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Lo que siembras, cosechas

El fin de año es época de celebración, pero además de reflexión.

Este año nos ha traído situaciones sociales y políticas en el mundo que nos han hecho mirar hacia nosotros como sociedad, hacia lo que somos como país y como mexicanos. Ciertos eventos y escenarios sucedidos este ciclo han sacado lo mejor de la mayoría de nosotros. Y si bien en esta temporada queremos celebrar, también es importante que dediquemos tiempo a planear y a plantearnos un futuro que nos fortalezca como familia, como comunidad, como país y como humanidad.

Es importante reconocernos en lo que somos, en lo que hacemos y en lo que transmitimos a los más jóvenes. Las costumbres y tradiciones que nos hacen amar el país en el que vivimos deben perdurar al igual que los valores que nos hacen ser mejores y sobre todo, más fuertes. Cada uno desde su trinchera tiene la obligación de hacer lo mejor, de vivir con congruencia en lo que se dice y hace.

En el gremio gastronómico tenemos la noble tarea de dar de comer, de alimentar el cuerpo y, en un modo más místico, de nutrir el alma.

Y como ya sabemos, la gastronomía mexicana es muy rica y vasta, si bien se cuenta con un gran acervo que nos permite seguir aprendiendo de técnicas, ingredientes y recetas ancestrales, es muy importante que aprendamos a evolucionar y que logremos crear nuevos conocimientos, costumbres e incluso tradiciones que puedan perdurar por los siguientes años, que se adapten a los nuevos tiempos, a la velocidad de los avances tecnológicos y a la evolución como sociedad.

Rituales de fin de año

Además de ser época de reflexión, nos permitimos el gusto de hacer pequeños rituales que nos ayuden a garantizar o a conservar la salud, el dinero o el amor, entre muchas otras cosas. De manera personal creo que además de pedir debemos comenzar por agradecer, hacer un ritual de agradecimiento por aquellas cosas que damos por hecho o que nos han llegado gracias al trabajo, a la disciplina o incluso a la suerte.

El hecho de estar vivos y de tener la oportunidad de comenzar un nuevo año, sembrar para cosechar y tener metas a corto o a largo plazo tanto personales como familiares, y ¿por qué no?, también como mexicanos. Me gustaría proponer que como sociedad busquemos el bien común, seamos mejores personas, ayudemos a los que lo necesitan y apostemos por la congruencia.

Reunirnos en familia o con amigos en estas celebraciones, reír, comer y brindar, nos provocará una gran alegría al vernos juntos y unidos. Es también tiempo de sacar nuestros mejores vinos, las mejores recetas y demostrar nuestras dotes culinarias que, aunque sea una vez al año, nos gusta presumir.

Es momento de acostumbrarnos a que la bondad y la generosidad no son cuestión de una temporada, son un modo de vida, una manera de pensar y de actuar. Hagamos de todos los días una celebración y aprovechemos la oportunidad de sonreír y aprender de lo mejor de cada quien. Cada día tenemos la oportunidad de sembrar, y esto nos garantizará un futuro próspero y generoso.

¡Felices fiestas!

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