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Canadá: micro-grandeza cervecera

Por décadas, Europa fue el reino de la cerveza, casos como Alemania, Inglaterra, República Checa y Bélgica fueron (y siguen siendo) paradigmáticos; no obstante, países productores “emergentes”, están dando la vuelta a la moneda y no sólo emulan con gran habilidad y acierto los viejos estilos, sino que además los han mejorado y reinventado. Ese es el caso de Canadá y sus novedosas (y en su mayoría desconocidas) propuestas.

La génesis de la industria cervecera canadiense se remonta a la época de la llegada de inmigrantes europeos, quienes se vieron más influenciados por los rasgos británicos que por los alemanes o checos.

Existen tres enormes grupos (Molson-Coors, Carling O´Kefee y Labatt) que dominan el mercado a gran escala de este país, cuya historia se basa en fusiones y adquisiciones para consolidarse como las potencias que son. Molson, el mayor de ellos, fue fundado en Montreal en 1786 por el inglés John Molson. El segundo grupo, Carling, fue creado en Ontario por Sir Thomas Carling en 1840, quien en 1862 se fusionó con su rival local, O´Keefe, para crear la compañia CarlingO´Keefe, que a su vez fue finalmente absorbida por Molson en 1989, esta empresa posee en la actualidad aproximadamente la mitad del mercado canadiense. Otro de los grandes representantes canadienses, Labatt, formó parte en 1995 del conglomerado belga Interbrew y en 2004 Molson se fusionó con Coors, el gigante de los cerveceros estadounidenses.

Los impuestos que gravan el alcohol se cuentan entre los más elevados del mundo, por lo que la cerveza en Canadá es cara y las leyes locales prohíben su venta más allá de los límites provinciales. Estas compañías grandes y poderosas han sido capaces de burlar las leyes locales abriendo plantas de fabricación regionales por todo el país y engullendo en muchas ocasiones a las pequeñas marcas locales.

Un aspecto positivo de las restricciones es que han permitido sobrevivir a muchas micro cervecerías, que se sienten satisfechas de poder operar dentro de los límites provinciales produciendo interesantes cervezas artesanales a pequeña escala, aunque el mercado siga estando dominado por cervezas tipo lager ligeras y suaves. No obstante, a pesar de las draconianas leyes de licencia, las empresas cerveceras canadienses han sido siempre punteras en cuanto a tecnología de fabricación. Labatt, concretamente, abrió camino con su cerveza ice que introdujo en el mercado en 1993.

Su “imperio” subsistió gracias a las férreas restricciones que existieron durante muchos años y que impedían un libre comercio entre distritos, razón que motivó a estas empresas a construir plantas de producción en varias regiones, generando estilos homogéneos (y monopólicos) , basados en lagers ligeritas y de poco interés organoléptico; este ambiente provocó la búsqueda de nuevos horizontes por parte de pequeños productores, quienes encontraron en la elaboración artesanal la respuesta a su sed de búsqueda.

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Desde el fin de la prohibición en 1932, hasta antes del 94, los controles para la producción y venta de alcohol fueron castrenses. En el periodo de 1995 al 2000 las restricciones menguaron para consolidar una mayor apertura en las fronteras, facilitando que más gente tuviera acceso a las distintas cervezas producidas en todo el país, los casi 24 millones de hectolitros que se producen cada año, satisfacen la sed de consumo que alcanza una cifra circundante a los 60 litros per cápita anual.

La década de los 80 fue vital para el nacimiento del micro-cervecería canadiense, cuyo punto de partida estuvo marcado por la fundación de la legendaria Horseshoe Bay Brewing en Vancouver. Esta pequeña empresa inicio como pub-cervecería y hasta su cierre definitivo en el 2000 inspiró a muchos otros a seguir sus pasos.

En lo que a mí respecta, puedo constatar que la calidad de las micro-cervecerías canadienses no está en duda, y si en E.U. se puede hablar de un “American Style”, en Canadá podríamos también pensar en un “Canadian Style”, que es decantado en favor del perfeccionamiento y refinamiento de las técnicas, en lugar de la exageración y exaltación (como lo hace su vecino del sur).

Para enlistar a algunos de los productores más destacados me gustaría iniciar con la mítica Unibroue, fundada en 1991 por André Dion, en la provincia de Chambly en Quebec; esta microcervecería es la más famosa de la región y sus productos no sólo se distinguen por la originalidad de sus marcas y etiquetas, sino también por la superlativa calidad que mantiene. Para un día caluroso no se pueden perder la Blanche de Chambly que es una Witbier, elaborada al estilo belga con base en maltas de trigo; Eau Bénite es una Tripel de gran elegancia y potencia de aromas y sabores, que puede maridarse muy bien con carne de cerdo, cortes magros y quesos semi maduros; o la popular La Fin du Monde, una Tripel belga con 9% de alcohol, ideal para acompañar quesos maduros, postres, cordero o comida especiada y agridulce. Esta emblemática empresa cuenta con la promoción de su talentoso accionista Robert Charlebois (afamado cantante, compositor y actor), quien en sus presentaciones publicita sus marcas.

Boréale fundada en 1987, es ya todo un emblema con sus etiquetas Blonde (rica en aromas frutales, maltosos y de una gran frescura), la Rousse (caramelos y maltas tostadas aromas típicos de una Red Ale), Noire (como buena Stout, plena de aromas a chocolate, café y maltas quemadas), Cuivrée (una copper beer), Dorée (una mezcla de pale mal y maltas negras con miel) y no podía faltar la Blanche (turbia y con agradables notas de lúpulos y especias, elaborada a partir de trigo).

En Ontario, se encuentra una cervecería que no sólo se yergue como la más antigua microcervecería independiente de Canadá, sino que además es una de las pioneras y principales promotoras para conseguir cambios legislativos en la zona, que permitieran a productores independientes trabajar por su cuenta, se trata de la Wellington Brewery, fundada en el año de 1985.

Ente las propuestas que uno no se puede perder están la Trailhead Premium Lager (deliciosa y fresca con discreto amargor final), su emblemática County Dark Ale (acondicionada en tanque, muy aromática y de gran cuerpo), Iron Duke Strong Ale (aromas de oporto, resinas, frutas muy maduras y especias) que nació como cerveza de temporada invernal, ahora disponible todo el año, para los amantes de las Stout potentes y complejas esta la Wellington Russian Imperial Stout (plena de aromas de café, licor y chocolate amargo, de gran cuerpo) que aconsejo maridar con un volcán de chocolate con relleno de queso azul.

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De igual forma vale la pena buscar las finas cervezas de McAuslan Brewery (Montreal), Steam Whistle Brewing (Toronto) y Creemore Springs Brewery (Ontario) para darse una idea completa de la grandeza de estos pequeños productores.

Edu Villegas

Beersommelier

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twitter:@Beersommelier1