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El legado de Johnnie Walker

 

Blue Label es el icono del lujo por excelencia de la Casa Walker. Un blend que surgió de exquisitos whiskies de Escocia y que refleja una historia de cuidado y arte.

Por casi dos siglos, seis generaciones de master blenders de Johnnie Walker (empezando por el propio John Walker), han sido audaces y visionarias, lo que les ha permitido experimentar y revolucionar el mundo del whisky a lo largo de la historia.

Los master blenders utilizan sus habilidades para poner a prueba el juicio y creación de nuevos whiskies, forjando el futuro del Blended Scotch whisky y salvaguardando la posición de liderazgo de Johnnie Walker.

Los valores que por casi 200 años han regido a la familia Walker viven dentro de todos nuestros whiskies, específicamente en Johnnie Walker Blue Label, un whisky sumamente especial cuyo líquido no puede ser igualado.

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Johnnie Walker Blue Label es la máxima expresión del arte de mezclar whisky, y el icono de lujo por excelencia de la Casa Walker. Es el resultado del trabajo realizado por nuestro experto, el master blender Jim Beveridge, quien dedicó años a identificar y a mezclar los más exquisitos whiskies de entre más de ocho millones de barricas, una inigualable paleta de sabores, con la finalidad de crear un blend de características excepcionales que cautivará a los consumidores más exigentes.

Blue Label nace de la búsqueda de Jim Beveridge entre los tesoros de la marca, adentrándose en la reserva de whisky más grande del mundo y en los rincones de las destilerías fantasmas de Escocia para obtener este delicioso líquido, convirtiéndolo en algo tan extraordinario, casi mágico.

La excelencia artesanal y el valioso legado que vive en el líquido de cada botella de Blue Label, representan la búsqueda constante de Johnnie Walker por seguir reinventándose en su extraordinario camino a la perfección.

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Historia de Johnnie Walker

La historia de Johnnie Walker comienza con el hombre que dió el nombre a la marca. En 1819 murió el padre de John Walker, un comienzo difícil para un humilde joven campesino; sin embargo, John reflejaba fuerza y andaba seguro de sí mismo. En lugar de lamentarse, se propuso a construir su propio destino.

Ese año, la granja de la familia fue vendida y el dinero usado para establecer su propia tienda de abarrotes en el pueblo de Kilmarnock. John tenía un don natural para los negocios y pronto comenzó a fabricar su propio whisky. En aquella época existían algunos single malts que no convencieron al gusto de Walker, quien empezó a mezclarlos para que el suyo tuviera un sabor único y perdurable. Éste se convirtió en una adición muy popular en el inventario de su tienda.

Cuando John murió después de una vida plena y próspera en 1857, dejó a su hijo Alexander con un negocio próspero. En ese tiempo, Gran Bretaña era el corazón de la Revolución Industrial que estaba destinada a cambiar absolutamente todo. En Kilmarnock, el ferrocarril había llegado, llevando bienes a los grandes barcos que navegaban regularmente hacia las cuatro esquinas del mundo.

Alexander supo reconocer una oportunidad irrepetible cuando la vio. En 1867, lanzó la primera mezcla comercial de Johnnie Walker y la llamó Old Highland Whisky. Luego convirtió a capitanes en sus agentes para llevar su whisky a cualquier lugar al que navegaran los barcos. En poco tiempo, su mezcla única estaba disponible en todo el mundo.

Poco tiempo después, Alexander empezó a usar la famosa botella cuadrada para reducir el riesgo de rupturas, y se aseguró de que una mayor cantidad de su whisky llegara intacta a su destino. También agregó la etiqueta distintiva, inclinada para hacerla destacar aún más entre la multitud.

En 1889, era el turno de Alexander de heredar el apellido Walker, dejando la compañía a sus hijos Alexander II y George, el primero un maestro mezclador y el otro un maestro en los negocios. En 1909, ambos renombraron su exitosa y nueva variedad de whiskies con los colores de sus etiquetas icónicas. Así, Johnnie Walker Red Label y Johnnie Walker Black Label habían nacido.

En 1920, el whisky Johnnie Walker estaba en 120 países. A medida que el siglo avanzaba, se convirtió en parte de la cultura global: inmortalizado por cantantes y cineastas, idolatrado por socialités y estrellas de cine, disfrutado por políticos y caminando hombro a hombro con los grandes deportistas y mujeres de la época.

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Al final del siglo XX, a la mezcla pionera Johnnie Walker Red Label y al icónico Johnnie Walker Black Label, se había unido la cúspide del arte mezclador: Johnnie Walker Blue Label. Esta variedad continúa creciendo, con la inclusión de Johnnie Walker Gold Label Reserve y Johnnie Walker Platinum Label.

Hoy, Johnnie Walker es la marca de whisky más grande del mundo y su eslogan ha sido adoptado y acuñado en todas partes como un grito de batalla para inspirar el progreso, como coraje en la adversidad, como una expresión de alegría y optimismo, y como el mejor consejo que alguien siempre está dispuesto a recibir. Keep walking.

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