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Las 11 para comer langosta

1. Hablemos de la langosta.

Es un crustáceo decápodo y vive en agua dulce o salada. Como la mayoría de su especie, deben cocinarse poco después de morir, ya que su carne se descompone rápidamente. Una langosta muerta sin cocinar se echará a perder en cuestión de horas, mientras una vez cocinada puede durar hasta tres días en refrigeración.

2. Langosta fresca.

En algunos lugares las tienen congeladas, su consumo también es seguro siempre y cuando su consistencia sea firme. Una señal de alarma es una carne muy suave y parecida al requesón. El mal olor también delata la falta de frescura.

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3. En casa o en restaurante.

Si vas a cocinar langosta o la vas a comer en un restaurante en donde las tengan vivas, realiza una buena elección. No todas se encuentran en el mejor estado y, por tanto, no todas tendrán el mismo sabor; una langosta saludable debe agitar la cola con energía al sacarla del estanque.

4. Elegir una buena langosta.

Las antenas y el peso de la langosta también indican buen estado, donde las antenas largas son las mejores. En este caso no aplica “mientras más grande, mejor”. Las de mayor peso no suelen tener un sabor tan dulce y su carne es más dura. En cambio, el mejor sabor lo encontrarás en langostas de menor tamaño.

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5. De caparazón duro o suave (soft and hardshell).

Esto es porque lo mudan varias veces durante su juventud y una vez al año en la madurez. Cuando tiene caparazón duro ha madurado lo suficiente, por lo que es un poco difícil de romper, sin embargo, la carne en el interior es firme y sabrosa. En cambio, las de caparazón reciente son más suaves, su carne es más dulce en sabor y el caparazón es fácil de quitar, pero tienen menos carne.

6. ¿Macho o hembra?

Si te gusta la carne de la cola, escoge una langosta hembra, ya que las colas de las hembras son más grandes para acomodar el transporte de huevos.

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7. En agua o a la parrilla.

Para hervir en agua coloca hojas de laurel, ajo, media cebolla, sal y pimienta en una olla con suficiente agua y dejar hervir. Introduce la langosta y cocina entre seis u ocho minutos. Sabrás cuando esté lista por el rojo intenso de la concha. Es importante cuidar el tiempo de cocción para evitar que la carne se vuelva dura.

8. Prepara los instrumentos.

La langosta se sirve con utensilios especiales: una pinza para romper langostas, similar a un cascanueces, un tenedor de langostas, el cual es muy pequeño y sirve para cavar en los espacios reducidos, y un plato para huesos, que se usa como recipiente para el caparazón de la langosta. Puedes colocar una toallita de mano después de la comida, para limpiar las manos.

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9. Retira el caparazón.

Como este paso no es tan sencillo, en el restaurante puedes solicitar al mesero que te deje la langosta lista para comer. Pero si la cocinaste en casa o deseas hacerlo tú mismo:

  • Primero retira las tenazas del cuerpo; sujeta una a la vez, gira y jala con las manos para desprender.
  • Coloca una mano en el cuerpo del animal y otra en la cola. Gira para separarlos. Remueve la carne de la cola cortando el caparazón con un cuchillo y empuja la carne; conserva la forma original de la cola.
  • Utiliza las pinzas para cortar las tenazas y extraer la carne. Sigue con los brazos o patas: en el interior también encontrarás carne de sabor intenso. Para estos pequeños orificios, es ideal el tenedor pequeño.

10. Dos tipos de langosta.

Es común emplear este término para dos variedades distintas: langosta espinosa y bogavante. Sin embargo, en estricta teoría son crustáceos distintos. Los estadounidenses llaman lobster a su bogavante, y spiny lobster a la langosta del mar del Caribe y Baja California. Por este motivo las cartas de restaurantes incluyen a la “langosta de Maine”, refiriéndose al bogavante americano. La diferencia más evidente es la presencia de grandes pinzas en éste último.

11. Otro dato interesante.

El bogavante es el crustáceo más grande que vive en las aguas del Atlántico y del mar Mediterráneo. Las dos especies más consumidas son el bogavante europeo y el bogavante americano (también conocido como “bogavante de Canadá”), y es muy popular la zona de Maine, en donde existe una gran industria que lo comercializa.

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