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Chile ecológico

Chile es un país que adapta perfectamente bien las técnicas de cultivos orgánicos, ecológicos o naturales, logrando vinos que compiten con los grandes de Francia, España e Italia.

Cuando hablamos de vinos chilenos, la memoria nos recuerda algunas uvas icónicas como la Carménère o la Cabernet Sauvignon, sin dejar atrás la Chardonnay, todas ellas de gran calidad. Pero ¿nos hemos puesto a pensar que Chile es uno de los países que más agricultura orgánica o ecológica tiene en el mundo? Esta práctica alcanza el 80 % de su producción, incluyendo cultivos frutales, entre ellos la viticultura.

Chile, variedad de ofertas 

Se trata de un país extremadamente largo, con muchas latitudes y, por lo tanto, muchos climas y zonas de agricultura, ganadería y pesca, muy diferentes entre sí; esto ocurre por las influencias de las montañas, el mar o la misma orografía, propiciando que la diversidad de productos alimenticios sea enorme.

Dentro de esta variedad encontramos la viticultura, la cual está supeditada a tres condiciones únicas. La primera es la doble cordillera que ayuda a disipar o aminorar los vientos fríos que vienen del mar producidos por la corriente Humboldt; la segunda, la gran diferencia climática en temperatura, dada por las alturas, los valles, así como la corriente fría marítima que detallamos hace un momento; y por último, la gran extensión de climas desde calurosos en el norte hasta fríos en el sur, creando zonas específicas para la viticultura de precisión, basada en las variedades y su aclimatación.

Libres de filoxera

Detallando la viticultura en Chile, nos damos cuenta que es uno de los pocos países sin la influencia del ataque de la filoxera, ya que sus grandes cordilleras, amplios océanos y áridos desiertos, crean una burbuja ideal para que la enfermedad nunca haya llegado; es por ello que tienen plantas llamadas prefiloxéricas, y muchas de ellas sirven de material llamado “basal” para crear nuevos viñedos con plantas de ADN centenario.

Los viñedos chilenos gozan de una salud inmejorable, ya que los tratamientos que se aplican en la gran mayoría no afectan a los microbios del suelo, propiciando con esto una simbiosis perfecta entre el terruño y las cepas de vid, y creando una expresión única de terroir, que en muchos vinos sorprende a los iniciados y halaga a los conocedores. Chile es un país donde la viticultura ecológica u orgánica es cosa del día a día, de tal manera que no supone un diferencial para los viñedos, ya que esta característica está presente en la mayoría de las fincas, y por ello se buscan otros distintivos para realzar la complejidad de los vinos.

Adaptación a diferentes climas

Una de las maravillas que tiene Chile es la adaptación de sus variedades a los diferentes climas: las uvas blancas están perfectamente adaptadas a las zonas frías o frescas de la cordillera de la costa, como es la uva Chardonnay y la Sauvignon Blanc, mientras que las tintas, como el Pinot Noir, lo están en valles como Casa Blanca, San Antonio o Aconcagua, en los cuales el carácter de las vides se potencia con el clima y los cuidados que ahí se tienen para expresar el aroma varietal de cada uva. En esta zona también se pusieron de moda los famosos vinos tintos de clima frío o cool climate como los Sirah (Syrah) o los Malbec, con aromas completamente frutales de expresión juvenil.

La uva de los climas cálidos

Adentrándonos más al territorio, después de la costa tenemos climas cálidos en el Valle Central formado por las cordilleras, en los cuales los tratamientos orgánicos para evitar los hongos disminuyen, y las uvas tienen mayor maduración, ideal para elaborar elegantes Merlot, Cabernet Sauvignon, Sirah, Malbec y algún Pinot Noir de altura.

Entre estos valles podemos nombrar Aconcagua, Colchagua, Maipo y Maule. Si sobrepasamos los 200 km de la costa hacia la cordillera, llegamos a las zonas altas de cultivo en donde la escasez de lluvia hace que los vinos tengan control ecológico perfecto; además, la altura de la cordillera nos invita al cultivo de uvas de maduración un poco más larga y expresiones inigualables como los grandes Carménère, los Cabernets y algunos Malbec de las zonas altas de Cachapoal y Maipo, con sus suelos gravosos de erosiones aluviales de la cordillera de los Andes.

Cada uno de los valles es protegido por la orografía, la cual genera vientos que ayudan a la sanidad de las uvas y las cepas de vid por el correr del oxígeno entre sus hojas, perfecto para que la ecología guarde su lugar. En algunos casos la ecología está seguida por ventiladores que ayudan a mitigar la fuerza de las heladas o inversiones térmicas que se dan en algunas zonas altas o frescas, ayudando con esto a la sanidad fúngica de los viñedos por ruptura de temperatura.

Chile, ideal para técnicas de cultivos orgánicos, ecológicos o naturales

Como se han dado cuenta en un pequeño texto, Chile es un país que adapta perfectamente bien las técnicas de cultivos orgánicos, ecológicos o naturales, llegando en varios casos a incursionar en la biodinámica para el mejoramiento de sus vinos, de ahí que en algunas zonas como los valles de Aconcagua, existan viñedos biodinámicos con vinos que compiten con los grandes de Francia, España e Italia.

Por ello, cuando degusten un vino chileno, tengan la seguridad que viene de uno de los lugares menos contaminados del mundo, con las técnicas ecológicas más avanzadas, que se asemejan a las ancestrales para producir grandes vinos de equilibrio y calidad.

Un abrazo.


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