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Cazadores de experiencias

Gastrónoma Mildred Daniel

En una era en la que aparentemente lo hemos visto todo, desde un taco de 25 mil dólares cuyo maridaje perfecto -de acuerdo con sus creadores- es un tequila ultra Premium, pasando por restaurantes montados en lujosas locaciones, y un sinfín de platillos elaborados con los ingredientes más caros del orbe, ahora los comensales más aventureros (y por qué no decirlo, excéntricos), están ávidos de nuevas experiencias que desafíen todo lo que creíamos conocer acerca de la restaurantería.

Hoy, ya no basta con que algo sea caro o fastuoso. Queremos tener acceso a experiencias irrepetibles y, lejos de entristecernos porque suceden una vez en la vida, nos emociona tener el privilegio de poder disfrutarlas, pues para los cazadores de experiencias el hambre comienza no con el primer plato, sino con un aperitivo que sabe a ilusión por lo desconocido.

Los trend hunters son coleccionistas de momentos memorables y saben que, para conseguirlos, es necesario invertir tiempo, dinero y algún tipo de esfuerzo, lo cual no les resulta un impedimento si eso les permite sumar una anécdota nueva a su colección.

Cuando se trata de vivir un instante que no pueda compararse con algún otro, existen diversas opciones que se ajustan a distintos presupuestos e intereses particulares, pero tienen en común el ser exclusivos y efímeros. Su particularidad es que pueden usarse como indicadores de quién ha tenido acceso a experiencias más excéntricas.

Locaciones secretas, pop ups y speakeasies

¿A quién no le resulta apetecible un poco de misterio? La curiosidad y fascinación que provoca resolver un enigma, tener acceso a un lugar cerrado al público o ver un espacio totalmente transformado sólo para el disfrute de un momento fugaz, son oportunidades que algunos empresarios han aprovechado para desarrollar conceptos como restaurantes y bares secretos.

Los speakeasies, por ejemplo, son bares que tomaron como idea base un instante de la historia de los Estados Unidos, en que la venta de bebidas alcohólicas era ilegal. En la clandestinidad, estos establecimientos existían exclusivamente para quienes tenían conocimiento de su existencia y ubicación. En nuestra era es posible encontrar reseñas y hasta el teléfono de reservaciones de estos sitios, sin embargo, el misterio que provocan los pasadizos secretos y las puertas ocultas sigue siendo una idea muy atractiva.

Los cocineros también han encontrado la forma de trasladar sus espacios más allá de los límites físicos del clásico salón de un restaurante, insertándolas en locaciones secretas que convierten una cena ordinaria en una excursión y una aventura culinaria que despierta el apetito desde que se abre la interrogante “¿en dónde cenaremos mañana?”.

Incluso los restaurantes itinerantes o pop-ups que se instalan por un día o unas semanas en nuevos espacios, tienen un gran auge entre los cazadores de experiencias que ven la oportunidad de conocer la propuesta de nuevos chefs, o simplemente dejarse ver en los lugares de moda.

Take overs y guest bartendings

Esta tendencia que comenzó en Europa y que en la última década ha visto su esplendor, fue creada en función de los restaurantes para despertar interés en comensales habituales, contratando un chef invitado que con sus credenciales de experto atrajera a un nuevo público. La fórmula resultó ser exitosa y pronto permeó a otros sectores de la industria, en especial a los bares, y se diseminó por todo el mundo.

Hoy, los take overs y guest bartendings son eventos que vemos como una de las tendencias más activas a nivel nacional e internacional: bartenders de los mejores bares de México viajando a los destinos más cosmopolitas del país para batear durante una noche y llevar a los asistentes la esencia de su concepto de origen; o bien, invitados que provienen de las barras más prominentes de otros destinos y que acuden a mostrar las tendencias más novedosas que se viven fuera de nuestras fronteras durante una noche. Cabe mencionar que estas ocasiones, pocas veces se repiten bajo la misma temática.

Experiencias en la naturaleza 

Como si se tratara de un safari, los cazadores de experiencias también gustan de explorar, de la mano de los expertos, parajes que son la espina dorsal del concepto gastronómico del que disfrutarán más tarde y que además se encuentran en una locación en la que no muchos tienen el privilegio de adentrarse. Bosques en los que se pueden recolectar hierbas silvestres y hongos comestibles; chinampas donde se cultivan los ingredientes de la ensalada que se servirá después en una mesa campirana; barcos adaptados como restaurantes flotantes que surcan el mar para el deleite de sus comensales; mesas elevadas por una grúa a 45 metros de altura y otras formas de obtener una vista de 360° de lo que se come y se bebe.

A los cazadores de experiencias les gusta ponerse en manos de los expertos y dejarse guiar por ellos para, al final, tener una mejor interpretación de lo que quisieron decir al crear ese menú en ese contexto, o entender en qué se inspira esa carta de coctelería. Con comensales siempre en busca de más, seguiremos viendo entre las tendencias nuevas formas en las que la industria de la hospitalidad pueda continuar ofreciendo originales propuestas a estos coleccionistas.