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Cerveza como experto, todos los días

Hoy más que nunca, tenemos a nuestro alcance una infinidad de estilos de cerveza. Aprendamos a disfrutar la cerveza como expertos, sin necesidad de salir de casa.

Beber una cerveza en casa, puede hacer imposible el descifrar los secretos del mundo cervecero sin la ayuda de un experto que nos oriente. Existen mitos y hábitos aprendidos que no ayudan a resaltar sus aromas y sabores, desde la elección del vaso o copa ideal y el servido perfecto, hasta una degustación que nos permita apreciar cada una de las características sensoriales de esta bebida.

Sin embargo, atrás quedaron los días en los que teníamos que acudir al bar más cercano para relajarnos y tomar nuestra cerveza favorita. Por ello presentamos una guía para disfrutarla todos los días como un experto.

ELEGIR LA CRISTALERÍA ADECUADA

Sin duda, el mundo de la cerveza es tan amplio como el del vino o los destilados, en donde cada estilo tiene un tipo de vaso o copa ideal que ayuda a descifrar de mejor manera sus características al estar diseñado específicamente para ello; esto pudiera resultar agobiante, pero en realidad es sencillo de sortear. Un viaje a una tienda especializada nos puede ayudar a sacar el mejor provecho de cada gota de cerveza.

Vaso Pilsner. Es la mejor opción para servir Pilsner, Pale Lager, Pale Ale y cervezas alemanas. Gracias a su forma, retiene la espuma, muestra los colores y tonalidades del líquido, además de potenciar sus aromas.

Copa tulipán. Es ideal para cervezas belgas, aunque también funciona bien con IPA y Stout. Su cuenco atrapa el aroma, mientras que el tallo permite agitar levemente el líquido para despertar sus notas.

Copa snifter. Perfecta para IPA densas, Ale belga y Stout. A pesar de que tradicionalmente se utiliza para coñac, los amantes de la cerveza descubrieron lo bien que se expresan los aromas de esta bebida debido a su cuenco y pequeña boca.

Cáliz. Son auténticas artesanías diseñadas para mantener una espuma de hasta dos centímetros; esto se logra con marcas al interior del vidrio, lo que crea una corriente de burbujas eternas.

Tarro. Un clásico de las cantinas, es reconocido por su adaptabilidad con cervezas de densidad ligera y media, además de tener un asa que evita que el líquido se caliente al contacto con la mano.

Vaso Weizen. Toda cerveza de trigo encuentra su hábitat ideal en estos vasos de paredes delgadas y altura considerable, ya que permite un buen espacio para la gran cantidad de espuma que caracteriza a este estilo cervecero.

FRÍA, PERO NO HELADA

Los distintos estilos de cerveza varían no sólo en sus aromas, sabores y colores, sino también en su composición. Todo se trata de la proporción entre malta, lúpulo y agua; la dulzura de la primera, el amargor del segundo y la frescura de la tercera, se mezclan en un sinnúmero de combinaciones para crear los más de cien estilos que se cree existen. Esto es por lo que cada estilo tiene un punto preciso de enfriamiento.

El frío hace que los aromas queden escondidos y, al mismo tiempo, “anestesia” las papilas gustativas. El calor transforma y modifica los sabores y la textura con los que fue concebido originariamente el líquido. Por esto, como norma general, las cervezas fuertes se deben tomar más templadas que las ligeras y, de la misma manera, las claras deben servirse más frías que las oscuras. El rango adecuado para servir cualquier cerveza va entre los 3 y los 13 ºC.

En casa, los refrigeradores normalmente se encuentran a unos 5 ºC, que es una buena temperatura para poder disfrutar de cualquier cerveza. En el caso de las más fuertes siempre podemos dejar templar la botella por unos minutos para conseguir que la temperatura suba unos cuantos grados.

EL VASO PERFECTO

Al servir la cerveza, se debe inclinar el vaso a 45° para verter en él lentamente el líquido, evitando que la burbuja reviente dentro de la botella, sino en el vaso. Se debe formar una corona de espuma de aproximadamente una pulgada que ayudará a percibir los aromas y sabores en el paladar. Además, brinda protección a la bebida para evitar que entre el oxígeno y el líquido se oxide, y mantiene por más tiempo el CO2 dentro de la copa.

Y DISFRUTAR…

Sabemos que, en ocasiones, solamente queremos disfrutar de nuestra cerveza favorita sin preocuparnos por nada. Sin embargo, un ejercicio muy interesante es tratar de descifrarla a través de los sentidos. La vista nos ayudará a comprender el nivel de tostado de la malta, el olfato a estudiar la complejidad del lúpulo utilizado, mientras que con el gusto comprenderemos cada una de estas variantes en un solo trago.

Al llevar la cerveza a la boca y dar un trago grande, que la impregne por completo, sentiremos su densidad, textura y gas carbónico. Hay que prestar atención al balance entre el dulzor de las maltas, el amargor del lúpulo y la sensación del alcohol: lo ideal es que sea equilibrado y que las características correspondan al estilo de cerveza al que pertenece.

Paso 1. Enfría tu cerveza Bohemia entre 4 y 6 ºC.
Paso 2. Genera una pulgada de espuma con
la copa en posición vertical.
Paso 3. Inclina la copa a 45° y vierte el líquido hasta
llenarla, sin recargar la botella en la copa.