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Al compás de la milonga y la seducción de los vinos argentinos

Hablar de Argentina y todo lo que nos ofrece turísticamente, así como con su gastronomía, nos llevaría muchas páginas. Se trata de un país del Cono Sur de América cuyas aportaciones en la literatura, en la música y en las expresiones artísticas han traspasado fronteras. No podemos dejar de lado las grandes letras de Jorge Luis Borges y Julio Cortazar, el apasionado baile del Tango, considerado como uno de las expresiones corporales más sensuales, declarado en 2009 como Patrimonio Cultural Inmaterial de la Humanidad por la UNESCO, y que el propio Borges describió como “…la realización argentina más divulgada, la que con insolencia ha prodigado el nombre argentino sobre el haz de la tierra…”

Y un rasgo definitorio de la cultura de aquel país tanguero es sin duda la producción de vinos de mesa. El posicionamiento de los vinos argentinos en el mundo ocupa los primeros lugares junto con países como España, Francia e Italia. La historia de la vinicultura en Argentina se remonta a 1543, en la ciudad de Salta, donde las primeras uvas que recibieron los lugareños provenían de Perú, cuya mejoría de cultivo se dio en la ciudad de Cafayete.

En años posteriores se fundaron diversas ciudades, y para 1557 los jesuitas habían realizado las primeras plantaciones consideradas de importancia en la ciudad de Santiago del Estero. Pero lo que marcaría un episodio fundamental en la producción de vinos en Argentina fue el momento que las plantaciones de vid se dieron en la provincia de Mendoza, en 1561, y en San Juan, un año después. A esta región llegaron viñas procedentes de Chile para diseminarse por todo el territorio conocido como el Cuyo.

A partir de ahí y hasta hoy, los vinos argentinos adquirieron un rasgo muy particular. Una región argentina se convertiría en el destino soñado para vinicultores y adeptos a los aromas que ofrecen los vinos producidos en el Valle del Uco. Se han preguntado por qué es una región tan especial.

Uco, un valle de sabores únicos

El Valle del Uco en Argentina está  integrado por los departamentos de Tunuyán, Tupungato y San Carlos con una extensión total de 17 mil trescientos setenta kilómetros cuadrados. El clima es templado, tipo mediterráneo, con marcadas diferencias de temperatura entre la noche y el día debido a la altitud de los viñedos (1,500 metros sobre el nivel del mar). Estos cambios se deben a los vientos y brisas que recorren el valle durante la primavera. La mayor amplitud térmica incide en la calidad de la uva, acentuando más los sabores y colores.

El suelo pedregoso que ofrece una mayor permeabilidad y la humedad relativa del 80% hacen de estas tierras las más aptas para lograr acidez en las uvas blancas, y de taninos y color en las tintas. Los cepajes blancos de mayor desarrollo en la región son Chardonnay, Semillón, Torrontés y Pedro Ximenez. Entre los tintos se destacan Malbec, Merlot, Cabernet Sauvignon, Tempranillo y Boyarda. Y en las zonas más altas variedades como Pinot Noir y Syrah encuentran las condiciones adecuadas para su óptima maduración.

Puede decirse que el Malbec es la variedad emblemática de Argentina; es un referente importante de los vinos argentinos a nivel internacional. Cepaje versátil, con el cual es posible elaborar vinos jóvenes, rosados, espumantes y también ejemplares aptos para prolongadas guardas. En su color se destaca el rojo intenso, los matices violáceos y azulados, especialmente cuando es joven. En boca, el vino se expresará en todo su esplendor. Su romance con la madera le aportará aromas y gustos a chocolate, vainilla y café. Otras pistas para reconocer un Malbec: es un tinto generoso, equilibrado y apasionado a la vez, decididamente argentino y para el mundo.

Y mientras escucho de fondo Los Tangueros, una pieza de la Orquesta del Plata para animar el movimiento de pies y caderas y generar calor, en mi mano sostengo una copa con vino tinto argentino a punto de entrar en mi boca, los invito a descubrir las bondades que el Valle del Uco nos ofrece, ya sea para compartir momentos entrañables o bien para disfrutar algún texto exquisito de un escritor argentino, ya sea contemporáneo como Rodrigo Fresán o un consagrado como Juan Gelman o Ernesto Sábato. Si lo prefieres, puedes disfrutar de un tinto para iniciar los compases de un baile pasional como el tango, con aquella persona que te despierte emociones sublimes.

¡Salud!