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Italia, la gran tierra del vino

Estamos frente a un país de tradición vinícola sin igual. Fue el primer productor de vino y cuenta con una pasión insuperable por el cultivo de la vid, la cual se refleja en la gran variedad de vinos con personalidad propia que produce cada región.

La viticultura en Italia, entendida como práctica del cultivo de la vid, tiene orígenes remotos, de ahí que el antiguo nombre de esta extensión territorial fuera Enotria, que significa “tierra del vino”, término relacionado con los enotri, quienes fueron habitantes de la actual Basilicata y que desde el año 500 a. de C. ya practicaban las técnicas de viticultura, vinificación y conservación del vino.

Como podemos notar, la vid existió en la península desde hace cientos de años, las plantas eran provenientes principalmente de Grecia, o por lo menos así lo indican los nombres de algunas cepas de esa época.

En Italia central fue la civilización etrusca quien mantuvo vivas las técnicas de cultivo y producción del vino y después los romanos; durante las invasiones de Gallia y Britannia, ellos llevaron consigo vides y técnicas de viticultura. Durante la Edad Media esta práctica se mantuvo vigente principalmente por los monjes dentro de los monasterios, donde su producción era dedicada para el vino de misa.

Norte de Italia

Piamonte. Esta región del noroeste de Italia presenta vinos elaborados en su mayoría con cepas autóctonas. Los viñedos del Piamonte representan la sexta parte de la superficie total de viñedos de Italia. El río Po divide al Piamonte, al sur se concentra el 90 % de la producción de uva piamontesa y numerosas D.O.C. y D.O.C.G. Las colinas de Langhe acogen ilustres D.O.C.G. de Barolo y Barbaresco, mientras que en el sureste del Piamonte se cosechan las variedades Nebbiolo, Barbera y Bolcetto. La principal cepa blanca es la aromática Moscatel blanca, de granos pequeños, con la que se elabora uno de los espumosos más famosos, el Asti espumante.

Valle de Aosta AOC y Liguria. Aquí, el relieve montañoso hace muy difícil el cultivo de la vid, por lo que la mayoría de sus viñas están plantadas en estrechas terrazas. Liguria D.O.C. se extiende alrededor del golfo de Génova y produce vino a pequeña escala.

Lombardía. Los bordes de los Alpes son algunos de los mejores emplazamientos vitícolas de Lombardía, donde la orilla occidental del lago de Garda acoge la D.O.C. Riviera del Garda Bresciano, y la Lugano D.O.C. En la zona de Franciacorta D.O.C. se hacen espumosos muy afamados con Pinot Blanc, Chardonnay y Pinot Noir.

Emilia-Romagna. Las montañas sitúan a esta zona bajo la influencia climática del Adriático, con veranos calurosos y alguna sequía, mientras que los inviernos son húmedos, con brumas que invaden a menudo las llanuras.

En la zona de Emilia se produce el Lambrusco (vino frizzante o de aguja). Normalmente es tinto, aunque se puede vinificar en blanco o en rosado. En la zona de Romagna las cepas más destacables son: Albana, Sangiovese y Trebbiano.

Véneto. Es la región vitícola italiana más variada y en ella se elaboran numerosos estilos de vino. Tiene tres de las denominaciones sobresalientes: Soave D.O.C. y Valpolicella D.O.C., éste último agrupa diferentes estilos de vino elaborados con cepas como Corvina, Rondinella y Molinara.

Bardolino D.O.C. también pertenece a Véneto; se elabora con la misma mezcla de cepas que el Valpolicella, pero es de un estilo más ligero.

La Toscana

Es la región de Italia donde las tradiciones vitícolas han tenido una mayor continuidad. Desde mediados de la década de los 80, la región ha dado un impulso innovador al quehacer vitícola en su territorio y esto ha servido de inspiración al resto de las regiones vitícolas de Italia.

