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Las dos caras del vino por copeo

 

La tendencia de vinos por copeo abre un universo de posibilidades y nuevas experiencias, pero es importante exigir calidad, servicio y buenos precios.

Para algunos como yo, la selección de vinos por copeo resulta apasionante de analizar, pues me permite ir a lugares que no estaba segura de explorar. Para otros puede ser algo amenazador, que si no está bien explicado por quien otorga el servicio, puede ser muy poco atractivo. En mi caso es una experiencia muy grata o realmente terrible cuando me encuentro con costeos excesivos o mala conservación del vino.

Aunque para otras personas y dependiendo de la experiencia, puede ser el parteaguas para grabar en la mente el vino y buscarlo o rechazarlo en un futuro; o bien es una única oportunidad de resaltar de entre un mar de opciones y si no está bien seleccionado, costeado, servido, puede ser una tragedia. Porque aceptémoslo como es, el vino por copeo en muchos casos es una respuesta a la necesidad de tener un excesivo margen de utilidad de una botella y, cuando es así, filtra el poco compromiso por la selección del mismo.

El vino por copeo debe ser una herramienta para que cada vez más enófilos se sumen a las filas de probar cosas nuevas e interesantes. Esta propuesta debe surgir por el interés de un establecimiento en ampliar la oferta a su comensal para que éste se mantenga fiel al lugar.

Pero también es cierto que debe apoyar la expansión de la cultura del vino mediante un pequeño escaparate a aquellas zonas, bodegas, productores, uvas poco conocidas que funcionan perfectamente con la propuesta de alimentos del sitio y, por supuesto, porque al final es parte del negocio, debe apoyar al tema contable seguramente elevando el cheque promedio gracias al éxito de esta propuesta.

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Algunas introspecciones a considerar

Claro está, cruzar líneas supone cosas complicadas para quien las ofrece y para quien las busca. He aquí algunas reflexiones acerca del vino por copeo:

Para entrar al tren del vino en esta modalidad, debes tener un espíritu de búsqueda, de conocimiento constante, de ampliación de sensaciones; es lo que te mueve a encontrar nuevas propuestas, nuevos lugares, nuevas armonizaciones, a atreverte a probar cosas impronunciables. Cuando ese espíritu se logra y se conduce a lugares cuya carta de VPC es pensante, tienes la fórmula perfecta para generar lealtad y continuo enamoramiento.

¿Qué debes buscar?

Sin duda la búsqueda debe ser guiada por el lugar que plantea estos vinos, pero independientemente de la propuesta, se busca frescura en la selección, porciones correctas, afinidad con los platillos, servicio adecuado (a pesar de que sean vinos por copeo se merecen un protocolo), y precios que no sean excesivos. Si esta información no aparece en la carta de vinos, no temas en preguntar cuántas onzas tiene la porción de tu copa; al final se trata de tu inversión y tu experiencia.

Hay lugares que costean la botella en la primera copa servida; si estás conforme con ello, adelante. Sin embargo, confío y apoyo a quien trata de ofrecer variedad sin necesidad de exprimir al comensal, así que si conoces algún vino en particular de la carta, puedes jugar más o menos a conocer la matriz utilizada para este costeo, sabiendo que por lo general por una botella se obtienen cinco o seis copas para una porción correcta, y a eso puedes sumar los costos aproximados operativos que por supuesto conllevan a elevar el precio de la misma: así tendrás una imagen global de si supone un precio justo.

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¿Cómo hacer la propuesta de vino por copeo exitosa?

Para que tenga buena acogida se requiere un equipo entusiasmado y ansioso por recomendar nuevas propuestas. Probablemente pueden enfrentar cierta resistencia de la gente y la poca fe, pero sin duda es posible construir la confianza a través de una apasionada selección afín al menú que permita un disfrute particular con cada platillo.

No se trata de elegir el vino más barato para lograr el objetivo de venta, sino cubrir lo que sensorialmente estimula la completa experiencia de armonización del platillo seleccionado con el vino en cuestión. Claro que no es una tarea fácil.

Es necesario un seguimiento constante de lo que está surgiendo en materia de vino, dar una recomendación sin acosar al cliente, cuidar los costos mediante las mermas, probar los vinos constantemente para asegurar la calidad y frescura, trabajar de cerca con la cocina para buscar lo más adecuado con los alimentos o nuevas propuestas estacionales, y de invertir, si es posible, en un equipo idóneo para mantener las botellas en condiciones adecuadas durante más tiempo, opciones las cuales en muchos casos puedes ser costosas, pero sin duda generan un diferenciador en la larga lista de lugares que optan por esto a medias.

Así que si eres comensal, otorga un voto de confianza a los establecimientos que apoyan esta refrescante propuesta; y si colaboras del otro lado, guía adecuadamente al cliente para generar una fusión perfecta. La intención aquí siempre es: si hay vino involucrado, la experiencia debe ser divertida y no un calvario.

Lugares para experimentar

-La Gloutonerie

-Loup Bar

-Le Tachinomi Desu

Calificación de los lectores
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