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La mezcla perfecta del Martini

Tan sencillo que su preparación debe ser exacta y precisa.

Un coctel es una mezcla de varias sustancias que, en combinación y equilibrio, nos dan una bebida aromática, amable, seca o ligeramente dulce, así como bien equilibrada en alcohol y sabores. Su base precisamente es el alcohol, el cual nos ayuda a obtener y retener la carga aromática de las materias primas de donde provienen.

Para lograr un Martini debemos combinar algunos destilados e infusiones para llegar a la mezcla perfecta. Generalmente este coctel se elabora a base de ginebra con vermut, aunque en la actualidad también se utiliza vodka en su preparación. Hoy hablaremos un poco de cada uno de sus elementos.

El destilado base: ginebra o vodka

La ginebra, bien conocida en Inglaterra, después de ser importada de los Países Bajos, tomó revuelo en América a principios del siglo XX. Es un destilado elaborado a base de granos, los cuales se fermentan y destilan en una columna de destilación que permite obtener alcoholes altos en graduación, pero bajos en aroma.

El resultado se somete a un segundo proceso de destilación por medio un tipo de alambique que lo evapora y lo hace pasar por cribas de sustancias aromáticas que le aportan notas de diferentes frutas, flores y especias, las cuales están perfectamente balanceadas para obtener un carácter aromático específico en cada ginebra, dependiendo el estilo y el gusto.

El vodka, por su parte, se elabora a partir de una columna de destilación, en la cual el alcohol es mucho más elevado y por consiguiente, la carga aromática es menor y con elegancia limitada.

En resumen, la diferencia es que el vodka es un alcohol neutro, mientras la ginebra tiene aporte aromático.

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Infusión estrella: el vermut

Esta bebida debe su carácter a una mezcla de entre 20 y 80 especias, flores, raíces, hierbas y demás componentes que proporcionan un gusto, aroma y sabor peculiar. En este caso no se realiza una destilación, sino se hace por medio de infusión, es decir, la composición de hierbas se introduce en el alcohol y se deja reposar por ciertas horas, días o semanas para que adquiera el carácter deseado.

Una vez terminada esta infusión, se mezcla con vino y se edulcora a gusto, teniendo con ello una bebida de gusto vínico, ligeramente dulce y amarga, siendo un aperitivo ideal cuando se toma solo.

La perfección de lo simple: el Martini

Es un coctel de diseño moderno que se empezó a preparar en grandes urbes como Nueva York y San Francisco. Su nombre y origen poseen distintas historias, pero lo importante es que llegó a ser una de las bebidas más conocidas y queridas en el mundo de la coctelería. Dentro de los cocteles más conocidos encontramos algunos por sus diferencias en composición:

Dry Martini o Clásico, Gibson (con un par de cebollitas encurtidas en vez de aceitunas), Vesper (el favorito de James Bond), y Martínez (con un toque de licor de cereza maraschino), entre otros. Cada uno hace brillar a una bebida diferente y marca un origen, lugar o época, estilo o gusto. Incluso las estaciones del año marcan estilos para los Martinis más modernos, creando una gran gama de cocteles que incorporan distintos elementos como frutas y otros destilados.

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En apariencia, el Martini es una bebida de dos ingredientes y a simple vista puede parecer muy sencillo de realizar, pero habrá que tener cuidado en los tiempos y las medidas, ya que deben ser perfectos para alcanzar el equilibrio ideal. La relación es cinco a uno, ginebra-vermut, con hielo, una aceituna o cáscara de limón. Esta relación es de 75 ml-15 ml, así tendremos los elementos equilibrados, después se agrega hielo y se remueve, “sin agitar demasiado”, para que el hielo no haga una mezcla aguada. Por último se adereza con una aceituna o un twist de limón.

El coctel es tan sencillo, que la elaboración debe ser muy cuidadosa para que sea ideal: no admite errores, pues estos serán muy notorios.

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