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Los mejores vinos mexicanos

El suelo mexicano es el origen de nuestra gastronomía y nuestros vinos, de allí que se complententen en un maridaje perfecto.

La gastronomía mexicana está incluida en la lista de Patrimonio Cultural Inmaterial de la Humanidad, elaborada por la Organización de las Naciones Unidas para la Educación, la Ciencia y la Cultura (Unesco), y el poder contar con este reconocimiento, no es poca cosa.

Gracias a nuestras técnicas ancestrales de preparación de los alimentos y sobre todo lo interesante de nuestros ingredientes (como el aguacate, el frijol, y por supuesto el maíz), la cocina mexicana es única e irrepetible.

Vinos mexicanos y gastronomía: un perfecto ensamble

Así como rompimos paradigmas con la gastronomía a nivel internacional, el mito de que no había ningún vino capaz de maridar con la cocina mexicana, ha quedado atrás. Hoy la nueva cocina mexicana, nace también en el lugar de nuestros mejores vinos: Baja California.

El origen de la uva, es el suelo. El mismo de donde proviene el maíz mexicano. Es así que el estilo nuestros vinos permite maridar con nuestra comida especiada, con cierto picor, pero también integrando los sabores dulces.

El terruño permite producir vinos con resultados que no son replicables en otra parte del mundo, dando tonos de frutalidad que expresan un perfecto ensamble con esas características, sumado en los casos donde la barrica aporta elementos aromáticos de tostados, ahumados, especias y chocolate, las mismas notas de muchos de estos ingredientes con los que se elaboran los platillos mexicanos.

Monte Xanic ha desarrollado estilos de vino perfectamente acordes con nuestra gastronomía tradicional. Podemos encontrar vinos jóvenes y afrutados que destacan de forma estupenda con platillos de sabores más sutiles y con tendencia al gusto más dulce. También recetas que contemplan ingredientes que han sido tostados, ahumados y con una variedad de elementos que los hacen complejos, potentes y de gran expresión en sus sabores, donde nuestros vinos con más carácter, complejidad, añejamiento y elegancia potencializan su mejor balance.

En uvas blancas, Chenin Blanc es ideal para estos maridajes, pues su carácter afrutado, floral y de final cítrico, va estupendo con ceviches, tostadas, arroz, chiles rellenos; o moles como el pipián, el mole amarillo o el pollo en salsa verde.

En cuanto a las tintas, la Syrah, de carácter frutal, de fresca acidez y de excelente expresión, al añejarse en barricas es magnánima al tener platillos especiados, con cocciones de hornos de leña de salsas espesas como el mole, o versiones de estofado con salsas de jitomate o adobos.

¡Salud por México y por el vino mexicano!

 

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