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Con whisky en mano

Apuntes que todo amante del whisky debe conocer para disfrutar al máximo este destilado.

Originario de las islas británicas, el whisky es una bebida tan amplia en sus matices como en su consumo, que podría incluso compararse con el vino por la devoción que le practican sus adeptos y amantes. Es complejo y significativo, pues no hay trago que invite mejor a la reflexión, a la conversación y al entendimiento entre las personas, que un whisky en las rocas.

El estilo

Si bien existen distintos tipos de whiskies, una de sus grandes diferencias, más allá de su lugar de origen, es el cereal que se usa para obtenerlo. Los que son de maíz (bourbon), y los de centeno (rye), son tradicionalmente producidos en Norteamérica. Los de grano, de manera muy general son escoceses, irlandeses y japoneses; hay que señalar que esta clasificación no especifica el porcentaje de maíz, trigo, cebada o centeno que se utiliza en su elaboración.

Escocia, que aunque no es la cuna del whisky lo ha convertido en un icono de su cultura, es el lugar de origen de algunas de las botellas más queridas del mundo, y es ahí en donde su producción está más y mejor regulada.

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Cómo tomarlo

Entre expertos siempre hay trucos y consejos para apreciar mejor las características de una bebida, y es el whisky la que probablemente más mitos tiene a su alrededor. Primero, hay que respetar la regla de la pureza, pues a mayor calidad tenga, peor decisión es disfrazar sus aromas. A pesar de esto, la mixología ofrece grandes tragos con todos los estilos que hay, empezando por el mítico Old fashioned.

Lo cierto es que su graduación alcohólica es tan alta que inhibe los nervios gustativos después de los primeros sorbos, por eso lo mejor es añadir un chorrito de agua para hacerlo más amigable y prolongar la volatilidad de sus aromas. Dice Udo Pini que “cuanto más lejos de Europa, más hielo llevan las copas de whisky”; sin embargo, rara vez los expertos añaden hielo. Tampoco está mal visto enfriar los blended con hielo que contenga un poco de whisky en su composición. El scotch apenas acepta hielos, pero es un pecado enfriar un single malt.

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Dónde servirlo

Para explorar al máximo las características del whisky, los catadores utilizan copas que se estrechan a forma de chimenea. Aunque otra manera de hacerlo, por su alta graduación alcohólica, es simplemente frotar unas gotas del líquido entre las palmas de las manos e inhalar el intenso aroma que desprenden las moléculas con la frotación. Para el sencillo placer del buen bebedor, un vaso corto tipo old fashioned liso y transparente, es un recipiente idóneo. Si se desea honrar al contenido, el cristal cortado funciona a la perfección.

Con qué acompañarlo

La tradición de los clubes ingleses, espacios inspiradores en donde el tabaco y el whisky se encontraban, convirtió en compañeros inseparables al habano con el destilado escocés. Nada hace especial un momento como compartir estos elementos en la lentitud de su disfrute.

Por otra parte, cuando se habla de alimentos, el whisky marida a la perfección con cortes de carne altos en grasa como el rib eye, así como chocolates, quesos o frutas.

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