San Miguel de Allende, el santuario colonial

San Miguel de Allende, el santuario colonial

Brenda Navarro Morales
brenda_ navarrom@hotmail.com

A 274 kilómetros de la Ciudad de México, San Miguel de Allende, ubicado en el estado de Guanajuato, es hoy por hoy un lugar más para visitar. Aunque existe una gran diversidad de lugares donde hospedarse, es seguro que siempre encontrarás el hotel o posada perfecta para distinguirte del resto de los visitantes. Y es que, su fama a nivel internacional es una muestra de que San Miguel de Allende alberga una cantidad considerable de turistas extranjeros, lo que le obliga a ofertar sitios de alto renombre y de calidad mundial.

San Miguel de Allende es considerado uno de los lugares donde se fraguó la independencia nacional así como una de las cunas de los hombres más cultos e ilustres que nos ha dado la historia. Esto puede constatarse con la calidad arquitectónica con la que fue creada la ciudad, muestra de su riqueza histórica y cultural. No en vano, la UNESCO ha declarado Patrimonio de la Humanidad al Centro histórico y al Santuario Jesús Nazareno, ubicado en la comunidad de Atotonilco.

Cuna del saber y la belleza

Históricamente la ciudad obtuvo su actual nombre en 1826, cuando se le añadió el apellido del independentista Ignacio Allende, oriundo del lugar. A su vez, fue el primer municipio declarado en plena independencia del dominio español durante la guerra de Independencia de México.

No fue sino hasta principios del siglo XX que diversos artistas extranjeros comenzaron a darle importancia gracias a las estructuras coloniales de influencia barroca y neoclásica. Diversos artistas de reputación internacional como David Alfaro Siqueiros ayudaron a crearle la fama mundial con la que ahora cuenta. Inclusive, en la actualidad, diversos escritores y artistas de diversos géneros han adoptado a San Miguel de Allende como su lugar de residencia. Hecho que ha permitido que la ciudad se haya convertido en cosmopolita.

Actualmente su población alberga al menos a 10,000 extranjeros de diversas nacionalidades entre las que destacan estadounidenses, canadienses y europeos. Muchos de ellos visitan la ciudad como estudiantes de arte, y es que San Miguel de Allende cuenta con una de las escuelas de arte más prestigiadas en todo el país: El Instituto Allende, institución acreditada por Estados Unidos desde 1950. Su biblioteca cuenta con la segunda colección más grande de México en cuanto a libros en inglés se refiere, cuenta además con una comunidad activa que se dedica al arte teatral, lo que permite que todos los fines de semana se pueda acudir a disfrutar de obras de teatro de calidad.

Si a esta oferta cultural se le añaden los diversos y variados restaurantes y bares, San Miguel de Allende es sin lugar a dudas un destino vacacional digno de ser visitado con la seguridad de encontrar una oferta turística de clase.

Lujo arquitectónico, descanso de los dioses

El estilo de vida que se respira en San Miguel de Allende es de auténtico lujo, es por ello que se le nombra constantemente como uno de los mejores destinos del mundo.

Debido a su tradición histórica, la mayoría de los servicios de spa se basan en las tradiciones de la cultura maya (hierbas locales, plantas y frutas seleccionadas cuidadosamente de acuerdo al tratamiento elegido), lo que permite que las técnicas de relajación y embellecimiento sean inigualables, reconfortantes y efectivas.

Ejemplos de ello son el hotel Rosewood, ubicado en el corazón de la ciudad, cuyas 67 habitaciones, decoradas con detalles artesanales mexicanos de gran gusto, ofrecen las mejores vistas de la ciudad, así como exuberantes jardines privados que pueden disfrutarse por las noches a la luz de las velas y las estrellas, que pueden admirarse por la claridad del paisaje.

En este mismo tenor, diversos hoteles boutique, ubicados también en el centro de la ciudad, ofrecen a los visitantes una experiencia basada en la necesidad de encontrar paz y tranquilidad, entre los frondosos jardines, las arquitecturas tradicionales y los diversos vibrantes colores, olores y sonidos característicos de San Miguel de Allende.

El lujo de consentirse entre las piedras

Con sus diversos festivales durante el año, las exposiciones de arte, los espectáculos musicales y teatrales y la variedad de eventos públicos, San Miguel de Allende se posiciona como el destino perfecto. Además, el arte en el que se encuentra inmerso, los diversos tours turísticos, las visitas culturales, la degustación de vinos e incluso las actividades de campo como el ciclismo de montaña, las caminatas, aventuras en cuatrimotos, los festivales taurinos, las fuentes termales y el acceso a los más exclusivos campos de golf, alientan a que quienes lo visiten no escatimen en gastos, porque cada lujo lo vale.

Personalidades de la talla de Jack Kerouac, Allen Ginsberg, William Burroughs y Ken Kesey han sido parte de la historia de San Miguel de Allende. Y es que no es para menos, la cantidad de lugares y cosas que visitar es vasta y sin embargo, la mayoría de sus atracciones están situadas en un radio de 8 millas a la redonda.

Cada paseo por San Miguel revelará edificios coloniales que cuentan con 300 años, muchos de ellos ahora albergan restaurantes, cafés, hoteles, galerías y boutiques. Esto le da un verdadero aire cosmopolita al lugar, lo que se acentúa al ver a la mayoría de sus visitantes disfrutando de su recorrido a pie, lo que le permite estar acorde con las necesidades del medio ambiente a nivel mundial.

En este sentido, el Parque Benito Juárez es muestra de la exquisita calidez que se vive. Entre puentes y pasarelas bordeadas de chirimoya, mora y nogales, se presenta como un lugar para descansar mientras se está rodeado de edificios impresionantes por su arquitectura.

Tampoco se puede dejar de visitar el Charco del Ingenio, este jardín botánico acoge una colección interesante de varios kilómetros de senderos que comprenden toda una zona de preservación ecológica, la cual fue consagrada como Zona de Paz por el Dalai Lama desde 2004.

Pero si de joyas arquitectónicas hablamos, el Santuario de Jesús Nazareno de Atotonilco, templo de estilo barroco que data del siglo XVII, es un lugar digno de visitar. Su importancia quedó plasmada el 8 de julio de 2008 cuando fue declarado Patrimonio de la Humanidad, porque se considera que su arquitectura es un testimonio de la influencia doctrinal de San Ignacio de Loyola. Aunado a ello, los murales pintados por el artista Miguel Antonio Martínez de Pocasangre que decoran toda la iglesia son muestra del talento local, en donde convergen las influencias artísticas de Europa y América Latina.

Y no se puede estar en San Miguel de Allende sin ir de compras. Caminar entre las calles empedradas y dejarse impregnar por la mezcla de culturas es una experiencia inevitable. Se pueden encontrar desde galerías de arte contemporáneo hasta flores, frutas, artesanías tradicionales, etcétera, los mercados del lugar son un crisol de ofertas únicas. Son pocos los visitantes que se resisten a salir con las manos vacías. Quien visita San Miguel nunca sale decepcionado y es que, ¿cómo hacerlo si la fusión europea y mexicana dan como resultado la mezcla perfecta?