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Entrevista Soledad Barruti, ¿por qué reflexionar sobre alimentación?

Foto: Paula Penise

Soledad Barruti es  escritora e investigadora argentina, desentraña problemáticas ligadas a lo que comemos y cómo comemos. Barruti estará en México este 17 y 18 de julio en el simposio “Biodiversidad, medio ambiente y sociedad”, desde el cual investigadores, cocineros, académicos y gente del campo abordará de manera interdisciplinaria el tema de la alimentación en México. Si deseas ser parte, mira las bases aquí: mexico2017.bculinary.com.

¿Qué importancia tiene reflexionar y abrir el diálogo en el tema de la alimentación?

La comida debe abordarse de manera interdisciplinaria, no solo desde los chefs o los nutricionistas, todos debemos pensar cómo hacer para que la situación alimentaria sea mejor.

Lo que me llama la atención de México es que, teniendo una cultura gastronómica alucinante, de tanta diversidad, tan rica, tan bien articulada y con un sistema sustentable en la tierra que se estudia en todos lados como la milpa y la chinampa, el país tiene  una enorme permeabilidad a los productos ultraprocesados que ofrece la industria alimentaria. Me parece que eso es terrible, ha traído consecuencias a la salud muy graves. 

Es una situación que no se entiende, insisto, con toda la biodiversidad que hay, es necesario revalorizar recetas, platos y productos para que los mexicanos puedan reconciliarse con algo que les gusta mucho: comer. 

¿Cuál es el principal problema alimenticio al que nos enfrentamos?

La industria alimentaria se ha ido colando alrededor de la vida de las personas haciéndoles pasar productos como alimentos cuando claramente no lo son. El problema nos aqueja a todos por igual, aunque resulta triste en México ya que este país tiene una cultura alimenticia mucho más grande que la de Argentina. 

El problema de la alimentación se ha agudizado: el tema de la obesidad y la diabetes en México se ha aumentado. La salud pública está muy en alerta con respecto a esto. Además, a medida que aumentan estos alimentos ultraprocesados empieza a bajar la diversidad en el campo, desde frijoles hasta hortalizas.

¿Desde qué trincheras podemos pelear por una soberanía alimenticia?

La soberanía alimenticia es la capacidad de producir lo que necesitamos comer y defenderlo.

  1. Lo más importante es la información. Debemos comunicar la verdad sobre el sistema alimentario. No sirve engañarnos y pensar que no es tan grave, ni generar una psicosis como que no hay salida. Hay que informar de forma responsable y contundente, así las personas pueden tomar mejores decisiones y se pueden impulsar políticas públicas para que podamos acceder mejor a los alimentos.
  2. Devolver el rol de protagonista a los productores. Si los campesinos no se revalorizan, el campo queda en manos de unas pocas industrias que se pelean por darnos de comer comprándose unas a otras. 
  3. Generar vías de acceso a los buenos alimentos que sean justos para todos. Que exista comercialización directa del productor y el consumidor,  que no se piense en precios demenciales que crean disvalor en el campo.

El valor de nuestras chinampas.. 

En las chinampas México tiene una mina de oro. Hace dos años las recorrí y platiqué con las familias tradicionales de Xochimilco, me contaron cómo han sido olvidadas, cómo se han empobrecido y cómo han perdido la autonomía de cultivar alimentos nutritivos allí.

Algunos súpermercados están utilizando estas tierras que son muy ricas para producir híbridos de lechuga,s empleando mano de obra casi esclava: migrantes de Centroamérica que vienen a trabajar las tierras con un salario muy bajo.

Sin embargo, hay quienes están haciendo un gran trabajo al volver a ver las chinampas como una posibilidad de real de que de allí provengan sus alimentos, como algunos chefs.

La central de abastos es un ejemplo de la enorme riqueza alimentaria en México, regresar a este modelo abarataría los costos y nos daría mayor diversidad. 

Por ello, este simposio es una gran oportunidad para hablar del territorio desde el territorio, donde podemos darnos cuenta que la comida es nuestra relación más estrecha con la naturaleza.

La naturaleza no es algo lejano, es lo que ocurre en nuestro plato. Si refundamos los lazos que nos unen con nuestra alimentación, le estamos dando la posibilidad a los productores a fortalecerse y a nosotros de comer mejor, concluyó.