Es famosa en todo el mundo por sus vinos de Chianti. Cinco provincias toscanas se agrupan bajo la amplia apelación Chianti D.O.C.G. que designa un vino tinto en el que domina la cepa Sangiovese, mezclada con un poco de Canaiolo y variedades blancas como Trebbiano y Malvasía del Chianti.

En las colinas de Montalcino se producen los Brunello di Montalcino D.O.C.G., tintos con fuerza de la cepa Brunello, los cuales pasan mínimo tres años y medio en barrica. Son vinos con un largo potencial de guarda.

El vino Nobile de Montepulciano D.O.C.G. se produce en una hermosa ciudad situada sobre una colina: Montepulciano. La cepa principal es la Prugnolo, atenuada con Canaiolo Nero y Mammolo. El vino debe pasar dos años en barrica.

Carmignano D.O.C.G. cuenta con un prestigio ganado por los rigurosos controles a los que son sometidos los vinos antes de obtener la etiqueta. La cepa principal es la Sangiovese. En Pomino se producen vinos con D.O.C.G.; en sus tintos predomina la variedad Sangiovese, Cabernet y Merlot, en tanto que en los blancos Pinot Blanc y Chardonnay.

Italia central

Umbría. Los vinos blancos de la D.O.C. Orvieto le han otorgado una excelente reputación. Aquí emplean la cepa autóctona Sagrantino para los tintos, y destacan los Sagrantino di Montefalco D.O.C. La denominación Torgiano D.O.C. ha adquirido cierta fama mundial. Se elaboran con las cepas Trebbiano y Grechetto. Los tintos son una mezcla de Sangiovese, Canaiolo, Ciliegiolo, Montepulciano d’Abruzzo y Trebbiano.

Las Marcas. En esta región la principal cepa blanca es la Verdicchio, que da generalmente vinos ligeros, alimonados, a veces de aguja. La denominación más conocida es la Verdicchio dei Castelli di Jesi D.O.C.

Abruzzos y Molise. Conocida por ser una región de grandes cooperativas y de producción masiva, en los Abruzzos se puede producir un vino de un buen nivel, como lo demuestran algunas bodegas que cuidan el prestigio del Montepulciano d’Abruzzo.

Sur de Italia

Lacio. Incluye dos denominaciones importantes: Frascati y Est! Est!! Est!!!. En esta región la mayoría de los vinos producidos son blancos.

Campania. Aquí se cultiva la cepa histórica Falanghina, que da vinos blancos secos y ligeros en la zona de denominación Falerno di Massico D.O.C. Las D.O.C. de Greco di Tufo y de Fiano di Avellino dan sobresalientes vinos blancos.

Basilicata. Elaboran uno de los mejores vinos del sur de Italia: el tinto Aglianico del Vulture D.O.C. También se producen vinos blancos dulces de Moscatel.

Apulia. Es la región de Italia que produce más uvas y más vino pese a no tener la mayor superficie de viñedo. Las D.O.C. son tan numerosas como en La Toscana. La denominación más conocida es la Castel del Monte D.O.C.; más al sur, la Locorotondo D.O.C. y Salice Salentino D.O.C.

Sicilia y Cerdeña

La primera es una isla en donde se produce el blanco seco de la Alcamo D.O.C., y el tinto de la Cerasuolo di Vittoria D.O.C. Sobresale el vino Marsala; la calidad de estos vinos es muy variable de acuerdo al productor. Esta bebida se produce a partir de vinos blancos de las cepas Catarratto, Grillo, Damaschino e Inzolia. Incluye por legislación aguardiente de vino y puede reposar hasta diez años en barrica de roble.

Cerdeña ha conservado su herencia en cuanto a cepas y tipos de vino, aunque la tendencia actual se inclina hacia los vinos blancos, ligeros y sencillos.

El comienzo de las clasificaciones

Plinio el Viejo, quien murió en Pompeya en el año 79, fue el primero en clasificar el vino: consideró 195 vinos, de los cuales 80 eran de calidad superior. Hoy no existe región italiana donde no se produzca vino y hasta hace algunas décadas sólo el 10 % de la producción estaba regulada por leyes vinícolas.

