Te gusta

Cubo; una profunda experiencia en el bosque

En un momento en el que conectar con la naturaleza y reencontrarnos con personas cercanas ha tomado un significado mucho más profundo, Cubo parece ser un excelente camino para lograrlo.

A menos de una hora de la Ciudad de México, en el frondoso territorio que alguna vez fue otomí, en Santa Ana Jilotzingo, se localiza un sitio donde ocurre un sinnúmero de experiencias gastronómicas totalmente enriquecedoras y que difícilmente se llegan a repetir.

Semana tras semana, Cubo recibe a un pequeño grupo de comensales deseoso de vivir nuevas historias, de encontrarse con amigos, de conocer gente nueva, que anhela respirar aire puro y sorprenderse con texturas y sabores diferentes, rodeados de enormes árboles y el viento frío del bosque. Cubo resulta ser un viaje de desconexión con el poder de reiniciarlo todo y recargarte de energía a lo largo del día.

Todo comienza temprano, con un desayuno ligero en el que café y pan serán suficientes para arrancar la jornada. Luego de 45 minutos de viaje estarás en medio del bosque en una pequeña casa de campo, cuya arquitectura hace honor a su nombre: es un cubo rojo de acero y concreto con una gran puerta que se funde en la naturaleza, acompañado de rústicas mesas y un fogón de leña que da vida a la experiencia.

Presencia ancestral otomí

Con un ritual otomí, el fuego cobra importancia: los asistentes se reúnen alrededor de la leña y, en una ceremonia de agradecimiento, depositan bendiciones y buenos deseos, apilando un trozo de madera para dar vida al brasero en el que más tarde se cocinarán los alimentos.

Cubo surgió hace poco más de cinco años, cuando Roberto Lingard compró aquella peculiar casa para poder cosechar los hongos que crecen en el bosque de manera silvestre, y una vez que empezó a platicar sobre la recolección con los prestigiosos chefs a quienes vendía sus productos, surgió la idea de que ellos mismos vivieran la experiencia, para más tarde, poder abrirlo a comensales inquietos. El objetivo ha sido crear una plataforma que genere sinergia alrededor del fuego y los productos locales, en manos de gente creativa y talentosa, además de reconectar de forma consciente a los huéspedes con la naturaleza, que es de donde provienen los ingredientes.

Recolectando lo que comeremos

Una larga caminata por el bosque es la siguiente actividad; ahí podrás recolectar algunos ingredientes con los que los cocineros darán el toque final a sus preparaciones. Si tienes la fortuna de visitar Cubo en temporada de lluvia, encontrarás infinidad de hongos y Roberto estará más que feliz de platicarte sobre ellos; en otras estaciones encontrarás tréboles, piñas, brotes de pino, hierbas frescas y algunas moras silvestres.

Mientras te adentras en la vegetación, descubrirás leyendas prehispánicas y rasgos de la cultura que habitó este lugar cientos de años atrás; agradecerás a la abuela vieja y saludarás al abuelo viejo en un ritual de armonía y respeto que agrega una profunda intención al recorrido.

Una vez de vuelta a Cubo, llegará el momento esperado: ¡disfrutar de un menú delicioso impregnado con el aroma que desprende el fuego! No queda más que ponerse en manos del chef y confiar en su sabia gastronomía.

Residencias especiales con chefs

Las experiencias en Cubo son siempre distintas. Algunas son menús especiales creados por el chef Carlos Téllez, quien además de estar al frente de Lucio, es quien dirige esta cocina; otras son diseñadas en colaboración con interesantes personajes de la escena culinaria, desde cocineros y reposteros, hasta mixólogos y productores. Las preparaciones varían totalmente entre sí y se enlazan con distintos maridajes de vino, cerveza, cocteles, sake y aguas frescas.

______________________________________________

El calendario de residencias y todos los detalles de cada experiencia se actualiza de forma continua en las redes sociales de Cubo, por lo que te invitamos a mantenerte atento y no perderle la pista.

______________________________________________

Anaís Martínez y Elías Ahumada son parte del equipo encargado de concretar las residencias de los colaboradores, así como de coordinar a los cocineros invitados. Por ello, su expertise en la industria de la restauración y la hospitalidad, le ha dado un toque muy especial a los días en Cubo.

Las experiencias en este lugar ocurren cuatro veces al mes, siempre en fin de semana, para que el plan sea familiar y apunte a la desconexión; puedes sumarte a los grupos de no más de 25 personas, o reservar en Cubo para tu familia y amigos en un grupo mínimo de 10 personas. Es un ambiente seguro, tranquilo y totalmente pet friendly: en la casa habitan algunos perritos muy cariñosos que estarán deseosos de jugar contigo y tus peludos.

Nada se compara con la satisfacción de regresar a casa después de un día en Cubo, con la ropa impregnada de humo, sí, pero con el estómago lleno y el corazón contento.