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De este a oeste: los vinos estadounidenses

Hollywood, la Gran Manzana, la Ciudad de los Vientos, el Capitolio, Florida, Barak Obama, Oprah Winfrey, Amerindios, multiculturalidad, diversidad racial, The Doors, Woody Allen, Bárbara Straisand, Quentin Tarantino, Robert Rodríguez, la NFL, NBA, los Estudios Universal, los premios Oscar son algunos de los personajes, entidades y sitios que identifican mundialmente a Estados Unidos de América en tiempos actuales. 

Su gastronomía es el resultado de las influencias originadas de las mezclas de razas y culturas que conviven en su territorio; en las grandes ciudades la cocina rápida o fast food es la nota predominante. Se vive apresuradamente, por lo que el desayuno y la cena se convierten en las comidas principales del día, mientras que el almuerzo es más ligero. Ante este escenario, los vinos no pueden dejarse de lado y es que Estados Unidos es uno de los países con una producción notoria de vinos cuya calidad se ha consolidado frente a otras potencias mundiales vinícolas como Francia y España.

Nueva York, una de mis ciudades favoritas en la Unión Americana, cada vez presenta un mayor consumo de vinos. Los clubes y centros nocturnos dedican tiempo para ofrecer a los comensales una carta de vinos propios independiente a los vinos importados.

Las historias que suceden en torno a los vinos estadounidenses pueden ser grandiosas, dramáticas, románticas, irreverentes, divertidas, de gran color e intensas, como lo podemos ver en la serie televisiva Brothers and sisters, donde una familia dueña de una bodega y viñedos enfrenta grandes retos familiares al morir William Walker, el patriarca.

Esta historia se desenvuelve en California, sitio que goza de un clima suave y cuyas cepas están muy bien adaptadas. Existen varias regiones vitivinícolas californianas: los Condados de Napa y Sonoma, al norte de San Francisco, donde se producen los vinos de mayor calidad; el condado de Mendocino y San Diego, en el Pacífico y el valle Central, de clima muy caluroso. En esta zona destaca su producción de vinos blancos secos, elaborados con uva Chardonnay y, en menor cuantía, los tintos Cabernet Sauvignon y Zinfandel.

De la unión americana podemos destacar tres grandes zonas que producen vinos:

Vinos de California

Cómo lo adelantamos, California presenta una gran diversidad de suelos, relieves y climas. Ello permite diversificar su extensa producción vinícola (mas del 80 por ciento de la producción de EE.UU.) en una óptima adaptación de cada variedad a su “terroir” californiano.

A esta adecuación ha contribuido de forma significativa la Universidad Californiana, que ha servido de motor y laboratorio de pruebas en la búsqueda del óptimo “maridaje” entre variedad y ubicación. Las áreas de producción más importantes están en la Costa del Pacífico y el Valle Central, donde encontramos hasta 107 denominaciones diferentes (en inglés AVA: American Viticulture Area), todas ellas presentan matices que aportan una personalidad propia, las más reconocidas son Napa, Sonoma, Rutherford y Russian River.

Los vinos californianos se han caracterizado, en general, por un intenso sabor afrutado y una alta graduación alcohólica. Son vinos que, en su indudable calidad, podrían ser tachados de simples, lejos de la complejidad de aromas que aportan los reservas clásicos del viejo mundo. Esto, sin embargo, está cambiando gracias a la gran variedad de uvas plantadas (más de un centenar se cultivan habitualmente), y a la cada vez mayor sofisticación en la elaboración, con técnicas europeas. En este momento existe una notable diversidad de vinos desde los afrutados más frescos hasta los más potentes y complejos con notas minerales. Entre las variedades más utilizadas tenemos el Cabernet Sauvignon, Merlot, Pinor Noir y Zinfandel. En blancos se cultivan los tradicionales Cabernet Blanc, Chardonnay, pero también Chenin blanc, Colombard, Marsanne, Muscat Canelli, Pinot, Riesling, Sèmillon, entre otros.

Vinos de Washington

Aunque con una historia corta (esta área se incorporó a la producción masiva a partir de los años 80), Washington figura por derecho propio entre los principales productores de vinos de más calidad en EE.UU., tras California. La climatología y suelos de las subregiones más importantes: Valle de Yakima, Valle de Walla Walla, Columbia o Red Mountain son ideales para el desarrollo de la uva vinífera.

Las variedades tintas más populares son Merlot, en una versión más ácida que la californiana, y el Cabernet Sauvignon, las cuales frecuentemente se combinan en “coupages”. Los Syrah presentan peculiaridades propias, notas a especias y picante que le dan una personalidad diferente al de otras regiones. En blancos, los Sauvignon Blanc, Chardoney y Gewurztraminer se han adaptado maravillosamente a la tierra y su climatología con resultados muy destacables.

Vinos de Oregón

También de muy reciente incorporación a la comercialización vitivinícola. Este estado ha logrado construir una importante industria turística alrededor del vino, ha sido pionero en combinar los placeres del viaje y la degustación de caldos.

El Valle de Yamhill, al sur de la ciudad de Portland, se ha convertido en centro de peregrinación ecoturística con más de 250 bodegas que uno puede visitar. El Valle Willamette, Umpqua y Rogue, junto con Walla Walla y Columbia, compartidas con Washington, son las áreas de producción con una variedad predominante en la zona: Pinot, en sus versiones Noir y Gris.

Pues no perdamos oportunidad de probar sus vinos, Estados Unidos ofrece una gran variedad que sin duda complacerá desde los aficionados aventureros hasta los expertos en la materia. ¡Cheers!