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El Café de Brasil

Paulina Monarrez Córdoba

Cafezinho

Hablar de café en Brasil, es hablar de cultura, de emblema y de tradición. El cafezinho, es una bebida que no puede faltar en las casas y mesas de los brasileños. Es el que reúne, el que invita, el que gratifica y “apapacha”.

Se toma durante el día, después de una comida o cena. Con amigos, familia e inclusive a solas, el cafezinho, es la bebida por excelencia de un país de herencia africana, que le pone sabor, pasión y sentimiento a sus andanzas. Los brasileños se toman su tiempo para disfrutar de esta bebida: platican, conversan y comparten sus historias y memorias con la gente que los rodea y los visita.

El café en Brasil. Este país es cafetalero por naturaleza, concentra poco más de un tercio de la producción mundial. Los holandeses llevaron semillas a la Guayana Holandesa y de ahí a la vecina Guayana Francesa. Cuenta la historia que el café llegó al norte de Brasil (en Belém, en 1727), traído de la Guyana Francesa para Brasil por el Sargento-Mor Francisco de Mello Palheta a pedido del gobernador del Maranhão y Gran Pará. En esa época el café ya poseía gran valor comercial. Palheta consiguió la confianza de la mujer del gobernador de Cayena, capital de la Guyana Francesa; así fue como transportó una pequeña cantidad de café Arábico de forma clandestina. Debido a que en Brasil las condiciones climáticas son muy buenas, el cultivo del café se extendió rápidamente. En su trayectoria por Brasil, el café pasó por Maranhão, Bahía, Rio de Janeiro, São Paulo, Paraná y Minas Gerais. En un espacio de tiempo relativamente corto, el café pasó de una posición secundaria a producto-base de la economía brasileña.

El ritual del café. El café (cafezinho) en la mayoría de las regiones de Brasil se bebe cargado y muy caliente, sin leche y con mucha azúcar. Tiene un aroma fuerte y un sabor “duro” o intenso. A la gente le encanta tomar un expreso, o cortado (lleva menos agua, pero su sabor es un poco más fuerte y es más concentrado), también le gusta tomar un café denominado longo, también conocido como carioca (se prepara con más agua y por tanto tiene un sabor más diluido). Y qué decir de un pingado (con gotitas de leche para sólo “pintarlo”), pero si se quiere un café con leche, basta con pedir un café com leitte (café latte) o una média. Los brasileños también suelen agregarle leche condensada e inclusive chocolate al café.

Para los brasileños, invitar a la gente a tomar café a sus casas es algo que no se debe rechazar; parte de su ritual es preguntar por educación o por costumbre si se quiere el café con azúcar o con sustituto de azúcar; si no lo hacen, seguramente ya le agregaron azúcar, si se es de las personas que no la consumen, es mejor no decir nada y disfrutar de la bebida ofrecida.

Pocas veces acompañan el café con algún tipo de bizcocho, o panecillo. Pero seguramente, si se empieza el día, se hace un café manha, es decir, de desayuno. Consiste en una buena taza de café, fruta, panecillos y, en ocasiones, rebanadas de jamón y queso, acompañado de yogur. Uno de los desayunos favoritos de la familia brasileña es el café con leche y el pan con mantequilla. Si se quiere más, un trozo de queso fresco de Minas y una fruta, como papaya o naranja.

Comida y cafezinho. A la hora de la comida, la variedad de alimentos es extraordinaria; primero se sirve la sopa, al retirarse se llena la mesa de los platos fuertes, en donde siempre habrá una olla de porotos (frijoles) negros con caldo espeso, cocido con una gran variedad y abundancia de carnes saladas, ahumadas y frescas. Generalmente se sirven los porotos separados, en una vasija, y las carnes en otra, todo acompañado con una ensalada verde, verduras cocidas, croquetas fritas o pastel (empanadas). Al lado, una fuente con harina de mandioca, o farofa (que es la harina frita en mantequilla) y un frasco con pimienta en conserva o salsa de pimienta. El acompañamiento también puede ser col picada muy fina, a la que se ha dado sólo vuelta y vuelta en la sartén con un poco de ajo y aceite, y como complemento, rodajas de naranja muy frescas. Después de comer todo esto, sigue el postre, el cual consiste en fruta, jaleas cristalizadas, dulces hechos a base de huevo, cocadas, sorbetes, aguas y refrescos preparados con frutas. Para cerrar con broche de oro, un delicioso y aromático cafezinho.

Entre el almuerzo y la cena puede existir una merienda, que a veces es un café con bollos o bizcochos, a veces un zumo (jugo), o cualquier cosa liviana. Para la cena, se acostumbra servir una sopa de porotos o de gallina con arroz. Y también tomar un café.

Café en español, coffee en inglés, kaffee en alemán, qahwa en árabe, kapa en croata, kaffe en danés, kahui en finlandés, café en francés, kafeo en griego, koffie en holandés, caffè en italiano, kebi en japonés, coffea en latin, kä-fëi en chino mandarín, kawa en polaco, kofe en ruso… y cafezinho en portugués. En cada país al café se le dice de distintas formas, unas son similares, otras no tanto, pero al final es la bebida por excelencia y en Brasil es cultura, así como uno de los aromas y sabores que no se deben perder y que de seguro te reconfortará.