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Los blancos riojanos, una excelente opción

Durante años la DOCa Rioja ha destacado por su elaboración de vinos tintos; es momento de volver la mirada a los blancos, que sorprenden por su frescura y calidad.

De acuerdo con las últimas cifras del Consejo Mexicano Vitivinícola, los mexicanos prefieren en un 71 % el vino tinto. Considerando que las preferencias aún están enfocadas a la compra de vinos españoles, especialmente de la DOCa Rioja, es común que venga a la mente la excelencia de los tintos en sus diferentes estilos y categorías. Sin embargo, México es un país cuya climatología, así como su gastronomía, debieran favorecer el consumo de vinos elaborados con cepas blancas.

España, al ser una DOCa conserva, a través de su Consejo Regulador, un rigor importante respecto a las variedades de uva blanca permitidas para la elaboración de sus vinos. Estas son Viura, Malvasía, Garnacha Blanca, Tempranillo Blanco, Maturana Blanca y Turruntés. Atentos a la evolución del mercado, se han incorporado desde 2008 nuevas variedades como Chardonnay, Sauvignon Blanc y Verdejo.

Variedad de blancas a través del tiempo

La Viura, principal variedad blanca cultivada en Rioja, es más productiva que las tintas y ofrece vinos afrutados, con aroma floral y un notable grado de acidez, ideal para la elaboración tanto de blancos jóvenes como de crianza. La Garnacha Blanca ocupa menos extensión en Rioja y puede proceder de una mutación de Garnacha Tinta.

La Tempranillo Blanco procede de una mutación genética natural a partir de un solo sarmiento de una cepa de Tempranillo Tinto, localizada en 1988 en un viñedo viejo de Murillo del Río Leza (La Rioja).

La Maturana Blanca es la variedad más antigua de la que se tiene conocimiento escrito en Rioja, pues se cita ya en 1622, mientras que con la Turruntés es común la confusión del nombre con la variedad gallega Torrontés, pero tampoco tiene nada que ver con aquella cultivada en Argentina; según los análisis de ADN, la única variedad parecida sería la Albillo Mayor, existente en Castilla-León.

El Pleno del Consejo Regulador ratificó un acortamiento de los requisitos para el uso del término tradicional “crianza” de los blancos y rosados, especificando que el envejecimiento se efectuará durante al menos 18 meses. Estos vinos se someterán al sistema tradicional mixto de envejecimiento en barrica de roble de 225 l, de forma continuada y sin interrupción durante seis meses como mínimo, seguido y complementado con envejecimiento en botella. Esta actualización permite además adelantar su salida al mercado seis meses aprovechando la primavera, donde se dispara su consumo.

Sin duda, los vinos blancos de la DOCa son una excelente opción para este verano.