Las leyes que reglamentaban el vino surgieron a partir de los años 50, excepto en la zona del Chianti, donde comenzaron en la década de los 30, pero no fue hasta 1963 cuando el gobierno italiano instauró un sistema de denominaciones de origen basado en el sistema francés de A.O.C. (Appellation d’Origine Contrôlée), y que en Italia se llamarían Denominazioni d’Origine Controllate (D.O.C.). El primer vino que obtuvo tal reconocimiento fue la Vernaccia di San Gimignano en 1966, y la D.O.C.G. (G de garantita o garantizada) en 1993.

El sistema fue, en un principio, demasiado rígido y no siempre garantizaba la calidad, lo que provocó que numerosos productores no se identificaran con esta política y comenzaran a trabajar alejados del sistema. Veían a las D.O.C. como un obstáculo más que un beneficio. En ocasiones a la única categoría de vino a la que podían acudir era a la de Vino da Tavola (vino de mesa), la más baja.

Esto provocó distintas paradojas, el ejemplo más claro surgió en la Toscana, durante los años 80, donde un gran número de los vinos de mayor entidad fueron clasificados como Vinos da Tavola, sin denominación y con precios sustancialmente más altos que aquellos que tenían los vinos amparados por una denominación.

El gobierno italiano aprobó después de unos años la ley-reforma número 164 llamada Ley Goria. La normativa del año 1992 introdujo la definición I.G.T. (Indicación Geográfica Típica) que comenzó a aplicarse en 1995 y año tras año fue consiguiendo un notable relieve.

Pirámide de las denominaciones

Actualmente, el esquema italiano establece las siguientes clasificaciones, ordenadas en una pirámide con cuatro escalones.

  1. D.O.C.G. (Denominación de Origen Controlada y Garantizada). Es la mejor calidad alcanzada; llegan a este escalón las D.O.C. con un particular empeño por la calidad y deberían tener prestigio tanto en Italia como en el extranjero. Los controles de producción y embotellamiento son más severos que los de las D.O.C.
  2. D.O.C. (Denominación de Origen Controlada). Vinos producidos en una zona delimitada (pequeña), y llevan siempre su nombre geográfico. En muchas ocasiones el nombre de la variedad sigue al de la D.O.C. El reglamento de producción es más severo que el de los I.G.T. y sus vinos llegan al consumidor después de análisis químicos y sensoriales.
  3. I.G.T. (Indicación Geográfica Típica). Es la versión italiana de los Vins de Pays franceses o del Vino de la Tierra español (VdlT). Se caracterizan por proceder de una zona geográfica concreta; la identificación de la variedad es algo secundario, lo primordial es la zona geográfica. Las zonas de producción son habitualmente bastante amplias y el reglamento de producción no es excesivamente restrictivo. Las I.G.T. no pueden utilizar el nombre de regiones o zonas ya empleados por las D.O.C o D.O.C.G.

La I.G.T. corresponde a un vino típico de la zona y debe ser reconocido como tal por la Unión Europea. Numerosos Vinos da Tavola han sido reconocidos como I.G.T.

  1. Vino da Tavola (vino de mesa). Es la clasificación más básica; sólo se pueden identificar por la tipología y el nombre de la bodega o del vino, en la etiqueta no pueden llevar información sobre añada, zona de procedencia o variedad. Sus vinos pueden ser producidos en zonas donde existen denominaciones de origen, pero utilizan variedades distintas a las autorizadas. En ocasiones no significa baja calidad, sino rechazo a cualquier tipo de norma ya sea de una I.G.T., D.O.C. o D.O.C.G.

Finalmente, Italia cuenta con más de 200 zonas vinícolas oficiales y cerca de dos millones de productores, lo que parecería que en cada parcela se cultiva uva para hacer vino. En el país se elaboran vinos de todos los estilos, incluidos licorosos y espumosos, aprovechando la enorme diversidad de microclimas y emplazamientos aptos para el cultivo de la vid.

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