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#ENTREVISTA Bodegas Trapiche, con Malbec en las venas 🍷🍇

En un pequeño viñedo situado al pie de la cordillera de los andes tuvo origen en 1883 una de las bodegas de mayor historia en Argentina.

La unión entre la tradición y la tecnología de vanguardia es el pilar que ha sostenido la historia de esta bodega argentina que, por más de 130 años, ha despuntado por la elaboración de vinos de alta gama. Con la introducción de cepas francesas, el uso de tanques de acero inoxidable, la importación de barricas de roble, así como la elaboración de vinos monovarietales, Trapiche ha sido punta de lanza de la enología mendocina.

Nos reunimos con Sergio Casé, enólogo de Bodegas Trapiche, con quien platicamos sobre la elaboración de estos vinos emblemáticos de Argentina.

¿Cómo se diseñan los vinos de Trapiche?

Estamos convencidos de que nos debemos a los clientes, ya que cada una de nuestras etiquetas ha sido concebida para enamorar a un tipo de consumidor. No somos una bodega que imponga un estilo, sino que trabajamos para poder ofrecer una gran variedad de sabores, texturas y aromas que se adecuan al perfil de cada persona.

Tenemos 1200 ha de viñedo propio y cerca de mil más de productores independientes con los que trabajamos muy de cerca para obtener la calidad en la uva que nuestros vinos requieren. Hoy me toca liderar a un grupo de enólogos cuya responsabilidad es mantener la identidad de Trapiche, es decir, año con año buscamos consistencia en cada una de las etiquetas para que mantengan el mismo estilo y con las particularidades de cada añada, pero siempre en un mismo sentido.

A la vez, como somos una bodega de más de 130 años tenemos mucha historia detrás, donde cada uno de los vinos tiene gran tradición y filosofía, sin embargo, también nos gusta innovar y por ello de pronto surgen en la bodega líneas nuevas con vinos de corte mucho más moderno.

Nuestra filosofía es siempre fomentar el consumo del vino; hay quienes lo visualizan como un tema definitivamente complejo, pero para nosotros los argentinos, el vino es cosa de todos los días.

Platícanos un poco sobre las etiquetas de Trapiche que podemos encontrar en México

En Trapiche tenemos una gran gama de vinos, y en México de forma particular arrancamos con una línea que se llama Trapiche Vineyard. Son vinos fáciles de tomar, para todos los días, con mucha fruta y sin nada de complejidad de madera, pues son vinos jóvenes del año.

Luego pasamos a la línea Roble, donde ya encontramos algo de añejamiento en barril, francés y americano, en el que evolucionan entre nueve y diez meses, dependiendo de los varietales. Un nivel más arriba saltamos a Broquel, una de nuestras líneas más famosas de la bodega; en ella encontramos vinos mucho más concentrados que pasan cerca de 14 meses en roble francés y provienen de vides de mayor edad localizadas a mayor altura.

Y por supuesto nuestra línea súper Premium es Medalla, la cual surgió como un blend, sin embargo, desde hace tres años hemos hecho la varietalización de esta línea donde mostramos 100 % la expresión de cada cepa, por ello elegimos viñedos antiguos de poca producción con 18 meses en roble francés de primer uso, así logramos la calidad que merecen estos vinos. En México, las variedades que podemos encontrar son Cabernet Sauvignon y Malbec.

 

¿Cuál es el vino que, desde tu punto de vista, refleja de mejor forma la esencia de Trapiche?

Trapiche Iscay, vocablo quechua que quiere decir “dos”, hace referencia a un vino que siempre estará conformado por dos varietales que no siempre es la misma.

Ahora tenemos dos etiquetas en Iscay. El tradicional es una mezcla 70 % Malbec y 30 % Cabernet Franc con 18 meses en roble francés y un año en botella; es un vino muy elegante que combina la mineralidad de Gualtallary, que es una zona muy alta en Valle de Uco a 1400 msnm, con lo floral y especiado que nos puede dar Altamira, una región más al sur de Argentina.

El otro es Iscay, una combinación de Syrah cofermentado con racimos de Viognier, una variedad blanca que se cosecha ya deshidratada, así obtenemos un vino realmente extraordinario de gran frescura y una elegancia fuera de lo común. Por supuesto trabajamos enormemente para todas las líneas de la bodega, pero este es un vino que totalmente vale la pena degustar.

¿Cómo es ser enólogo de una bodega con tanta tradición?

Hace 20 años que lo soy, al terminar mis estudios universitarios entré a trabajar en Trapiche como asistente; arranqué como todos, aprendiendo desde abajo. Para mí, esto va más allá de una pasión, pues yo pertenezco a la cuarta generación de enólogos, así que el tema de vinos en mi familia ya está en la sangre, de hecho ya no sé si tengo sangre o Malbec en las venas.

Hay tantos detalles detrás de un vino y es descubrir que no se trata simplemente de cosechar, fermentar, embotellar y ya está; hay mucha gente involucrada en cada proceso que hace posible que podamos disfrutar una botella.

En la historia de los vinos hay mucho corazón, mucho sentimiento sobre lo que se quiere expresar. Una bodega no es una fábrica que busca hacer un producto sin cambios: nosotros tratamos de combinar lo que nos da la naturaleza con el conocimiento técnico para conquistar año con año cada vez más paladares.

El hilo conductor de Trapiche es justo la calidad y la consistencia de nuestros productos, por algo se ha sostenido por más de un siglo. Así nos hemos convertido en una marca líder, somos una bodega que todo el mundo ha volteado a ver y eso nos genera mucha responsabilidad, concluyó.