en Reino Unido. Regresó a Ensenada donde comenzó a producir vinos para un grupo de amigos en 1984 y pocos años más tarde, en 1987, fue parte de la fundación de la bodega mexicana Monte Xanic.

Su hijo, Hans Joseph Backhoff, siguió sus pasos y estudió Ingeniería en Industrias Alimentarias en el Tecnológico de Monterrey, tiene un MBA por parte de la Universidad de Cardiff, en Inglaterra y estudió Enología en Burdeos, Francia. En 2008, fue nombrado director general de Monte Xanic y tras el fallecimiento de su padre, en el año 2017, la dirección del área de Enología y Viticultura.

Víctor Manuel Torres Alegre

Ingeniero en Agronomía con especialidad en Industrias Agrícolas de la Universidad de Chapingo. Comenzó su experiencia laboral como técnico evaluador de proyectos agroindustriales y parte de su formación la obtuvo en Burdeos, Francia. A lo largo de su carrera ha pasado por un sinfín de empresas donde se ha desarrollado como asesor en aspectos vitivinícolas y agropecuarios.

En tres décadas de su vida ha tenido periodos de experimentación y mucho aprendizaje en Burdeos, donde logró comprender los resultados para así crear sus propias hipótesis, y otra en la que se ha dedicado a producir vinos de calidad. En la actualidad es dueño de Vinícola Torres Alegre y posee tres líneas diferentes de vino:

  • Del Viko: la línea joven con vinos suaves.
  • La Llave: tiene una influencia grande de los vinos franceses; ofrece un tinto y un blanco de gran complejidad. 
  • Cru Garage: vinos Premium que muestran la máxima expresión de la tierra y de los que sólo se producen alrededor de 150 cajas por añada.

Jesús Rivera 

Es originario del Valle de Guadalupe y tiene más de 17 años de experiencia haciendo vino. Aprendió a hacer grandes vinos de la mano del Dr. Víctor Torres Alegre y del famoso enólogo francés Michel Rolland.

En los métodos de vinificación que utiliza se incluye el uso de tecnología de vanguardia y la aplicación de técnicas que conjugan lo natural y lo tradicional. Actualmente es enólogo de vinos El Cielo, que cuenta con diferentes líneas:

  • Constelaciones: vinos de corte moderno considerados del Nuevo Mundo, que llaman la atención con ensambles un tanto atípicos.
  • Astros: integrada por vinos jóvenes, mezclas de varietales que se caracterizan por su expresión frutal y elegancia.

Hugo D’Acosta

Trabajó en la Bodega Santo Tomás, en Baja California, donde se convirtió en enólogo y director de planta. Más tarde decidió fundar su propia bodega, Casa de Piedra, ubicada en el Valle de Guadalupe. Al mismo tiempo ha asesorado y participado en varios proyectos de otras casas vinícolas como Adobe Guadalupe, Paralelo, Mogor Badán y Aborigen. Es además uno de los principales protagonistas de la evolución de la industria del vino mexicano y de su reconocimiento mundial.

Lourdes Martínez

Durante un tiempo trabajó para una de las mejores bodegas del mundo: Château Brane Cantenac en Brane-Catenac, Francia. En 2015 regresó a su ciudad natal gracias a la familia Lurton, ocupando el cargo de directora de la Bodega Henri Lurton. Gracias a su trabajo y entrega, la mexicana ha logrado posicionarla, ganando diversos premios a nivel internacional, entre los que destaca este año su galardón en los premios Mundus Vin, logrando Oro con Chenin Blanc 2015 y Plata con su Nebbiolo 2015.

Laura Zamora 

Es la primera mujer encargada de una de las vinícolas más grandes del país: Bodegas de Santo Tomás. Ella es sucesora de importantes enólogos y pertenece a la escuela americana de enología, ya que además de su labor en Santo Tomás, estudió en Chile y en Estados Unidos. A su cargo se ofrecen varias líneas de vinos: ST (para el público joven), varietales, reservas, Premium y tardos (cosecha tardía).

Es fruto del trabajo y esfuerzo de tantas personas haber logrado el reconocimiento de los consumidores. En los últimos 10 años el consumo anual de vino se ha incrementado 12 %, y como consecuencia, la producción registra un marcado desarrollo. Una gran cantidad de empresas vitivinícolas repartidas en 11 diferentes estados producen anualmente cerca de 200.000 hectolitros de vinos de diversos de estilos. ¡Que viva el vino mexicano!

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