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Producción nacional: la industria del vino mexicano

El consumo de vino en nuestro país presenta un alto crecimiento en los últimos años, generando más de 220 millones de dólares.

México es un país maravilloso en todos los aspectos: historia, gastronomía, cultura, calidez humana y, por supuesto, sus vinos. Como hemos podido apreciar, el vino mexicano se ha convertido en tendencia; hoy nos hemos puesto más nacionalistas y hemos decidido apoyar lo nuestro. De esta forma varios productos han mostrado un importante crecimiento en su consumo.

Tal es el caso del vino mexicano, con cerca de 20 millones de litros consumidos en 2015, de acuerdo con datos del Consejo Mexicano Vitivinícola y la Organización Internacional de la Vid y el Vino. Esta cifra creció 10 % en 2016, dato que sin duda nos impulsa y motiva a seguir adelante.

Si vemos el crecimiento a lo largo del tiempo, nos daremos cuenta que esta tendencia no se detiene y que lleva un ritmo acelerado, registrando un crecimiento de 184 % desde el año 2000.

Toda vez que el consumidor elige un vino mexicano, comienza una cadena que beneficia a cada una de las partes involucradas en su proceso, que va desde la producción hasta la venta en centros de consumo; restauranteros, distribuidores, productores y un número importante de personas juegan parte de esta evolución, donde cada vez se cuidan más las prácticas y la calidad del producto final. Esta directriz ha logrado que la producción de vino creciera cuatro veces del año 2000 a la fecha, generando la cifra mencionada al inicio.

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Cuánto vino consumimos

Durante 2016, en nuestro país se consumieron 89.5 millones de litros de vino, de los cuales sólo el 30 % fue de origen mexicano. Las ventas generales a nivel nacional se reparten en 59 % de vino tinto, 14 % de vino blanco y 12 % de espumoso, mientras que el 15 % restante suma las demás clasificaciones.

El estudio realizado por la Organización Internacional de la Viña y el Vino, que es la institución intergubernamental más importante en la materia a nivel mundial y que está integrada por 46 países de los cinco continentes, señaló que a pesar de que el consumo per cápita de vino en México sigue siendo bajo, con sólo 750 mililitros anuales por persona, en comparación a otros países como España (20 litros), Italia (37 litros) o Francia (47.7 litros), el crecimiento sostenido que ha presentado en los últimos años permite tener una visión optimista del potencial de negocio que existe en México para los productores, dentro y fuera del país.

Por lo que a estacionalidad se refiere, el mismo estudio señala que el periodo de fin de año es el de mayor compra. Las fiestas de Navidad y Año Nuevo son la época preferida de los consumidores, tanto para regalar como para consumir vino mexicano de manera personal. El resto del año permanece más o menos constante, y es durante marzo, abril y mayo, la etapa de compra menos fuerte.

Sin embargo, el informe estima que la producción nacional satisface a menos de un tercio de la demanda, por lo que el 70 % restante se importa de países como España, Francia, Chile, Argentina, Estados Unidos, entre otros. Tan sólo en 2015, las importaciones de vino superaron los 220 millones de dólares, como ya se mencionó.

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Producción en México

Hoy nuestro país posee 32.000 hectáreas de viñedos, 8 % más que en 2015, sin embargo, la mayoría está dedicada al cultivo de uva de mesa. En conjunto, se destinan cerca de 5000 hectáreas al cultivo de uva para producir vino, de las cuales más de la mitad corresponden a los valles bajacalifornianos.

De acuerdo con el Consejo Mexicano Vitivinícola, Baja California concentra cerca del 75 % de la producción de vino a nivel nacional, seguido de Coahuila, Querétaro y Aguascalientes, además de otros estados con una producción menor como lo son Zacatecas, Chihuahua, Guanajuato, San Luis Potosí, Puebla, Sonora y Nuevo León.

A pesar de que la producción de Coahuila es mucho menor que la de Baja California, esta entidad tiene un papel muy especial en la historia del vino en México, pues fue aquí donde se estableció la primera bodega de América. Querétaro, por su parte, ha desarrollado una importante cultura enoturística con actividades como la Ruta del Vino y el Queso, vendimias, conciertos, visitas guiadas a bodegas, vuelo en helicóptero sobre los viñedos y catas guidas por enólogos invitados y locales.

Aguascalientes, aunque aún no posee muchas bodegas, cuenta con un suelo con buen drenaje y permeabilidad, lo que hace posible el cultivo de uvas como Chardonnay, Riesling, Syrah, Pinot Noir, Cabernet Franc, Nebbiolo, Cabernet Sauvignon, Malbec y Tempranillo, que han dado vinos sorprendentes. Sin lugar a dudas, Guanajuato es el estado que ha destacado por su impulso a este sector en los últimos años, promoviendo la Ruta del Vino, y actividades culturales y de enoturismo, sobre todo en los viñedos cercanos a la maravillosa ciudad de San Miguel de Allende.

A la fecha, México cuenta con más de 100 bodegas y productores, los cuales colocan en el mercado más de 1000 etiquetas para que los consumidores tengan acceso a ellas de forma sencilla y puedan probar las opciones que se producen en tierra mexicana.

En la actualidad, las exportaciones de vino mexicano ya resultan una opción atractiva para los productores, éstas se han duplicado desde 2007 y su tendencia es ir al alza. Cada vez más hemos ido ganando terreno y, sin duda, los consumidores de otros países están deseando probar algo que hace algunos años no estaba a su alcance. Ahora no sólo tienen acceso a él, sino que lo disfrutan.

Gran parte de este crecimiento está relacionado con el turismo y debe ir de la mano con la meta de colocar a México como un país atractivo ante los ojos de sus millones de visitantes. Por supuesto, es más sencillo que la gente compre de nuevo algo que ya conoce, a que pruebe un vino mexicano por primera vez comprado en su propio país. Aún queda mucho por hacer.

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El panorama nacional

Por supuesto, el impulso de la industria se ha logrado gracias a diferentes actores, donde cada uno representa parte importante del crecimiento; sommeliers, restauranteros, hoteleros y tiendas especializadas son indispensables para el crecimiento del mercado, ya que de ellos depende la oferta.

En cuanto a la demanda, los eventos de promoción de vino mexicano han sido clave para que el mercado conozca a los productores y sus etiquetas. Cada vez son más los festivales que se organizan con este propósito y los productores que se ven dispuestos a invertir en ellos para exhibir sus productos y posicionar sus marcas en el mercado, gozando de la posibilidad de vender al momento, lo que es un importante incentivo.

Además, esta ya no es una tendencia sólo de la Ciudad de México, si no que ha permeado a varias entidades como Guadalajara, Monterrey, Guanajuato y Querétaro, colocándose como un atractivo no sólo entre los amantes del vino, también en el mercado más joven, el cual será el responsable del crecimiento sostenido para la industria en un futuro cercano.

El objetivo principal de este sector, deberá ser entrar en la mente de los consumidores más jóvenes para que ellos impulsen el consumo y en lo futuro compartan ese gusto con sus hijos, de esta forma se logrará que la tendencia de crecimiento no se detenga, obteniendo a mediano plazo colocar a México como un consumidor y productor mucho más importante ante los ojos del mundo.

Por ello, mostremos a otros países de qué estamos hechos a través de nuestros logros y de la calidad de nuestros vinos. ¡Salud!

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