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Tequila y mezcal: mitos y realidades

Los fines de semana se antojan para acompañarlos con una botella de un buen destilado mexicano. Entre estos podemos encontrar al tequila y al mezcal, ambos productos del agave pero producidos mediante métodos por mucho diferentes. Y que por obvias razones ofrecen características singulares que varían de botella en botella.

Existe una cantidad infinita de mitos alrededor de estos destilados, muchas veces tomados por realidades y que nunca está demás desmentir.

El tequila es un mezcal.

El tequila, técnicamente, es un mezcal si consideramos el hecho de que es un destilado hecho a partir de la cocción de las piñas de agave. Sin embargo, el tequila se produce únicamente con una especie de agave: Azul Weber y su proceso suele estar más industrializado. Mientras que el mezcal se puede producir con una variedad de más de 15 especies del mismo, siendo las más comunes Espadín y Tobalá.

Mezcal de Oaxaca y Tequila de Jalisco.

Oaxaca es el estado que más produce mezcal y Jalisco ocupa el mismo puesto con respecto al tequila. Sin embargo, la D.O. de tequila incluye también los estados de Nayarit, Michoacán, Guanajuato y Tamaulipas. La del mezcal, por su parte, acepta también la producción de Puebla, San Luis Potosí, Tamaulipas, Zacatecas, Durango, Guerrero, Guanajuato y Michoacán, siendo esta la denominación de origen más grande del mundo.

El mezcal tiene más alcohol que el tequila.

La mayoría de los tequilas comerciales contienen entre 38° y 42° de alcohol, mientras que la ley establece que todo mezcal debe contener un mínimo de 35° de alcohol para ser considerado como tal y, aunque es posible encontrar mezcales con una mayor graduación, no es un hecho que éste sea más embriagador que el tequila.

La doble destilación es única de los buenos mezcales.

Si bien es cierto que algunos tequilas comerciales no pasan por una doble destilación, bien hay muchos que sí son sometidos a ésta. Por otra parte, todos los mezcales deben someterse a una doble destilación por darse en alambiques de cobre u ollas de barro. Las marcas de mezcal que destacan en su etiqueta esta característica lo hacen para resaltar la naturaleza artesanal de su líquido.

Ni el tequila ni el mezcal se deben tomar en vasos tequileros.

Está científicamente comprobado que las copas tipo grapa son ideales para percibir las características aromáticas de ambos destilados por su forma, y por otra parte, que la abertura y cercanía del destilado con la nariz que produce un caballito o vaso de veladora puede adormecer los receptores. Sin embargo, no se puede decir que esté mal utilizarlos para disfrutar de un buen mezcal o tequila.

Las marcas 100% agave son las mejores.

Como en todos los productos alimenticios, la calidad de las materias primas es el primer determinante de la calidad del producto final. Podemos consumir excelentes tequilas y mezcales que no sean 100% agave si estos fueron producidos con excelentes plantas y mediante procesos perfectos. Por otra parte, hay marcas que ofrecen productos 100% agave pero que han sido realizados sin cuidado o con plantas de calidad ínfima, reduciendo el valor de la bebida.

El mezcal no produce resaca.

El mezcal tiene un número de alcoholes superiores, los encargados de producir náuseas y dolores de cabeza, menores en comparación con otros destilados. Sin embargo es imposible salvarse de una resaca después de una noche llena de copas de mezcal. Es importante recordar que ambos destilados son un peligro consumidos en exceso.

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