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Champagne: una bebida de abolengo

Posiblemente, uno de los primeros conceptos que percibimos sobre vino en nuestra vida es el Champagne; quizá antes de tener edad suficiente para beber, ya hemos escuchado muchos datos sobre esta mítica bebida: sabemos que es costosa, que es lo que se bebe cuando nos graduamos, cuando nos casamos y en toda ocasión especial. Hemos escuchado más de una vez que se debe tener cuidado con la cantidad que se toma, ya que estas burbujas tienden a subir no sólo en la copa, sino al beberla.

Sin embargo, les puedo decir que una vez que te sumerges en este vasto y maravilloso mundo del vino, los mitos y percepciones pueden cambiar mucho, pero lo que es seguro, es que nos queda una profunda admiración por esta bebida de características únicas en el mundo, acompañante de los mejores y más finos eventos, sobreviviente de guerras, bebida favorita de reyes, emperadores, artistas y cualquier persona que se precie de tener un paladar fino. Sin duda, el rey de los espumosos y un nombre que lo identifica sobre cualquier otro y que se reconoce alrededor del mundo, ¡Champagne!

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Champagne es más que una zona de producción de vino, es una Apelación de Origen Controlada que pertenece a la más alta calidad para los vinos franceses, que también corresponde a una única manera de hacer un vino, denominada Método Champenoise o Tradicional, que se basa fundamentalmente en la segunda fermentación en la botella. Lo acompaña además una gran y noble historia, en donde a finales del siglo XVII monjes en la abadía de Hautvillers, entre ellos Dom Perignon, revolucionaron esta bebida y pusieron los cimientos para que se convirtiera en lo que hoy es.

Champagne es hoy en día una de las zonas vitivinícolas con mayor éxito en el mundo; su producción apenas satisface las necesidades del mercado y sus productos, aunque todos tienen un perfil similar, son sumamente diversos entre ellos y debido a la pluralidad de sus casas productoras, clases y calidades variadas, existen los de producción masiva, los que están en sub zonas específicas, y las casas en donde existe una tradición familiar, entre muchas otras.

En muchos casos las bodegas de Champagne tienen una gran tradición, pero sólo en algunos es aún conservada como una bodega familiar, como es el caso de la bodega Taittinger, cuyo presidente es Pierre Emmanuel Taittinger, quien creció en Reims, y que desde 1932 junto con su familia dirigen esta estupenda bodega, entre muchos otros productores.

Esta grandiosa bebida cuenta con una gama amplia de menciones que nos indican tipicidades, estilos y supuestas calidades como cuando menciona Blanc de Blancs (denominado así por ser un vino blanco, hecho con cepas blancas); si encontramos los Brut Reserve, que en muchos casos es un gran producto relación costo-beneficio. Después vienen los que son elaborados exclusivamente de viñedos Grand Crus, todos provenientes de un ensamblaje de al menos una de las tres uvas autorizadas en Champagne, que son la Chardonnay, Pinot Noir y Pinot Meunier.

Los que mencionan en la etiqueta Millesime, significa que son provenientes sólo de añadas extraordinarias y no podemos dejar atrás el seductor Champagne Rosé, que en mi punto de vista es un excelente compañero de muchos platillos de la gastronomía mexicana como chalupitas, cochinita pibil y más.

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En conclusión, el Champagne tiene muchas opciones, cada una con grandes sorpresas y gran calidad, desde los “básicos” hasta los de la línea más elegante y sofisticada, son todos obras de arte, arte que se bebe y no se necesita una fecha especial para abrirlo, sino que el día que lo abrimos se convierte en la fecha especial.

Andrés Amor M.

@AndresAmor11