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Café Turco, historia y mitos

También se le conoce al café arábigo, como café turco (áweh, en libanés). Se prepara con café molido al punto de tener consistencia de harina. La bebida es muy concentrada y se sirve en tazas pequeñas sin asa, con o sin azúcar.

Se cree que el café se introdujo primeramente en El Cairo y/o Estambúl a principios del siglo XVI y más tarde en Medio Oriente, África del Norte, países balcánicos, Grecia, Turquía y Líbano.

En Turquía se referían a él  sólo como “café” o kahve, llegó a las calles en el siglo XVII y en los años 80 empezó la historia de el café instantáneo, lo que hizo que la gente joven denominara a este café como “café turco” o “a la turca” (türk kahvesi).

El café turco es de color negro intenso, posee mucha textura, es de sabor amargo, perfumado y posee mucho cuerpo y textura. Aunque es una tradición de origen turco, ha sido adoptado por muchos lugares del globo terráqueo.

En Turquía y Líbano, compartir con la gente una taza de café es señal de convivencia y de hospitalidad, además de que es de buena fortuna y suerte.

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Accesorios y preparación del café

Se necesita un recipiente para hervir, pequeño y estrecho, llamado cezve o ibrik, es una típica jarra de cobre y latón con un largo mango de madera, también se necesita una cucharita y un aparato para calentar. Los ingredientes son café molido finamente (la tradición es utilizar un molinillo de latón, para conseguir un polvo semejante al azúcar glasé). Después de que se hirvió en el cezve, hay que quitarlo del fuego y añadir una cucharadita de café por persona más uno; el café se hierve dos veces seguidas, quitando el cezve del fuego entre una ebullición y otra, y se elimina la espuma que se forma al mezclar bien antes de servir el café. Se añade una cucharada de agua fría para acelerar el depósito de polvo de café en el fondo, se vierte después en la taza sin filtrarlo y se bebe en pequeñas tazas bajas cuando el polvo se ha depositado completamente.

Algunas tazas modernas tienen asas, pero las tradicionales no las tienen. En este caso, el café era bebido al agarrar la taza con la extremidad de los dedos, o más a menudo al colocarla en un envase de metal con un asa, llamado zarf (en turco).

Awéh saborizado

Para aromatizar el café turco, se necesitan varias especias, como el cardamomo y la canela. Para probar el café de este estilo es suficiente con añadir las especias molidas muy finas. El café turco no sólo se puede endulzar con azúcar. En el mundo contemporáneo, también compartir con la gente una taza de café es señal de convivencia y de hospitalidad; se puede hacer de la manera convencional o en una máquina para preparar café turco, llamada “moka”, para lo que tendrías que poner aproximadamente 3 ml de agua y 3 onzas de leche en tu máquina de café (si es café turco con leche), añadir de 2 a 3 cucharadas de café turco y agregar azúcar al gusto. Permite que la mezcla desarrolle espuma sin que hierva, mueve el café alejado del calor (o baja el calor) para que desaparezca la espuma. Repite la operación para volver a crear espuma, sirve en las tazas y espera unos 30 a 45 segundos para que se asiente. Se recomienda dejar de beber al llegar a los “sedimentos” en el fondo.

Ahora bien, a los libaneses les gusta beber su café acompañándolo con un pastel de dátil, dulces hechos a partir de pasta de hojaldre con miel y nueces como el baklava, “dedos de novia”, los macul, mazapanes y otros más. Si no tienes cerca una de estas delicias de la gastronomía libanesa, puedes degustar tu café con el postre de tu preferencia o con una galleta de almendras o nueces, o ¿qué te parece un pastel de zanahoria? Sin duda la experiencia será muy interesante y quedarás complacido.

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Mito del café turco

Se dice que se puede saber tu suerte por medio de este café, lo que se lee, interpreta y predice de los sedimentos o residuos que quedan al final de la taza de café. Alguien que sepa del tema, podrá decirte su destino y/o fortuna. Para los aventureros es una gran forma de pasar el tiempo y compartir, para los escépticos también lo es, y se vale decir yo no creo en eso, pero después de tomar un café turco seguro sentirás la incertidumbre de lo que dirá tu taza de café.