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Conociendo la cata de vino

“Quien sabe degustar no bebe jamás el vino, sino que degusta secretos”.

Salvador Dalí

La cata de vino es, indudablemente, un arte que nace desde el momento en que se prueba con atención una bebida con el fin de apreciar su calidad e identificar sus características, cualidades y defectos a través de los sentidos, principalmente el gusto y el olfato, para después interpretar la información, realizar comparaciones y por medio de parámetros ya establecidos, dar un veredicto.

Aunque pareciera una actividad compleja y exclusiva, en realidad la cata de vinos podría compararse con conocer a una persona y platicar con ella para apreciar su forma de ser, su esencia y cualidades. En ese sentido los seres humanos somos parecidos a los vinos, ya que unos y otros poseen características diferentes y únicas. Cuando catamos vinos o nos abrimos a conocer personas, no sólo establecemos relaciones o gustos al identificar qué nos agrada o no, sino que también nos comparamos y nos conocemos a nosotros mismos.

Es claro que para convertirse en un experto en cata de vinos se deben desarrollar un olfato y un gusto perfectamente nítidos, así como adquirir conocimiento y técnica, ya que sería imposible hacer comparaciones y tampoco emitir algún juicio sin tomar en cuenta estos factores.

 

Cata de vinos: apreciación del proceso

Es por medio de la cata que se reflejan todos los pasos involucrados para la creación de un vino, desde el cultivo de la vid, pasando por su embotellado final, hasta los resultados de estas variables, la cata de vinos es útil incluso para explicar el sabor y aromas que se encuentran en los vinos en la enología, término para referirse a la ciencia, técnica y arte de crear o producir vino.

Como en cualquier asunto de la vida, una actividad tiene raíz poco o mucho antes de que ésta se lleve a cabo, así, catar un vino nace del interés que surja en dicha actividad. Una persona que a menudo cata vinos y adquiere los conocimientos necesarios para hacerlo, tuvo primeramente interés y, posteriormente, gusto o amor por el vino.Smelling red wine

Para poder llegar a ser experto en cualquier ámbito, es necesario tener más amor o gusto que talento o facilidad, porque la pasión lleva al hombre a superar sus capacidades y sin ella el talento no logra desarrollarse. Dante Alighieri, el famoso poeta italiano, solía decir acertadamente que el vino siembra poesía en los corazones.

El amor al vino es esencial para poder llevar a cabo una cata auténtica, porque al igual que con otros tipos de amor, éste es la vía para verdaderamente poder identificar clara y objetivamente sus aspectos, poder analizarlos para después convertirlos en aprendizaje y memorizarlos. Finalmente, sólo con pasión por el vino se podrá ser constante en la práctica y conocimiento sin esfuerzo.

A la larga, cualquier persona puede llegar a ser experto en vinos y en cata, porque es un proceso lento; sin embargo, como la mayoría de las mejores cosas de la vida, es necesario invertir trabajo, esfuerzo y paciencia. No es tarea fácil, por lo que invariablemente toma su tiempo.

Simplemente se requiere de una cata constante de diversos vinos con el fin de permitir la diferenciación, pues mientras más vinos se prueben, más amplio, complejo y atinado será la adquisición de conocimiento, así pues la experiencia y la pasión son las claves del éxito.

 

Sentidos y conocimiento para una buena cata

 

 

Resulta interesante, apasionante y paradójico que si bien existe un método establecido y objetivo para catar vinos, los resultados son puramente subjetivos, variables y diferentes, pues no sólo dependen del vino en sí, sino son también una expresión personal del individuo, de su forma de ver el mundo, de su experiencia personal, así como de su habilidad desarrollada para la cata, por lo tanto existen percepciones únicas de cada vino.

Contrariamente a lo que se cree, poco tiene que ver la botella o a la etiqueta con el vino, no podría ser más cierto que tanto con los vinos como en la vida, es completamente erróneo juzgar o realizar inferencias con base en apariencia; claro que es viable tener una opinión aparte de la etiqueta o botella, pero no necesariamente una calidad impecable de la etiqueta o de la botella se traduce o garantiza en calidad de vino.

Por ello se sugiere dedicar una breve ojeada a la botella y etiqueta, para concentrarse en la verdadera cata que empieza desde el interior del catador por medio de sus sentidos, y para tal fin basta con sumergirse en las sensaciones, aromas y sabores que evoque el vino a degustar.cata

Es cierto que la cata de vinos abarca el uso de la mayoría de los sentidos; se sugiere por medio de la vista, observar con atención el cuerpo y tonalidades del vino, y posteriormente es recomendable cerrar los ojos para permitir el enfoque por medio de la nariz y paladar.

 

Se puede concluir que, en el fondo, el vino es como un libro abierto; sin embargo, hace falta poseer el conocimiento necesario y leer mucho para poder comprenderlo, para desarrollar la memoria y entonces comparar experiencias de catas previas.cataa


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