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El ensueño de la historia y el placer contemporáneo

Brenda Navarro Morales

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Hoy en día, ir de vacaciones a Europa no significa tener que visitar las principales ciudades turísticas recomendadas por el agente de viajes, por el contrario, lo más importante de tomar la decisión de recorrer el viejo continente es hacer todo aquello que sólo unos pocos saben distinguir como joyas turísticas.

Alemania es un caso excepcional, pues no importa lo mucho o poco que sepamos de su cultura, es un país legendario, lleno de historia, que va más allá de las guerras del siglo XX,  ya que encierra un entramado de realidades que nada tienen que ver con los estereotipos comunes: el alemán con la mejor cerveza del mundo, o por el contrario, los campos de concentración de un triste episodio de la historia del ser humano.

La vasta cantidad de escenarios que podemos encontrar en este país nos lleva a comprender que más allá de pisar los lugares más visitados de Europa, lo significativo de unas grandes vacaciones es regresar de las mismas como otra persona: más culta, más empapada del mundo, más cosmopolita, más especial.

Volverse el protagonista entre escenarios europeos

Cercana al Mar del Norte y las costas sureñas de Dinamarca, abrazada por el Mar Báltico y colindante con Polonia, República Checa, Austria, Suiza, Francia, los Países Bajos y Bélgica. Alemania es sin lugar a dudas un país rico en influencias culturales, un territorio donde convergen miles de personas que cruzan el continente de este a oeste y cuna de grandes historias que albergan siglos y siglos de existencia.

¿Cómo decidimos el inicio de un viaje inolvidable? Es una difícil decisión, pues por una parte podríamos elegir una ruta romántica llena de historia al recorrer sus lagos y ríos como el Rin, Elba, Danubio y el Main, o buscar un poco más de aventura al buscar maravillarnos con los majestuosos paisajes que brindan los Alpes o las tierras de toques forestales denominadas Selva Negra. Alemania necesita de una agenda que disponga de varios días, no se le puede hacer una visita fugaz.

La historia de Alemania comienza en la edad de piedra, sus habitantes llegaron ahí hace más de cuatrocientos mil años. Algunas de las culturas que dieron origen a lo que ahora es Alemania contemporánea son la celta, el imperio romano germánico y una serie de pueblos que vivieron procesos de luchas religiosas y políticas. Es por ello, que en este país encuentras dondequiera la magia del pasado fusionada con el lujo de una civilización hecha a base de esfuerzo y disciplina. Bien sea escalando el Gran Cañón de Sajonia, recorriendo sus castillos y palacios medievales, subiéndose a la montaña rusa más alta del mundo, o dando un paseo por sus bellas y excelsas bibliotecas, no podemos olvidar que Alemania ha brindado al mundo grandes filósofos, pensadores, estrategas, escritores y artistas de un calibre excepcional.

Cultura y moda fusionadas

Una de las grandes ventajas de elegir Alemania como destino es que el contacto con la moda es constante, no puedes escapar de ella. ¿Y no son acaso los días de asueto los ideales para adquirir algún lujo que deslumbre a nuestros amigos y haga sentir mejor a nuestro guardarropa?

Hay de todo, sin lugar a dudas. Desde el mercado de antigüedades y ropa tipo vintage, ubicado al otro lado del puente sobre el río Main, en el distrito de Frankfurt; la plaza Goethe y sus alrededores, donde podemos ubicar tiendas de diseñadores de talla internacional y pequeñas boutiques de diseñadores locales que bien vale la pena visitar, pasando por la vanguardia de Berlín, una de las ciudades más cosmopolitas de todo el mundo.

En Berlin hay que poner especial atención a la calle de Kurfürstendamm, en donde encontrarás una gran variedad de tiendas de marcas sofisticadas  e incluso más comerciales, que se instalan para darle a sus habitantes una feria de colores, buen gusto y exclusividad. Lo interesante de la moda en Berlín es que va de la mano con la historia del país, pues entre las muchas tiendas, los cafés chic, las galerías de arte, nos encontramos con el Kadewe, uno de los primeros centros comerciales que existieron en todo el mundo y el famoso edificio de la Mercedes Benz.

Pero si deseas ser de los turistas con mayor gusto y elegancia tienes que visitar la calle Oranienburgerstrabe o el Hackescher Mark, donde la variedad de ropa es alternativa, exclusiva, pero al alcance de todos.

