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De origen orgánico

En la última década, los alimentos orgánicos se han convertido en un hábito de consumo que ha crecido de manera exponencial a nivel global. Esto no es sino el resultado de la necesidad humana que, al tener acceso a cada vez más productos procesados y consumirlos de manera recurrente, resulta en un problema de salud que no sólo nos afecta, sino que también perjudica al medio ambiente.

¿Qué es un producto orgánico? 

En contraparte, están los productos orgánicos, que son aquellos vegetales, proteínas animales o sus derivados, que se producen con sustancias naturales, sin utilizar plaguicidas, fertilizantes químicos u organismos alterados, no han sido expuestos a radiación u hormonas de crecimiento (en el caso de los animales criados en granjas que producen carne, huevo o lácteos). Estos últimos son alimentados con comida natural proveniente de otras fuentes, donde también el crecimiento sucede de forma natural, en armonía con la flora y fauna del suelo. Aunque dichos procesos demoran mucho más tiempo e implican mayor mano de obra para realizar la producción orgánica, resultan benéficos para la creación de empleos para las familias y comunidades, además de que contribuyen a que disminuya la migración hacia las grandes ciudades.

¿Productos orgánicos o naturales?

Un producto natural es aquel que está libre de ingredientes sintéticos, aditivos o colorantes añadidos, o bien el que ha pasado por menos procesos estandarizados, como harinas molidas en piedra o de grano entero. Por su parte, para que un producto orgánico realmente sea orgánico, debe producirse a través de prácticas culturales, biológicas y manuales que ayuden a mantener el equilibrio del medio ambiente a través del uso adecuado de los recursos naturales de agua o energía, y que no sólo ayude en un tema salubre, sino que promueva el comercio justo entre productores, intermediarios y consumidores. Por tanto, un producto natural sí puede ser orgánico, siempre y cuando las prácticas de cultivo correspondan a las de la agricultura orgánica.

Ventajas

  • Su método de producción es más amable con el medio ambiente
  • Respetan el equilibrio ecológico
  • Producen mayores empleos para las familias
  • Reducen la posibilidad de migración por falta de trabajo
  • Son más saludables para el ser humano
  • Con la técnica correcta, tienen un sabor más natural

Desventajas

  • Menor vida en refrigeración o anaquel
  • Mayor costo en comparación con los procesados o de cultivo intensivo
  • Menor oferta de productos de temporada
  • Hay pocos y verdaderos productos certificados orgánicos

¿De dónde surge este tipo de agricultura?

No es una técnica que haya iniciado de unos años a la fecha. Es una práctica que desde épocas muy antiguas se ha implementado, pero que se ha ido perdiendo por diversos factores, como la industrialización de los alimentos y la sobrepoblación, y no desató interés hasta los años 40 que se comenzó a utilizar el estiércol animal o composta natural de forma recurrente en los cultivos.

En México no se implementó en gran escala sino hasta los años 60, debido a la oferta y la demanda de productos que exportaban empresas extranjeras. Las tierras de cultivo tradicional han sido, en lo general, las regiones indígenas, así que los estados en donde a partir de esta década se disparó este tipo de producción son Chiapas y Oaxaca, que hoy en día son muy reconocidos por sus cultivos cafetaleros.

Otro estado pionero en el cultivo orgánico fue Jalisco, a mediados de los años 80 con el plátano, y que posteriormente fue implementando la técnica orgánica con diversas asociaciones. Por ello en los 90 se comenzaron a ver proyectos de producción de miel, jamaica, vainilla y aguacate, por mencionar algunos.

Técnicas de pueblos originarios

Las técnicas ancestrales de las regiones productoras indígenas de México atrajeron la atención de distintos países desarrollados, quienes contactaron a los productores locales para solicitar la producción de ciertos alimentos orgánicos y comenzar así sus propios cultivos. Estados Unidos fue un gran influenciado de la técnica de producción orgánica en su zona norte, lo cual permitió cubrir la demanda de los productos solicitados por temporada.

Actualmente, México se encuentra dentro de los países con mayor número de productores orgánicos certificados. Los productos que más se producen son café, aguacate, cártamo, mango, chía, zarzamora, naranja, garbanzo, tomate, plátano y maíz. Chiapas, Baja California y Oaxaca son los más grandes productores orgánicos, abarcando poco más de 164 mil hectáreas de cultivo certificadas.

¿Más caro y más saludable?

Sí. La producción de alimentos orgánicos es notoriamente más costosa, debido a que los rendimientos son menores, a que los productos tienen una menor vida de anaquel por falta de conservadores químicos, a la escasez de oferta y a los calendarios productivos. Pero la pregunta que nos deberíamos hacer es, ¿realmente vale la pena consumir productos orgánicos por un mayor costo? No es casualidad que este mercado crezca día con día, a la par de que se han presentado mayores enfermedades -como el cáncer- asociadas a la baja calidad de los alimentos, y en gran medida a los aditivos que se utilizan para su producción y conservación.

Pero vaya, esta respuesta tendría que responderse a un nivel más personal: evaluar si vale la pena el costo por el beneficio, aunque bien es cierto que el contenido nutricional de los productos lo da la combinación de diferentes factores como la cosecha, el almacenado y el procesamiento.

En cuanto al sabor, no existe evidencia de que tanto los productos orgánicos como los naturales tengan mejor sabor que los regulares, ya que esto está determinado por la genética, el lugar de cultivo, la temporada, el clima, la tierra, la maduración (dentro o fuera del cultivo) y la manipulación de los productos.

Tips para reconocer un producto orgánico

  • Los productos orgánicos tienen un sello en su etiqueta que los avala como tales, otorgado por una agencia autorizada por distintas instituciones gubernamentales.
  • Productos hidropónicos, que no son orgánicos, y aunque son productos limpios, las soluciones que se le aplican al agua contienen fertilizantes sintéticos.
  • Los productos con deformaciones tampoco son orgánicos; esto se debe al resultado de malas prácticas al momento de utilizar fertilizantes o pesticidas que contribuyen a su deformación. Una buena práctica orgánica logra productos de tamaño y forma normales.
  • Los productos procesados como mermeladas, quesos, cremas, sólo serán orgánicos si todos sus ingredientes provienen de la agricultura orgánica.
  • Los productos artesanales no siempre son orgánicos (hay que recordar que “orgánico” es un conjunto de prácticas de producción y cultivo).
  • En un supermercado, si hay un producto con sello orgánico, hay que investigar al organismo avalador. En ferias, mercados o tienditas sucede lo mismo, pero si no cuenta con sello, será decisión propia la compra.