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Asti y Franciacorta, regiones italianas de espumosos

Italia es cuna de dos espumosos que me fascinan: revive conmigo una visita a estas tierras.

Los vinos espumosos siempre me han parecido un delicioso misterio. Su elaboración, ya sea por método tradicional o método Martinotti, Charmat o “de tanque”, es un verdadero arte y estoy convencida que es una forma de celebrar la magia de la fermentación que tanta felicidad nos trae.

Hace unos meses tuve la oportunidad de visitar el norte de Italia, particularmente las zonas de Asti y Franciacorta. La experiencia fue muy enriquecedora y el día de hoy me gustaría invitarte a viajar con la imaginación a este terruño para que vivas también esta experiencia.

Asti

Una de las primeras paradas fue en el Piamonte, en la tradicional pero a la vez fresca y juvenil Casa Martini & Rossi, donde conversamos sobre el método Martinotti o de segunda fermentación en tanque, y que es responsable de crear, a partir de la uva Moscatel, un delicioso elixir de 7.5 % Alc. Vol. con una riqueza en azúcar residual muy presente, unas constantes y elegantes burbujas y que orgullosamente ostenta la DOCG, es decir, la Denominación de Origen más alta en un vino italiano.

Fue en 1863 cuando Alessandro Martini y Luigi Rossi unieron su talento para crear un vermouth, y pocos años después comenzaron la producción de vinos espumosos. Su influencia es hoy muy importante en el mundo de las bebidas. Por ello fue un honor visitar la Casa Martini & Rossi y compartir una rica cena en su Terrazza.

Franciacorta

Siguiendo con la curiosidad de la elaboración del espumoso italiano, nos dirigimos hacia Franciacorta y visitamos la casa de Ricci-Curbastro. Elaborado con 60 % Chardonnay, 30 % Pinot Blanc y 10 % Pinot Noir, probé un delicioso Brut. Su proceso es muy cuidado, tienen tanques de fermentación de temperatura controlada, seguido de una segunda fermentación en botella durante más de 30 meses, y finalmente un dosaje de 8 g de azúcar por litro.

Franciacorta se ubica en la región de Lombardía, en la provincia de Brescia. Al este se encuentran los Alpes, al oeste el río Oglio, al norte el lago Iseo, y al sur el valle del Po. Es un territorio con características únicas que favorece a las uvas y por ello a la elaboración de un vino extraordinario. El nombre Franciacorta deriva del latín curtes francae, pues la comunidad de los monjes benedictinos de la famosa Abadía de Cluny permitió a la gente de la zona (alrededor del año 1277), a no pagar impuestos a cambio de permitirles cultivar sus tierras.

Me enamoré aún más de estas regiones, sobre todo por el contraste entre la pasión con la que se elaboran, las marcas llenas de vida, glamour y diversión, aunado a siglos de tradición que respetan una viticultura tradicional y una enología muy bien cuidada. Hoy y siempre, abro la invitación a levantar una copa de un espumoso italiano y acompañarlo con comida mexicana, como cochinita pibil, tinga, moles ligeros o un buen pay de limón.

Caten mucho y beban poco.