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Los vinos blancos van con todo

A pesar de que las cifras reflejen un elevado consumo de vino tinto por sobre el resto de las categorías, el vino blanco puede llegar a ser un gran competidor, siempre y cuando le demos la oportunidad con maridajes propositivos.

Las tendencias mundiales apuntan que uno de los vinos más consumidos es el tinto, abarcando más del 70 % de la producción total del planeta, seguido de los blancos, rosados y espumosos, donde según la Organización Internacional de la Viña y el vino (OIV), ha mostrado en la última década un crecimiento del 30 % dentro de los consumidores, seguido de los vinos de postre y los fortificados, respectivamente.

Pero hoy en día podemos hablar que un blanco no sólo puede abrir el telón, sino también puede ser la obra maestra.

Gracias a que el mundo del vino ha logrado diversificarse entre los distintos tipos de suelo, climas, técnicas de cultivo, métodos de vinificación, tanto en vinos monovarietales y de mezcla, como secos, semidulces, ligeros, potentes, jóvenes o con crianza, también sabemos que el abanico de maridajes con vinos blancos se vuelve infinito.

Por ello, el vino blanco puede ser no sólo un estupendo aperitivo, sino un excepcional acompañante en todos los tiempos en cualquier comida formal o informal que dejará sorprendido a los paladares más escépticos con las gratas sorpresas que se pueden encontrar.

 

Maridando vinos blancos

Para encontrar la correcta armonía entre los vinos y los platillos no se requiere ser un gran experto, sino seguir algunas simples reglas: cuidar que la potencia entre ambos elementos esté equilibrada, no abusar del uso de los sabores (por ejemplo, postres dulces en exceso, platillos con exceso de acidez como vinagretas), que predomine el amargor como en una ensalada de arúgula o el salado como las anchoas.

Los tipos de maridaje que encontramos en el mundo gastronómico principalmente son clásico u ortodoxo, seguimiento y contraste.

El maridaje clásico u ortodoxo consiste en seguir la regla de acompañar los vinos blancos con carnes blancas y vinos tintos con carnes rojas; sin embargo, gracias a las nuevas tendencias culinarias en el mundo (como la cocina fusión, la cocina de autor e incluso la cocina molecular), se han vuelto populares otros tipos de maridajes que no sólo empatan intensidades, sino que son explosivos para los sentidos.

Prueba de ello es el maridaje de seguimiento que consiste en empatar aromas e ingredientes en común entre un vino y un platillo. Como ejemplo, si tenemos un vino blanco con notas de cítricos y un filete de pescado sobre una cama de salsa de cítricos, lograremos un maridaje de seguimiento.

Por último, el maridaje de contraste se basa en contraponer sabores para evitar saturar el paladar, como sucede al acompañar un vino blanco seco con un postre. El sabor que predomina en este tipo de vino es la acidez, la cual contrasta con un postre por el contenido de azúcar y de este modo, ambos se equilibran para producir un maridaje excepcional.

A pesar que los distintos estilos de maridaje suelen ser una guía muy rica para sorprender a los sentidos, es importante no olvidar algunas reglas básicas como empatar las intensidades tanto del vino como del platillo para lograr un maridaje único.

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La importancia de atemperar los blancos

Seguramente muchas veces nos hemos preguntado por qué un vino blanco debe de servirse más frío que un tinto, e incluso que un rosado. La respuesta es muy sencilla: los vinos blancos se caracterizan por tener una acidez elevada y entre más jóvenes son, más intensa es su acidez e incluso puede variar entre cepas, de menos a más intensa. Para que dicha carga de acidez no sea tan lastimosa en el paladar, la botella se debe enfriar para percibir un vino más equilibrado en boca y pueda disfrutarse adecuadamente. Cabe recalcar que la edad del vino, así como su paso por barrica, favorecen a que la acidez se afine con el paso del tiempo y por lo tanto, su temperatura de servicio sea más elevada.

La temperatura ideal de servicio de un vino blanco joven es de 6 a 8 °C, mientras que para los vinos blancos añejos su temperatura debe de ser entre los 10 y 12 °C. Para poder atemperarlos adecuadamente en casa, sugiero colocar la botella en un recipiente lo suficientemente hondo para que la cubra hasta los hombros y colocar la misma proporción de agua y hielo; en el caso de los vinos blancos jóvenes, esperar 15 minutos para que el vino se atempere, y para los blancos añejos, esperar 12 minutos: los vinos estarán listos para consumirse.

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Vinos blancos para toda ocasión

Si tienes planeado un camping con tu familia y amigos, un vino blanco elaborado con uvas como Gewurztraminer o Riesling, es una opción perfecta gracias a su gran expresión aromática que enamora hasta el gusto más exigente en vinos. Como maridaje ideal sugiero quesos como panela, queso de cabra natural y tipo manchego, acompañados de frutas como uvas, peras, manzanas, almendras y un toque de miel. O para una reunión informal en casa, se puede seleccionar un blanco de mezcla joven, que puede maridarse con una tabla de quesos frescos, bagels con queso crema y salmón natural, y cerrar con un strudel de manzana. Todo con el mismo vino. Como entrada se sirven los quesos, como plato fuerte los bagels, y como maridaje de contraste, el strudel.

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Consejos para disfrutar un vino blanco

A pesar de que las tendencias mundiales reflejen el elevado consumo de vino tinto por encima de las categorías, el vino blanco es un gran competidor, siempre que le demos la oportunidad. Un vino blanco seco es un perfecto aperitivo por naturaleza.

Para aquellos quienes comienzan a adentrarse en el mundo del vino, un vino blanco semidulce es una excelente opción al paladar. Para quienes buscan vinos más complejos, de mayor presencia en boca, un vino blanco con barrica puede desprender una gama de aromas tan exquisita que logra enamorar lo sentidos, o bien, para quienes buscan romper las reglas del maridaje ortodoxo, los blancos con barrica para acompañar carnes rojas de mediana intensidad con salsas poco condimentadas, pueden llegar a ser una grata sorpresa.

Inicia la aventura de experimentar con vinos blancos, desde los suaves a los más potentes, y de los semidulces a los secos. Podrás encontrar el estilo, así como el vino perfecto para acompañar platillos con una copa de blanco que no habías imaginado.

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