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El cobre, el mejor aliado para producir tequila

El tequila se destila siempre en dos ocasiones, de manera óptima en alambiques de cobre, pues este material le confiere características particulares.

 ¿Alguna vez te habías preguntado por qué los alambiques y los materiales de destilación para el tequila están hechos de cobre? La destilación es el proceso mediante el cual la fermentación del mosto de los agaves se transforma en tequila, eliminando la mayor cantidad de agua posible sin prescindir de sus aromas, un trabajo con algunos puntos de ciencia.

Los alambiques cumplen una función importante en este proceso. Dependiendo de la forma y el tamaño, hacen que los vapores del tequila tengan contacto intenso con el cobre y éste les proporcione beneficios muy importantes en su textura, sabor y aroma, resultantes en la calidad de la bebida.

La destilación de un tequila empieza con el mosto de agave, el cual se introduce en un alambique, preferentemente de cobre para calentarlo y evaporar los aromas más agradables por medio de un juego de temperaturas y flujos de vapor.

Una vez obtenido el primer destilado (llamado ordinario), el alcohol incrementa por la eliminación de agua y los aromas se concentran de forma burda, los cuales hay que pulir al volverlos a destilar en el alambique, de ahí que siempre se dé una segunda destilación. En ella el contacto del ordinario (tequila en fase de proceso) entra en contacto con el cobre de manera más intensa, generando muchos beneficios.

El cobre se ha usado siempre para la destilación de cualquier bebida, ya que es un excelente conductor de calor; es un material maleable, con lo cual podemos dar muchos tipos de formas y al transmitir la temperatura es un excelente enfriador y condensador de los vapores. Las formas del alambique hacen que los tequilas tengan aromas y sabores diferentes.

Este material tiene la capacidad de retener compuestos azufrados que produce la levadura en la fermentación y que podrían dar malos aromas en el destilado, al igual que algunos ácidos grasos que pueden dar alcoholes no benéficos para el cuerpo. Además, ayuda a generar compuestos interesantes como los ésteres, aromas que se podrán generar en la barrica dando estirpe a los tequilas cuando envejecen.

Otra característica es que el cobre hace que el destilado sea más dulce al contacto con las paredes del alambique, haciendo a los tequilas untuosos, con más cuerpo en boca y ligeramente más dulzones, lo que aporta elegancia.

Por último, este material mejora la calidad del fermentado, ya que reduce la contaminación microbiana al influir mortalmente sobre las bacterias que se encuentran en los mostos de agave, haciendo que el destilado sea más limpio y agradable a la nariz.

Un abrazo.

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