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Havana Club, el auténtico ron cubano

Viajamos a La Habana para descubrir el ron emblema de Cuba, el más vendido en toda la isla.

Havana Club se elabora bajo el sol del Caribe en dos destilerías, una localizada en Santa Clara y la segunda en San José, donde el maestro de ron cubano, Asbel Morales, nos llevó a conocer el complejo proceso que la producción del ron exige.

Auténtico desde su inicio

El espíritu de Havana Club surge de la minuciosa selección de las mejores cañas cultivadas en la isla, de las que se extrae el jugo que, tras llevarse a ebullición, crea una melaza de sabor intenso con notas amieladas.

Para elaborar ron, explica Asbel, lo primero que hay que conseguir es el aguardiente que aportará carácter y perfil al ron. Para ello, la melaza debe pasar por tres filtros y mezclarse con agua. Este último elemento constituye más de la mitad de la bebida, por lo que debe tratarse con especial cuidado al filtrarse y clorarse.

A la mezcla resultante de la melaza y el agua se le agrega la levadura única de Havana Club, original de la primera destilería, gracias a la cual es posible mantener la esencia del ron a través de los años.

De acuerdo con Asbel, la destilería es el corazón del ron Havana Club. “Durante la fermentación se crean los genes del ron; es importante verificar la calidad del aguardiente. Además de hacer las mediciones pertinentes, los destiladores realizan cada dos horas una prueba sensorial para determinar si la destilación debe continuar o parar”, comenta el maestro de ron cubano. En esta etapa se realiza una destilación continua a través de columnas, en lotes de cuatro horas; las normas de aquel país dictan que, tanto la fermentación como la destilación, deben hacerse siempre de forma constante.

 

Un reposo que añade un carácter único

A través del añejamiento, el ron comienza a transformarse de forma física y química al intercambiar elementos con la madera; estos cambios se reflejan de manera organoléptica por medio de notas de chocolate, vainilla, tabaco y especias.

Una vez que termina la primera etapa de añejamiento, el líquido forma rones frescos conocidos como bases, a lo que Asbel llama: la madre del ron Havana Club, la cual regresará a un proceso de añejamiento más largo, para luego mezclarse y dar vida a los rones que serán comercializados en distintas expresiones.

“Hemos establecido como dinámica de trabajo y obligatoriedad que los barriles en los que reposa Havana Club deben haber añejado con anterioridad otro espirituoso, digamos whisky, brandy o cognac”, detalla Morales.

Las bases más antiguas reposan en barriles de cerca de 60 años, los cuales al dejar de ceder propiedades al ron, permiten que descanse y se oxigene para crear las bases Prestige. Actualmente, los maestros del ron cubano y los toneleros trabajan con bases y barriles de más de cinco décadas.

Nuestro legado es ése: continuar el trabajo de los antiguos creadores del ron y preparar a las nuevas generaciones para crear siempre un ron excepcional”, concluyó.

 

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