La cereza en el pastel de unas vacaciones que te permitan conjugar moda con cultura es visitar la galería Kaufhof, ubicada en Mitte, Hannover, la calidad y diversidad de los zapatos y zapatillas están para dejar boquiabierto a cualquiera.

El fastuoso placer alemán

Aunque es verdad que la complejidad de la gastronomía alemana es limitada, no podemos desdeñar lo que oferta tanto a turistas como a sus habitantes. Quien visite sus tabernas, sus restaurantes, cafeterías y reposterías puede decir que ha probado un pedazo de cielo.

La gastronomía alemana está basada especialmente en la carne de cerdo, no obstante, la carne de conejo y jabalí le dan un toque especial a sus platillos, entre los que se destacan: las chuletas de cerdo ahumadas, las famosas salchichas hechas con diversas carnes y condimentos que les dan un sabor inconfundible, las diferentes combinaciones de ensaladas de papa, el pescado ahumado, en escabeche o en diferentes salsas de vinos, vegetales y cremas.

En este sentido, ir a Alemania y no probar su típico jamón Selva Negra sería casi un pecado, pues está hecho con una receta familiar y su sabor es incomparable.

Mención aparte merece el pan alemán, su consistencia, su valor nutritivo y la multiplicidad de sabores son un verdadero deleite al paladar.

En cuanto a los postres y las bebidas, es de resaltar la calidad todos los pasteles, las tartas y los bollos artesanales; sin embargo, las bebidas alcohólicas se llevan las palmas de oro: sus cervezas oscuras o muy maduras, así como los vinos de uva blanca o los elaborados con fruta son irresistibles; no se queda atrás el vino de manzana, que se produce especialmente en el sur.

Pero seamos justos y demos el crédito a la historia y la cultura alemana: si posee una gran calidad en bebidas alcohólicas es porque detrás de las mismas están cientos de años que los respaldan. Los más de 5 mil tipos de cerveza que se conocen en este país son el resultado de más de 500 años de práctica, su fabricación data del año 1516. Lo mismo pasa con los vinos, su lugar de origen es nada más y nada menos que el castillo de Vollrads, en donde se producen las cepas Saar, Riesling, Gewürztraminer, Trollinger, entre otros. De entre todos los lugares turísticos, el castillo y sus viñedos son de las primeras opciones, sus programas de degustación y el recorrido por sus instalaciones son un ensueño.

Los pies sobre la tierra y el frío viento

Cualquier época del año es ideal para visitar Alemania, su vasta oferta cultural permite que encontremos siempre diversos festivales con qué entretenernos; las diversas fechas festivas permiten que las vacaciones sean una experiencia inolvidable, pues aunque el clima siempre es frío -ni siquiera en verano sobrepasa los 23 grados-  y la población tiende a ser más bien distante, los turistas se sentirán arropados y bienvenidos. Se trata de una combinación entre la educada hospitalidad y la grata sensación de estar solo pero bien acompañado.

Entre las festividades que podemos encontrar en Alemania están: el Carnaval Fasching, Fasnacht o Karneval, celebración que data de la edad media y busca despedir al invierno. Por su parte, las ferias tienen un papel relevante entre primavera y otoño, y generalmente tienen origen religioso, sin embargo, la alegría y la diversión están a la orden del día.

Las fiestas vitivinícolas en las regiones cercanas al Río Rin y el Mosela se caracterizan por la música en vivo y la coronación de la reina del vino, es todo un paseo de manjares y grandes degustaciones.

Por otra parte, los festivales se dan al por mayor, el más conocido es el Oktoberfest (festival de la cerveza) pero hay muchos más como la fiesta de los museos, el carnaval de Colonia, el cumpleaños del Puerto de Hamburgo, el famoso festival de Beethoven, el de música de Dresde, la fiesta de Bach y el Cannsttaer Wassen, el segundo festival más importante de cerveza, superado por el Oktoberfest solamente por la gran variedad de juegos mecánicos, asistencia y variedades de atracciones al aire libre. Sin embargo, cada una de estas festividades son inolvidables no sólo por su espectacularidad y calidad, si no porque distan de los latinoamericanos. Es por eso, y por muchas otras cosas, que vacacionar en Alemania es una gran opción que no puedes dejar de lado en tu viaje a Europa, recuerda ir a una caverna y pedir una cerveza bien fría y no te olvides de decir ¡prost! (salud).