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Del dolor al placer de escoger un vino

Claves para escoger un vino

Por adelantado pueden identificarse las características básicas que puede tener el vino antes de adquirirlo: primero es recomendable usar la intuición, por ejemplo, al escoger la botella; que el diseño y forma de la etiqueta nos hagan “clic” sus colores, formas, letras. Por otra parte, las botellas tienen formas muy diversas y hasta su propio peso, que en algunos casos incluso es más pesada que el propio líquido; la mayoría de bodegas hoy en día tienen el atino de contratar asesores en marketing para proyectar desde afuera parte de lo que viene adentro. La información que contiene la etiqueta que puede ser simple o muy detallada, pero comunica parte de la personalidad del vino: alegre, ligero, serio, de abolengo.08679-comprar-vino

Desde luego a tener muy en cuenta está el grado de alcohol, que aparece en volumen por ciento; por ejemplo, 7 % es muy ligero, 13 % (que es el más común) sería el de estructura media, y de 14 % o más se considera elevado (relacionado a mayor cuerpo). Muy destacada es la mención de la cepa, tal como puede ser Chardonnay, Riesling, Grenache, entre otras. Conocerla nos indica cómo se perfilan los aromas y demás aspectos de sabores como la acidez, el azúcar residual o incluso, la tanicidad. Es bueno probar las cepas conocidas, pero nada en el vino es más divertido que explorar y conocer nuevas uvas, se puede decir que hay miles por descubrir. Desde luego también están las mezclas de cepas llamados “vinos de corte” o de coupage, y los vinos que no mencionan la uva es porque están intrínsecas en el nombre de la Denominación de Origen, como sería el caso de un Chianti, que usa por ley uva Sangiovese, o un Ribera del Duero que usa Tinto Fino (Tempranillo).

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La mención de la añada es importante para reconocer si tenemos un vino joven o qué tan madurado se encuentra. Entre uno y dos años se considera muy joven, entre tres y cinco años de media madurez y tienen en muchas ocasiones menciones como “Reserva”; en España varias regiones tienen legislaciones que avalan los tiempos mínimos para llevar tal mención, como en Rioja, donde para ser Reserva se necesitan al menos tres años de madurez en la bodega.

Finalmente y contrariamente a lo que se habla mucho, el precio sí tiene mucho que ver en la calidad, la fineza y riqueza de gusto en el vino se encuentra muy relacionado a la cantidad de trabajo y tiempo que se requiere para elaborar un vino de alta calidad; mas no debemos confundirnos, ya que no es igual de costeable producir un vino en un país potencia de vinos, como por ejemplo España o Francia, a regiones emergentes con producciones más pequeñas.

Admito que escoger un vino no es fácil ni para los profesionales, pero dos cosas me dan alivio; primero, que hoy en día la oferta de vinos por mucho está llena de más vinos buenos que malos; y lo segundo, que existe una cultura creciente que incluye a grandes profesionales a quienes se puede recurrir, así como guías.

 

Invitado especial: Mauricio Jiménez

Head sommelier Grupo La Castellana

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