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Argentina, vitivinicultura de altura

Hablar de Argentina es referirse a una vitivinicultura que no sólo se remite a Mendoza: cuando es posible recorrer de Salta a Neuquén, se encuentran joyas de valor único.

En mi última visita, tuve la oportunidad de sorprenderme con proyectos de innovación para recuperar zonas, encontrar nuevos terroirs y elaborar vinos únicos. En el norte de Argentina, se encuentran los viñedos más altos del mundo. Con cultivos entre 1000 y 3.000 msnm, Salta, Calamarca y Tucumán conforman los famosos Valles Calchaquíes. Vinos con gran carácter varietal y de gran concentración, con gran capacidad aromática, color, sabores, donde el terroir denota su gran fortaleza, mostrando la tipicidad de la región.

Además del Malbec, se elaboran vinos con Torrontés y Tannat. La localidad de Cafayate sobresale concentrando un 70 % de los viñedos del valle, contando con 3.200 ha cultivadas, de las cuales el 99 % está destinado a la producción de vinos finos.

Aunque hasta hace poco la Torrontés era la uva predominante en Salta, otras variedades se desarrollan con gran expresividad como Chardonnay, Sauvignon Blanc y Viognier; mientras que en rojas, está Malbec, Cabernet Sauvignon, Tannat y, en menor medida, Merlot, Syrah, Bonarda, Barbera y Pinot Noir. La Tannat madura muy bien, con excelente acidez, logrando un vino de intenso color, afrutado, muy estructurado y de taninos maduros.

Tucumán es un valle subandino de clima árido seco, frío en invierno y caluroso en verano. De una precipitación anual de 120 mm, es una de las zonas más secas de todo el valle: con 345 días de sol al año, le confiere una gran amplitud térmica y vientos permanentes. El suelo es arenoso y con relieve, debido a las laderas del valle y escarpadas montañas.

Es indispensable citar los valles del oeste de Catamarca. La localidad de Tinogasta concentra el 70 % de la superficie vitícola.  Dentro de las bodegas con vinos de altura destaca Catena Zapata a 1500 msnm, en Gualtallary; de igual manera, Altura Máxima Malbec en Colomé, a 3111 msnm otorga vinos fuera de lo común.

Una propuesta atractiva es el enoturismo en los viñedos de altura de Salta. La ruta del vino recorre paisajes impactantes como la Quebrada de las Flechas y pueblos centenarios como Molinos, con una enorme riqueza cultural que se expresa en la música y las artesanías.

En el pueblo de la Serenata, las bodegas aparecen como casonas clásicas entre las montañas y al costado de los caminos. Aunados a los recorridos por las viñas y las degustaciones de vinos, hay propuestas exclusivas que incluyen spa de vino, alojamiento en bodega y deliciosa gastronomía típica. Finalmente, en el centro de Cafayate, en el lugar que supo ocupar la vieja Bodega Encantada, atrae la atención el Museo de la Vid y el Vino.