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El café y el cáncer de mama

Dra. Ruth Pedroza

Ingeniería de Alimentos

Universidad Iberoamericana

Información proporcionada por NESCAFÉ®

El cáncer de mama ha alcanzado niveles que lo convierten en un problema de salud pública en el mundo. Se ha reportado que las mayores tasas de incidencia varían de país a país pero en América Latina, desde hace algunos años se están incrementando.

En México, el cáncer de mama ocupa el primer lugar en incidencia dentro de los tipos de cáncer, con un crecimiento anual del 1.5% (Arce y col., 2011) y esta afección es la segunda causa de muerte en mujeres de 30 a 54 años de edad y amenaza a todos los grupos socioeconómicos (Knaul y col., 2009).

Entre los factores de riesgo de cáncer de mama en las mujeres están los reproductivos, el sobrepeso y la obesidad, el consumo de alcohol, el sedentarismo, la dieta y el uso de hormonas. Otros factores incluyen la edad, la historia personal de salud, la historia familiar relacionada con el cáncer, la historia reproductiva y menstrual, la raza y el estilo de vida. Entre mayor es la edad de la mujer, mayor es el riesgo de padecer la enfermedad.

Actualmente ha crecido el conocimiento de la relevancia que ciertos componentes químicos presentes de manera natural en los alimentos tienen en beneficio de la salud. Tal es el caso de los que contienen compuestos denominados fenólicos, siendo de los más apreciados por su capacidad antioxidante. Este tipo de compuestos son cada día más estudiados para mostrar su efecto favorable a la salud y su papel en la prevención de enfermedades (Espin y col., 2007). El café es rico en este tipo de compuestos con actividad antioxidante, por lo que se ha incrementado el interés en estudiar los efectos que esta bebida puede tener en la salud, ya que es una de las más consumidas en el mundo. Así, la investigación científica se ha enfocado en la relación existente entre su consumo y la reducción de riesgo de padecer enfermedades crónicas, en las que se encuentra el cáncer.

Entre los compuestos antioxidantes del café se encuentra la cafeína, el ácido cafeico, la trigonelina la hidroxil hidroquinona, el kahweol  y los ácidos clorogénicos. Estos últimos han sido considerados como los precursores principales del sabor del café y de su color durante el tostado (Upadhyay y Mohan, 2013).

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En relación al cáncer, a partir de estudios In vitro (condiciones de laboratorio) se ha encontrado que los extractos de café disminuyen la proliferación de células cancerosas, observándose comportamientos tipo dosis-respuesta (Yagasaki y col, 2002), lo que ha  incrementado el interés en el estudio de la relación consumo de café-reducción de riesgo de aparición de cáncer. No obstante, los resultados alcanzados hasta ahora siguen sin ser concluyentes.

En específico del cáncer de mama, al igual que otros tipos de cáncer, se sabe que se trata de una enfermedad compleja y a medida que se avanza en su investigación, se ha descubierto que el cáncer de mama puede ser clasificado de acuerdo a la capacidad de las células del tejido mamario para recibir hormonas: positivo al receptor de estrógeno y se expresa en porcentaje de células con esta capacidad  y como negativo al receptor de estrógeno (menos de 10% de células receptoras), esto es relevante ya que algunos estudios han sugerido un efecto diferenciado en la reducción de riesgo en relación a estos tipos y el consumo de café.

Las células presentes en el tejido mamario tienen en su superficie receptores de estrógeno que es una hormona que prepara al cuerpo de la mujer para la reproducción y entre otras funciones apoya al desarrollo de los senos. Sin embargo estas células con capacidad positiva de recibir a la hormona estrógeno, pueden sufrir alteraciones y volverse cancerosas (es decir, con proliferación de manera descontrolada favorecida por la presencia de estrógeno, que sería el caso de las células receptoras de estrógeno positivo).

Li y col. (2011) encontraron una asociación fuerte en la reducción de riesgo de cáncer de mama del tipo receptor de estrógeno negativo y el consumo diario de café utilizando datos de mujeres suecas postmenopáusicas (2,800 casos y 3,111 controles), quienes consumieron en promedio tres tazas de café al día.

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Otro estudio del tipo meta-análisis (evidencia científica fuerte), que incluyó 40 estudios prospectivos de cohorte, encontró que el consumo de café no tiene efecto negativo alguno en el riesgo de diversos tipos de cáncer incluyendo el de mama (Xiaofeng y col., 2011). Mientras, otro estudio prospectivo de cohorte con duración de  22 años  que incluyó 85,987  participantes, encontró una asociación inversa débil entre el consumo de café regular y el cáncer de mama en mujeres postmenopáusicas (Ganmaa y col, 2008).

Ciertas mutaciones genéticas aumentan la susceptibilidad al cáncer de mama, en estos casos el consumo de 6 o más tazas de café al día ha mostrado una reducción en el riesgo de padecer la enfermedad, lo cual fue corroborado en tres estudios e incluso se sugirió que el consumo de café antes de los 35 años de edad aportaba mayor beneficio al respecto (Nkondjock, 2006;  Kotsopoulos, 2007; Jernstrom, 2008).

En mujeres pre-menopáusicas se ha encontrado que el consumo de 4 tazas de café o más ofrece un efecto protector contra el cáncer de mama (Baker y Beehler, 2006) y más recientemente a partir de un estudio de meta-análisis (evidencia científica fuerte) se ha sugerido que por cada dos  tazas de café consumido al día, se reduce en al menos 2% el riesgo de cáncer de mama y que la dosis de cafeína también ofrece reducción de riesgo en mujeres post-menopáusicas (Jiang y col., 2013).

Pero no sólo la cafeína ha recibido la atención de la investigación científica en relación con el cáncer, otros compuestos químicos antioxidantes del café como el kahweol, del que se han demostrado diversas actividades como anti-carcinogénicas, anti-tumorales y anti-inflamatorias, también ha sido estudiado. Este compuesto no pertenece al tipo de los fenólicos, sino que se trata de uno perteneciente al grupo de los denominados diterpenos y tiene actividad inhibiendo la metástasis (Kim y col., 2012).

El kahweol protege al material genético (DNA) del daño inducido por los radicales libres (compuestos que se producen en el organismo y por fuentes exógenas como la contaminación) e inhibe la proliferación de células cancerosas de la línea de cáncer de mama, como se ha demostrado en estudios In vitro (condiciones de laboratorio), dependiendo de la dosis del compuesto (Cárdenas y col., 2014).

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Otro compuesto del café, la hidroxil hidroquinona, al igual que el kahweol ha demostrado poseer actividad citotóxica contra las células del cáncer de mama, es decir, actividad antiproliferativa selectiva sobre estas células malignas (Shashni y col., 2013).

Las investigaciones continúan para tener información precisa de los mecanismos con los que los compuestos del café pueden reducir el riesgo de padecer cáncer de mama y los que hacen que disminuya la proliferación de las células cancerígenas. No obstante, hoy es claro que tomar café puede aportar beneficios a la salud y en especial brindar protección al reducir el riesgo de padecer cáncer de mama.