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Orígenes de las bebidas alcohólicas

Las bebidas alcohólicas no son productos comunes y corrientes, son algo especial y diferente, en definitiva son bebidas que han acompañado al hombre desde siempre.

Durante el largo proceso de la evolución humana, el hombre ha buscado la manera de elaborar bebidas alcohólicas. Estas han estado presentes en los ritos y los sucesos más importantes de nuestra historia: Dioses, fiestas, ceremonias, guerras y victorias han encontrado su cenit en una mesa donde los hombres comparten el alimento y las bebidas alcohólicas.

Por su elaboración este tipo de bebidas, las podemos clasificar en dos grandes grupos: Fermentados y Destilados, distinción que se valúa según el contenido de etanol (alcohol etílico C2H5OH) y a su proceso de elaboración.

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Hablando sobre las bebidas fermentadas (vino, cerveza, sidra…), estas derivan de un proceso llamado fermentación alcohólica, donde microorganismos unicelulares (levaduras: saccaromices), transforman el azúcar presente, que es la materia prima, en alcohol por medio de un proceso enzimático. Estas bebidas no superan los 16 grados de alcohol, ya que después de esta cantidad la disponibilidad de alimento es prácticamente nula para que cualquier microorganismo continúe su labor de desdoblamiento. Estas bebidas se producían en la antigüedad de forma espontánea, razón por la cual siempre se asociaron con los milagros y lo divino.

No se conoce fecha precisa del nacimiento de estos importantes fermentos, pero se cree que el vino nació en Medio Oriente cerca de 9000 años antes de Cristo.

Las bebidas destiladas se obtienen tras un proceso de destilación de las bebidas fermentadas. En la historia, los datos más antiguos que se tienen de productos destilados fueron realizados por los árabes en el sigo VIII, según los textos de Marco Graco, quienes buscaban el elixir de la eternidad bajo un sistema de purificación donde por medio de calor se trabaja minuciosamente con los diferentes puntos de fusión del agua y del alcohol, para obtener el espíritu de la bebida en cuestión. De ahí el nombre de Espirituosos o Aguardiente (agua que arde).

El vino no es un producto común y corriente, es algo especial, diferente, y en definitiva es la bebida que ha acompañado al hombre desde que este se volvió sedentario jugando un papel importante dentro de la historia. Para entenderlo mejor, conozcamos su origen, que aunque resulte difícil dar una fecha exacta de la aparición de los primeros vinos cultivados.

Hasta ahora nadie ha podido resolver de una manera definitiva en qué lugar se produjo por vez primera el proceso de fermentación que transformó el jugo de uva en vino.

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Las más antiguas informaciones escritas o iconográficas se remontan al año 2500 a.C. y todas provienen de una región vecina a este lugar de origen y corresponde a la región conocida como Mesopotamia. En Babilonia existían leyes que reglamentaban la explotación de sus tiendas de vinos.

En las civilizaciones antiguas, por ejemplo en Egipto, ya desde el año 3000 a.C. se elaboraba vino a las orillas del delta del Nilo, los egipcios no sólo clasificaban su vino por calidades, si no que además fueron los creadores del antecedente de la etiqueta grabando la información sobre sus ánforas de vino, con datos como el viñedo de procedencia, tipo de vino, color y la calidad de este.

En Grecia también se consumía y producía este producto, se relacionaba con los dioses, en específico con Dionisio, el vino de esa época era muy distinto al que conocemos, y se le agregaba agua, especias, miel y resinas para suavizarlo y que su consumo fuera más agradable. Grecia es la civilización que lleva al vino hacia el Mediterráneo, en especial a Italia, en donde el impero Romano se encarga de distribuirlo y llevarlo a toda Europa, principalmente a Francia y a España.

Los galos aportaron el uso de las barricas de madera al vino, que si bien se empezó a usar exclusivamente como contenedor, no demoraron en darse cuenta que mejoraba notablemente al vino.

Siglos después España llevó el vino a América y la vid se expandió por todo el territorio americano en manos de la iglesia en pro de la evangelización.

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La historia del vino, no sólo nos ayuda a entender sus orígenes, también sus razones de valor e importancia, al final recordemos que beber vino es beber cultura e historia.

¡Salud!

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